El abastecimiento de alimentos en Venezuela corre peligro

Una mujer que lleva una máscara protectora recoge verduras en un mercado callejero durante la cuarentena nacional en respuesta a la propagación de la enfermedad de Covid-19 en Caracas, Venezuela, el 31 de marzo de 2020.
Una mujer que lleva una máscara protectora recoge verduras en un mercado callejero durante la cuarentena nacional en respuesta a la propagación de la enfermedad de Covid-19 en Caracas, Venezuela, el 31 de marzo de 2020. © Fausto Torrealba

Venezuela podría enfrentarse a un gran desabastecimiento en pocas semanas. El sector agropecuario confronta una nueva adversidad: no puede sacar la cosecha por la escasez de gasolina que sufre el país desde mediados del mes de marzo. Hortalizas, frutas, tubérculos, leche y carne, están en riesgo de perderse porque no hay cómo trasladarlas al norte y oriente del país. Las nuevas siembras también están en peligro.

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Pompilio Vivas lleva trabajando el campo desde hace 40 años. Es productor de hortalizas en el estado de Mérida, en la zona andina. Como el resto de los agricultores del país, se encuentra preocupado por estos días porque le están suministrando, semanalmente, cinco litros de gasolina, con los que según dijo, apenas puede hacer un viaje a su finca.

En medio de la escasez de combustible que sufren los venezolanos, el Gobierno de Nicolás Maduro ha dicho que está garantizado el suministro para el sector agroalimentario. En teoría debería entregársele un salvoconducto a todos los productores para cargar sus tanques y sacar las cosechas. Vivas niega que ese sea su caso.

Sin ese permiso, que no ha podido obtener el agricultor, no pudo vender a sus clientes de siempre. Debió vender su siembra a un precio muy bajo para que se la llevaran a alguien que sí tenía transporte. Tuvo suerte porque otros cultivadores la están perdiendo por no poderla transportar.

“Es muy difícil trabajar para obtener este resultado. No hay protección para el agricultor ni en esta contingencia. Estamos preocupados después de tanto sacrificio y adversidad que hemos pasado en esta ocupación, y no mejora nuestra situación”, expresó.

La agricultura en Venezuela ya había venido sufriendo traspiés desde que fue sustituida por el petróleo. Sin embargo, en los últimos 18 años, los productores han hecho esfuerzos mayores para sortear expropiaciones, escasez de insumos, falta de recursos para sustituir maquinarias y comprar tecnología, problemas de inseguridad, falla de electricidad, poco acceso a créditos bancarios y privilegio a las importaciones.

“La rentabilidad ahora es muy baja. Antes sembraba 1000 sacos de papa ahora solo 200. Tenía 30 obreros en la finca, ahora sólo ocho. Es un esfuerzo muy grande el que se hace para producir en este país”, sostuvo.

Vivas también señaló que, para las próximas siembras, está preparando la tierra con paciencia. “Va a ser diferente a otros tiempos. Normalmente sacamos tres cosechas, y este año sólo sacaremos una”, indicó.

Al consultárle si los productores han intentado explicar al Gobierno la realidad actual que viven, Pompilio Vivas agregó que “no hay manera que nos escuchen”.

 

El suministro de algunos productos básicos, como frutas y hortalizas, podría verse afectado ante las dificultades que enfrentan los productores para movilizar su producto. En la imagen, un frutería en Caracas, Venezuela el 19 de marzo de 2020.
El suministro de algunos productos básicos, como frutas y hortalizas, podría verse afectado ante las dificultades que enfrentan los productores para movilizar su producto. En la imagen, un frutería en Caracas, Venezuela el 19 de marzo de 2020. © Ariana Cubillos / AP

Preocupación generalizada

El presidente de Fedeagro, Aquiles Hopkins recalcó que, si los productores no pueden ir a sus fincas, no acometerán nuevas siembras. “Eso sí podría tener consecuencias devastadoras para el segundo semestre del año”, sostuvo.

Asimismo, alertó que el sector agroalimentario del país es muy frágil, por los distintos problemas que enfrenta desde hace años, y que no haya combustible en medio de una pandemia, traerá consecuencias graves en la alimentación de la población.

“La situación, poco a poco, va a ir empeorando: no hemos llegado al pico importante de coronavirus. El país ya traía un problema nutricional, y sin alimentos, ¿cómo se le puede hacer frente al virus?”, destacó.

No sólo los agricultores se ven perjudicados, los compradores de las cosechas y de la producción también entran en esta cadena de pérdidas.

Ender Gómez, compra las hortalizas en el estado de Táchira y viaja 900 km hasta Caracas, desde hace 25 años, cada semana para venderla. Desde el pasado 19 de marzo, no ha podido hacerlo porque con el salvoconducto sólo le ponen 15 litros de gasolina, insuficientes para la ruta semanal que hace.

Gómez, aunque ha dejado de percibir ingresos es consciente que los agricultores están perdiendo más que él. “Yo estoy parado, no estoy ganando, pero tampoco estoy perdiendo. Ellos no han vendido su cosecha y lo están perdiendo todo”, apuntó.

Gasolina a precio internacional

Carlos Shilling, productor de leche y queso y criador de búfalos en Machiques, en el estado de Zulia, dijo que cada vez se hace más difícil superar las dificultades para llevar la comida a la mesa de los venezolanos.

“Con la escasez de gasolina, el 57% de los productores de nuestro municipio no han podido sacar la producción de queso. Cuando pueden venden la leche a un tercero para que ellos hagan el queso por su cuenta y así no perderla”, expresó.

Una gasolinera luce completamente cerrada por falta de combustible en la ciudad de Caracas, Venezuela. El 30 de marzo de 2020.
Una gasolinera luce completamente cerrada por falta de combustible en la ciudad de Caracas, Venezuela. El 30 de marzo de 2020. © Fausto Torrealba / Reuters

Shilling indicó que los 303 ganaderos de su Asociación decidieron cumplir la cuarentena porque no tienen cómo ir a la finca. Paradójicamente, en un país donde la gasolina es casi gratis, la única manera de obtenerla para sacar los lácteos es ir al mercado negro. Con el salvoconducto que da el Gobierno es casi imposible llenar un tanque.

“La única manera de trabajar es comprar el combustible a 2,5 dólares el litro, cuando en Estados Unidos un galón cuesta 1.7 dólares el litro. Ahora tenemos la gasolina más cara”, enfatizó.

El ganadero está un poco decepcionado, porque los últimos meses venían con trabajo fluido, y habían conseguido organización para vencer algunas de las dificultades que atraviesa el sector. “Hasta se había logrado una estabilización de precios, pero ahora con la escasez subirán de nuevo los costos”, afirmó.

El Miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, Ricardo Sánchez, insistió a France 24 que “se van a encontrar los mecanismos para que esta dificultad de la movilización sea solucionada muy pronto y que el combustible sea distribuido de la mejor manera”.

Sánchez acusó al Gobierno de Estados Unidos de atacar a Venezuela en estos momentos en que el mundo vive una pandemia. “Nos han aplicado un bloqueo para que el pueblo no tenga gasolina, pero estamos convencidos que esta etapa se va a superar”, prometió.

Será en cuestión de días cuando los venezolanos puedan ver si el Gobierno de Nicolás Maduro logrará traer carburante o si se verá mermar la calidad y cantidad de los rubros alimenticios en los supermercados de Venezuela.

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