Así funciona una UCI en Barcelona, en tiempos de coronavirus y falta de material

Trabajadores sanitarios, con trajes de protección, tratan a pacientes con Covid-19 en Barcelona, en el Hospital Vall d'Hebron de Cataluña, España.
Trabajadores sanitarios, con trajes de protección, tratan a pacientes con Covid-19 en Barcelona, en el Hospital Vall d'Hebron de Cataluña, España. © Pau Barrena / AFP

Como tantos hospitales, el Vall d'Hebron de la capital catalana lucha día a día en cuidados intensivos contra el Covid-19. Pudimos grabar en el lugar para ver sus procesos, en un país que es el más demandante de camas y cuyo personal sanitario no está del todo cubierto.

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En todo hospital, vaya uno como conocido o familiar, poco gusta oír hablar de las UCI o unidades de cuidados intensivos. Por lo general representan el máximo umbral de alerta sobre un paciente, y con la actual amenaza de Covid-19, han tenido que multiplicar un trabajo que de por sí tiene sus extra.

La que vemos es la UCI del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, en España. En estos tiempos, y por seguridad, es difícil acceder a estas unidades, pero las imágenes, grabadas por el camarógrafo Ricardo García para France 24, muestran una rigurosa batalla contra el virus. 

Es un pequeño ejemplo en Cataluña, pero representa a muchos lugares: cada médico y enfermero se protege diariamente antes de entrar en contacto con un caso de contagio. Lejos de lo que uno requiere para cubrirse al hacer la compra, sus mascarillas y trajes deben ser especializados para que el coronavirus no pueda afectarles. Asimismo, en el Vall d'Hebron cuentan con un 'área Covid-19' y una sala de control, donde cada sanitario cumple una función y desde donde pueden monitorear tanto pacientes como pruebas y medicamentos.

Las UCI catalanas recién han podido triplicar su capacidad

Hoy el hospital barcelonés no tiene más de 20 pacientes con neumonía causada por la infección, algunos con ventilación mecánica, de un total de 150 plazas. La sensación que transmite es de seguridad y rigurosa calma. Pero esto es tras semanas de tensión. Y a sabiendas de que la lucha en las UCI y la lucha por mayores precauciones sanitarias no está ganada, va a oleadas.

De más de 140.000 casos registrados en España, el Ministerio de Sanidad ha revelado que desde el inicio de la pandemia 6.931 personas han tenido que ser ingresadas a estas unidades. Una petición que multiplicó por cuatro la capacidad y la complicada labor habitual de las UCI, sin contar con el cansancio acumulado del personal (muchos vienen necesitando ayuda psicológica) y la ausencia de protecciones médicas.

Hoy, los ingresos de pacientes críticos se han ralentizado en el país, por ejemplo, en comunidades como Madrid. Pero no es lo mismo un paciente recién operado que un paciente con coronavirus. Si el primero puede estar entre 48 y 72 horas ingresado en una UCI, alguien afectado por Covid-19 puede estar de media dos o tres semanas, según explicó al diario El País, María Cruz Martín, miembro de la junta directiva de la Sociedad de Medicina Intensiva (Semicyuc). 

Y no ha sido hasta ahora que las UCI catalanas, una de las más afectadas, han podido respirar, al recibir el triple de camas para cuidados intensivos. Según la consejería de Salud de la Generalitat o Gobierno catalán, hoy sus UCI están al 87% de su capacidad, tras pasar de 600 a 1.753 camas, de las cuales 1.529 ya están ocupadas por pacientes contagiados.

Además de eso, se ha incluido un nuevo protocolo, para un mayor contacto entre el personal del hospital y los familiares del paciente, que debe ser diario y debe proporcionar toda la evolución clínica de este. Sin embargo, hay frentes que aún requieren ayuda, y ese es sobre todo el del material de protección.

Un miembro del personal médico con indumentaria protectora se dispone a atender a pacientes con coronavirus en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona, el 6 de abril de 2020.
Un miembro del personal médico con indumentaria protectora se dispone a atender a pacientes con coronavirus en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona, el 6 de abril de 2020. © Pau Barrena / AFP

Trabajando con la suerte aleatoria de tener o no material adecuado

El pasado 25 de marzo, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, con representación en toda España, presentó una demanda ante el Tribunal Supremo contra el Ministerio de Sanidad. Como decíamos, por no cumplir con su obligación de proveer a los sanitarios los materiales que requieren para ejercer su trabajo en condiciones de seguridad, siguiendo con la ordenanza de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Así, 5.400 sanitarios se habrían contagiado del virus en el país, pero la cifra sería aún mayor, denuncia el secretario de la Confederación, "si hiciéramos toma de muestra de todos los profesionales". Lo que por ahora asegura no se está haciendo.

La falta de material sanitario ha llevado al extremo de que en Barcelona se estén repartiendo las famosas máscaras de buceo de la empresa Decathlon, adaptadas a las necesidades del virus, con un filtro de aire impreso en 3D por la empresa MOS. El Hospital Sant Pau, cercano al de Vall d'Hebron, ya ha recibido algunas, pero al ser pocas irán destinadas en exclusiva al equipo dedicado a las UCI o a maniobras que conlleven un riesgo elevado, como intubar o extubar a pacientes con Covid-19.

Mientras los aplausos al personal sanitario persisten en Barcelona y en todas las ciudades de España, a las UCI y a pasillos como los del Hospital Vall d'Hebron aún les faltan garantías, a pesar de que en el país se considere que el pico de contagios podría haber pasado.

El riesgo es que haya una nueva oleada en una nación que, de acuerdo con el Instituto para la Evaluación y Métrica Sanitaria (IHME) de la Universidad de Washington, en agosto podría alcanzar los 20.000 muertos, cuando ha demostrado que la demanda de camas en las UCI es "particularmente alta en comparación con muchos otros países de Europa".

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