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“A veces uno siente que está perdiendo la batalla, pero toca sacar fuerzas”: médico en Argentina

El médico barranquillero, Carlos Álvarez, tiene 35 años y cursa el segundo año de la especialidad en Medicina interna en un hospital privado de la capital argentina.
El médico barranquillero, Carlos Álvarez, tiene 35 años y cursa el segundo año de la especialidad en Medicina interna en un hospital privado de la capital argentina. © Carlos Álvarez, médico colombiano.

Argentina tiene 1.975 contagios, 82 muertes y 375 recuperados. Está en la fase de mitigación de la pandemia. Aunque aún no ha llegado al pico, un médico colombiano relató a France 24 cómo el Covid-19 cambió la dinámica de su trabajo en lo personal, lo profesional y lo emocional.   

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Carlos Álvarez es oriundo de Barranquilla. Tiene 35 años y cursa el segundo año de la especialidad en medicina interna en un hospital privado de Buenos Aires, la capital argentina. No está solo. Su esposa y sus dos hijos pequeños viven con él.

De 8 de la noche a 4 de la mañana, dos veces por semana, Álvarez trabaja en el servicio de ambulancias más grande de Buenos Aires, que, en convenio con entidades de medicina prepagada, ofrece servicios a domicilio. Después llega a su casa y a las 8 de la mañana sale al hospital para cumplir una jornada que se extiende hasta las 4 de la tarde. Los profesionales de la salud en Argentina, como los trabajadores de rubros esenciales, tienen un permiso especial para transitar en medio de la cuarentena.

En el relato de Álvarez se cruzan algunas pinceladas de optimismo moderado, serenidad y fortaleza. Es consciente de que “lo peor no ha llegado”, pero relata que “esto quedará para la historia y todos esos abrazos y besos contenidos vamos a poder darlos”, si se logra el “cumplimiento de las medidas”.  

France 24: ¿Cómo se dispusieron su hospital y los profesionales de la salud para atender la emergencia del Covid-19?

Carlos Álvarez: El hospital es privado y el equipo de medicina interna lo componen 20 médicos. La planta en sí se modificó para atender en dos pisos diferentes a los pacientes sospechosos y a los confirmados. A nosotros nos llegan algunas personas con síntomas y otras ya diagnosticadas. Lo que hacemos es ponernos nuestro equipo: protección para la cabeza, las gafas, el camisolín, las botas y una máscara especial, para luego interrogarlas de nuevo.

F24: ¿Realmente el personal cuenta con todos los suministros y los equipos necesarios?

C.A.: Sí y hasta ahora también en los hospitales públicos. Todavía no hay queja de eso porque todavía no se ha vivido el pico máximo y no ha habido un colapso en el sistema. Pero se estima que cuando llegue ese momento, quizá pueda colapsar. Pero por ahora, en el hospital hacemos una ronda diaria. Las personas están aisladas, no tienen a ningún familiar, y tenemos que llamar telefónicamente todos los días a su familia para entregarle el parte médico.

Los trabajadores de la salud se paran junto a las ambulancias estacionadas en los muelles de Buenos Aires después de que se sospecha que un pasajero ha sido infectado con el virus de la Coruña, Argentina, el 20 de marzo de 2020.
Los trabajadores de la salud se paran junto a las ambulancias estacionadas en los muelles de Buenos Aires después de que se sospecha que un pasajero ha sido infectado con el virus de la Coruña, Argentina, el 20 de marzo de 2020. © رويترز

F24: Dado que los pacientes están aislados, ¿cómo ha sido el canal de comunicación con las familias?

C.A.: El tema con los familiares es mucho más complicado porque no pueden saber nada de ellos y uno con solo una llamada telefónica al día tiene que explicarles todo. También hay que darles contención emocional y es duro. Uno ve que el virus está haciendo estragos en los pulmones y uno siente que está perdiendo la batalla, pero cada día toca sacar más fuerzas. Todavía no hemos llegado al colapso, pero aquí hay más muertos porque la población es más longeva. Hay muchos más ancianos y la patología los golpea más.

F24: ¿Cómo ha sido estar en la primera línea de batalla contra el Covid-19 en Argentina?

C.A.: Todo se ha modificado. Antes uno salía del hospital con su uniforme por la calle. Ahora todo el mundo trae su ropa particular y se cambia al salir. Bueno, esto debió pasar mucho antes de la pandemia porque nosotros somos conscientes de que somos transmisores de microorganismos. Por ejemplo, en mi casa hay varios cestos donde tengo que dejar las medias, el uniforme y eso queda en el pasillo antes de entrar. Antes, mis hijos salían corriendo a saludarme y abrazarme, pero todo esto cambió. Me toca esconderme de ellos y ya cuando me haya bañado sí los saludo. Eso ha sido lo más difícil. Ellos no entienden eso y ha sido duro.

