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Los expertos que dan la cara para descifrar la pandemia

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París (AFP)

Eran poco conocidos antes de la crisis del nuevo coronavirus. Pero estos expertos se han convertido en un rostro familiar en sus países respectivos al tratar de explicar la pandemia a las poblaciones confinadas.

Médicos, investigadores o jefes de servicios de emergencia, se han vuelto la cara y la voz de una crisis sanitaria que azota a todo el planeta.

ESPAÑA

Fernando Simón, el médico en cuarentena

El coronavirus que cada día analiza en la televisión, con su voz afable y ronca, ha acabado por atraparlo. El director del Centro de Coordinación y Emergencias Sanitarias, el doctor Fernando Simón cayó enfermo a finales de marzo, pero ha seguido compareciendo en videoconferencia desde la habitación donde está aislado.

Tras varias ruedas de prensa interrumpidas por ataques de tos, el epidemiólogo de 57 años dio positivo a la COVID-19. El experto pidió luego disculpas por la rapidez con la que se le había sometido a las pruebas, mientras otros enfermos "tienen que esperar días" para conocer los resultados.

En sus partes diarios, este médico de estilo informal intenta ser simple y pedagogo. También es muy prudente, demasiado según otros epidemiólogos que lo han criticado por aconsejar tardivamente las medidas drásticas de confinamiento.

No es la primera crisis para este médico, que ha ejercido en América Latina y África, en la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud: en 2014, estuvo a cargo del seguimiento nacional de la epidemia de Ébola cuando dos misioneros españoles murieron en un hospital de Madrid.

En las redes sociales, muchos internautas se han fijado en su parecido con el futbolista del FC Barcelona Antoine Griezmann y su pelo alborotado grisáceo a juego con sus tupidas cejas son objeto de muchas parodias.

ESTADOS UNIDOS

El doctor Fauci, o el arte de meter en cintura a Trump

El doctor Anthony Fauci, experto mundialmente reconocido sobre enfermedades infecciosas, ha tenido que desarrollar un nuevo talento en la lucha contra el virus: el arte de meter en cintura a su jefe, el presidente de Estados Unidos, sin dañar su autoridad.

Casi cada día, este especialista en inmunología, de aires sosegados y estilo académico, comparte una tribuna con Donald Trump para dar el parte, ante los medios, de la situación sanitaria.

Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas desde los años 1980, Anthony Fauci, de 79 años, se ha destacado por su lucha contra numerosas epidemias, del SIDA al Ébola, siempre bajo el principio de proporcionar informaciones fiables a la población.

Frente a la pandemia de la COVID-19, sigue la misma consigna, incluso si eso le obliga a contradecir a Trump, quien en un primer momento minimizó la gravedad de la crisis.

"Le digo cosas al presidente que no quiere oír y he declarado públicamente cosas diferentes de las que él asegura", ha admitido Fauci.

"No quiero comprometerlo" ni "jugar a quién es más duro", dice, solo "explicar los hechos".

CHINA

Zhong Nanshan, la autoridad que el régimen necesitaba

En el país donde irrumpió la COVID-19, nadie es más escuchado que este epidemiólogo de 83 años, que dirige el equipo a cargo de la epidemia en el ministerio de Salud.

Se trata de un destino más bien inesperado para este científico de Cantón que lanzó la alarma en 2003, durante la crisis del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), y habló públicamente del alcance de esta epidemia, cuando el gobierno trató de disimular la información durante seis meses.

Portavoz extraoficial de Pekín en la lucha contra el coronavirus, su estilo directo fue una "elección natural" para el régimen de Xi Jinping, que no quería volver a levantar sospechas de ocultación tras la epidemia de 2003, según Zhao Litao, investigador del Instituto de Asia del Este en Singapur.

A finales de enero, fue Zhong Nanshan quien confirmó la posibilidad de transmisión entre humanos del nuevo coronavirus, lo que desató el pánico en todo el país. Poco después, la ciudad de Wuhan, epicentro de la epidemia, fue puesta en cuarentena.

ITALIA

Angelo Borrelli, de los sismos al virus

Cada tarde a las 18H00, es la hora de escuchar a Angelo Borrelli, responsable de la Protección Civil.

Tras un breve "buonasera", este excontable de 55 años detalla la situación sanitaria en el país: enfermos hospitalizados, en cuidados intensivos, sanados. Y para acabar, el número de decesos del día.

En la Protección Civil desde 2002, este veterano de catástrofes, inundaciones, terremotos... es considerado por los italianos como uno de los suyos, y no como parte de la élite inaccesible.

A una nación cada vez más atemorizada, le pidió que "no se dejara llevar por el pánico". Pero cuando el 25 de marzo, fue sustituido por uno de sus adjuntos, saltó la alerta: si incluso Borrelli estaba enfermo, ¿quién no lo iba a estar? Al final, un nuevo test dio negativo.

BULGARIA

Ventsislav Motaftshiyski, el general implacable

En cada una de sus intervenciones al inicio de la pandemia, los búlgaros sabían que Ventsislav Mutaftshiyski, jefe de la célula de crisis contra el coronavirus, iba a anunciar una nueva restricción: cierre de comercios, parques o la prohibición de desplazarse en el país.

El jefe del hospital militar de Sofia utiliza argumentos implacables para convencer a la población de quedarse en casa: "mejor es hacer filas de espera que cortejos de camiones transportando cadáveres".

En un país que aprecia poco a la clase política, este general y médico de 55 años cuenta con 89% de opiniones favorables. Los búlgaros se han acostumbrado a su invariable uniforme caqui y destacan sus capacidades y sangre fría.

ALEMANIA

Christian Drosten, virólogo visionario

Cuando él habla, incluso la canciller Angela Merkel toma notas.

El virólogo alemán Christian Drosten descubrió en enero un primer test de diagnóstico simple para la COVID-19, que hizo inmediatamente accesible a todo el mundo.

Desde entonces, el director del departamento de virología del prestigioso hospital universitario Charité en Berlín se ha vuelto un consejero indispensable para el gobierno.

A nivel general, se ha hecho conocido gracias a sus intervenciones diarias en la radio pública, donde explica de forma clara la pandemia. En ellas destaca la utilidad del confinamiento y afirma que si Alemania ha conseguido hasta ahora "limitar" el número de muertos es debido a la aplicación de test a gran escala.

De este cuadragenario a menudo despeinado, los medios resaltan su sinceridad cuando tiene que reconocer que no sabe alguna cosa. Tampoco duda en poner en entredicho sus propias opiniones y cambiar de recomendaciones.

POLONIA

Lukasz Szumowski, el ministro cardiólogo

Este ferviente católico ha conseguido hacer olvidar que una vez, en una oración en 2018, confió el sistema polaco a la Virgen María. Un exministro le aconsejó que era mejor estar en manos de investigadores y médicos.

Cardiólogo y profesor de Medicina, Szumowski, de 47 años, es miembro del partido conservador nacionalista Ley y Justicia (PiS) y ministro desde enero de 2018.

Desde el inicio de la pandemia, ha visto como su popularidad iba en aumento y se situaba entre los tres políticos más populares.

Sus críticos le reprochan que se fuera a esquiar a Italia cuando era el momento de organizar el sistema frente a la llegada del nuevo coronavirus.

Pero para muchos otros, Szumowski es el único capaz de convencer al ejecutivo de aplazar las elecciones presidenciales de mayo.

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