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Un grupo de madres británicas corre para llevar medicamentos a pacientes aislados

Imagen de archivo que muestra a varias integrantes del colectivo This Mum Runs corriendo en una sesión grupal.
Imagen de archivo que muestra a varias integrantes del colectivo This Mum Runs corriendo en una sesión grupal. © Cortesía de This Mum Runs

Son unas 350 voluntarias, todas madres de familia, quienes, a falta de mensajeros en la comunidad, se han puesto sus zapatos deportivos para llevar los medicamentos a cientos de pacientes aislados. Hacen parte del grupo ‘This Mum Runs’, una comunidad de más de 100.000 mujeres.

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Tanto Lally Sell como Jo Redman salían a correr semanalmente con el grupo ‘This Mum Runs’ (esta mamá corre), un espacio creado en 2015 en Bristol, Inglaterra, con la finalidad de afianzar lazos entre las madres de la comunidad y facilitar que estas se mantuvieran activas y pudieran hacer ejercicio para su salud física y mental.

Ambas madres de familia habían hecho del grupo un espacio para desprenderse de la rutina y de sus cientos de actividades diarias y poder relacionarse con otras madres mientras practicaban deporte. Sin embargo, el pasado 16 de marzo el Gobierno británico declaró que los ciudadanos de las islas deberían quedarse en casa para frenar el brote de Covid-19 y el colectivo tuvo que suspender las salidas en grupo.

A pesar de ello, lejos de desactivarse, el colectivo de mujeres ha unido más fuerzas que nunca para hacer frente a la situación, que asola al planeta y también a su comunidad. Tanto Lally Sell como Jo Redman se unieron a un grupo nacido de This Mum Runs para llevar medicinas a personas que no pueden salir de casa durante la cuarentena. “Es fantástico poder recoger las medicinas, tener la oportunidad de hacer ejercicio y de sentir que estoy haciendo algo verdaderamente útil”, asegura Redman.

Fue la fundadora y líder del colectivo de mujeres, Mel Bound, quien vio la oportunidad perfecta de mantener activa su comunidad al enterarse de que las farmacias de Bristol estaban teniendo complicaciones para entregar medicinas a algunos pacientes. “Me contaron que había pacientes vulnerables que aún estaban llegando a las farmacias y debían quedarse en casa, pero no había quien les llevara las órdenes”.

Muchas de las personas que solían hacer las entregas no pudieron continuar su labor. Muchos, de edad avanzada, tuvieron que aislarse por ser población de riesgo. Por lo que, en cuestión de días, Bound organizó un grupo en Facebook para unir fuerzas entre las madres de TMR y que fueran ellas quienes llevaran las órdenes a las personas que lo necesitaban.

Imagen de archivo que muestra a varias integrantes del colectivo This Mum Runs.
Imagen de archivo que muestra a varias integrantes del colectivo This Mum Runs. © Cortesía This Mum Runs

“La primera persona que ayudé estaba muy agradecida de ver una cara amigable”

Muchas atendieron el llamado y ya son 350 las voluntarias que se encargan de repartir todas las semanas las prescripciones de cientos de pacientes. Para lograrlo, planifican con anticipación la disponibilidad de las voluntarias y, al recibir los pedidos de las farmacias, una coordinadora llama a las corredoras para que vayan a la farmacia y recojan las medicinas.

“Desde que dejé mi trabajo como doctora es la primera vez que siento ese tipo de conexión humana”, comenta Sell, quien fue durante muchos años médica en el sistema nacional de salud NHS. “La primera persona que ayudé estaba muy agradecida de ver una cara amigable. No había salido de casa en semanas y se puso muy contenta de saber que aún estaba conectada con el mundo”.

Las personas a las que ayudan son de todas las edades, muchos están enfermos, tienen discapacidades o han presentado síntomas del Covid- 19, por lo que las voluntarias deben seguir protocolos de seguridad que incluyen lavarse y desinfectarse las manos antes y después de llevar las medicinas y mantener la distancia de seguridad para no ponerse en riesgo ni poner en riesgo a los pacientes.

“Cuando llegamos ponemos los medicamentos en la puerta, tocamos al timbre y luego damos unos pasos hacia atrás para guardar la distancia de seguridad y normalmente cruzamos un par de palabras o una breve conversación y siempre están muy agradecidos. Luego nos alejamos”, relata Redman.

“Estoy más cerca de mis vecinos y de personas con las que rara vez hablábamos”

Muchas voluntarias como Lally y Jo se sienten orgullosas por el trabajo que están haciendo y dicen ser testigos de la unión que está experimentando la sociedad para enfrentar a la enfermedad, “yo personalmente estoy más cerca de mis vecinos y de personas con las que rara vez hablábamos o nos comunicamos, ahora estamos hablando y ayudándonos mutuamente”, comenta Jo.

Por el momento, la iniciativa sigue sumando más voluntarias y buscan la forma de expandirla a otras ciudades del país. Una vez superado el virus, aspiran también a arraigar el proyecto en la sociedad y que las madres del colectivo sigan corriendo y entregando prescripciones, tanto por su salud como por la del resto de los miembros de su comunidad.

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