F24: Y en ese sentido, ¿qué medidas adicionales ha tomado el hospital y el personal médico para minimizar el riesgo de contagio?

CA: Hay pacientes que siguen llegando por otras patologías y a ellos se les sigue atendiendo con normalidad, aunque se ha bajado mucho la demanda de pacientes en urgencias, pues prácticamente están llegando solo los que tienen síntomas del coronavirus. Nosotros nos dividimos en varios grupos de a tres porque somos conscientes de que nos vamos a contagiar en algún momento. Un grupo ve a los pacientes sospechosos, otro revisa patologías distintas y otro a los confirmados. Este grupo, que está más expuesto, rota cada tres semanas. Hasta ahora solo hay un compañero que tiene fiebre y se aisló por prevención. Los demás seguimos batallando.

Un trabajador de salud toma la temperatura de un conductor por precaución debido a la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Buenos Aires, Argentina, 19 de marzo de 2020.
Un trabajador de salud toma la temperatura de un conductor por precaución debido a la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Buenos Aires, Argentina, 19 de marzo de 2020. © Agustin Marcarian \ Reuters

F24: ¿Cómo está la salud mental de su equipo médico?, ¿Cuentan con acompañamiento psicológico para apoyarlos durante esta emergencia?

C.A.: Todo el mundo teme a contagiarse, pero siempre tratamos de mostrar una cara amable y de sacar fuerzas. En la intimidad del grupo a lo que más tememos no es tanto que nos vayamos a contagiar, sino llevar el virus a nuestras familias. Tenemos una psicóloga, pero más que todo para el personal médico y de enfermería. 

Nuestro equipo se ve mentalmente fuerte, pero hay cierto temor y en caso de que alguno se sienta cabizbajo puede acudir a la psicóloga del hospital.

F24: Además de su empleo en el hospital, usted también trabaja para una red de ambulancias que presta servicios a domicilio…¿Cómo ha sido este servicio en medio del Covid-19?

C.A.: Hay muchas llamadas por pánico. La gente está atemorizada. Por cualquier dolor de garganta o tos llaman y hay muchas que ni siquiera tienen que ver con síntomas de coronavirus, sino signos de alarma. Pero con las nuevas guías que tenemos, los pacientes que presenten síntomas de neumonía van a entrar dentro del grupo de sospechosos y esto va a hacer colapsar el sistema. Porque normalmente hay muchos pacientes con enfermedades respiratorias que empiezan a llegar por esta época del año. Entonces está esa delgada línea entre una neumonía o un cuadro de coronavirus.

Un policía camina frente al histórico Obelisco de Buenos Aires luego de que el presidente de Argentina , Alberto Fernández, anunciara una cuarentena obligatoria.  20 de marzo de 2020
Un policía camina frente al histórico Obelisco de Buenos Aires luego de que el presidente de Argentina , Alberto Fernández, anunciara una cuarentena obligatoria. 20 de marzo de 2020 REUTERS - AGUSTIN MARCARIAN

F24: La discriminación hacia el personal de salud se ha presentado en varios países latinoamericanos y en Europa también…¿usted o sus compañeros han tenido que vivir esto?

C.A.: Afuera hay que decir que los buenos son más. Por ejemplo, aquí desde que empezó la cuarentena todas las noches salen personas desde sus balcones a aplaudir al personal médico. Pero hay otra gente ignorante. Cuando estaba empezando esto yo iba con mi uniforme en el tren, me senté y la persona que estaba a mi lado hizo un gesto como si hubiera visto al diablo y se levantó despavorida. Y en los edificios de algunos compañeros, les han dejado mensajes discriminatorios de que no entren porque los contagian, cosas así.

F24: ¿Qué estiman que va a ocurrir con el virus de aquí en adelante?

Estamos en la fase de mitigación. Era para ya haberse preparado en cuanto a ventiladores, camas. Estamos esperando, por decirlo así, al pico, el golpe más duro. Para eso están contratando más personal y el gobierno está ampliando la planta laboral en casi todos los hospitales. El virus en esta fase ya está de libre circulación en la comunidad. Pero las recomendaciones en general son el uso del tapabocas para la comunidad, guardar la distancia de 1.5 a 2 metros. Salir si es estrictamente necesario, sino no tienes nada que hacer en la calle. Que salga una sola persona por familia e identificar bien la sintomatología para no creer que todo es coronavirus.

Creo que esto es algo que va a quedar para la historia. Vamos a ser una generación que combatió y acabó saliendo victoriosa de esta pandemia. Si respetamos bien las medidas, todos esos abrazos y besos que están ahí contenidos, podremos darlos eventualmente.

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