En plena cuarentena por el Covid-19, se estima una escalada de desnutrición en Venezuela

Niños almuerzan en un comedor comunitario del barrio Petare, en  Caracas, Venezuela, el 27 de febrero de 2020.
Niños almuerzan en un comedor comunitario del barrio Petare, en Caracas, Venezuela, el 27 de febrero de 2020. © Ariana Cubillos / AP

El país sudamericano venía con unos niveles de desnutrición elevados debido a la falta de acceso a los alimentos por los altos costos. En tiempos de coronavirus, ha empeorado la situación alimentaria de las personas más pobres, quienes han visto sus ingresos provenientes de la economía informal reducidos por la cuarentena y, por ahora, solo cuentan con la caja de víveres que provee el Gobierno, la cual llega de manera irregular.

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Virginia Romero es residente del barrio popular Mariches de Petare, uno de los sectores más pobres de Caracas. Desde hace una semana se levanta todos los días llorando porque en su casa, donde viven cinco personas, ya no tienen nada para comer. Los miembros de la familia trabajan por su cuenta y con la cuarentena no han podido traer dinero al hogar.

“Nunca había visto esto en mi vida y el coronavirus vino a empeorar nuestra situación. Decidimos entre todos quién se va a comer lo poco que conseguimos”, aseguró.

Romero está desde hace dos meses a la espera de la caja del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) que da el Gobierno, pero aún no tiene idea de cuándo la recibirá. Su caso es muy común en las familias de las zonas populares. 

Yomarli Flames, también habitante de Petare, señaló que hasta el momento ha podido alimentarse a medias, con sus hijas, pero que si la cuarentena es alargada por mucho más tiempo, va a ser insostenible poder comer.

Yomarli Flames, habitante del Petare en Caracas, muestra su heladera vacía, en plena cuarentena por el Covid-19 en Venezuela.
Yomarli Flames, habitante del Petare en Caracas, muestra su heladera vacía, en plena cuarentena por el Covid-19 en Venezuela. © Herminia Fernández / France 24

“Terminaremos muriendo igual. Hay que quedarse en la casa para que el Covid-19 no nos mate, pero igual la situación económica es una amenaza a la vida. Vamos a pasar hambre. Yo no podría aguantar un mes más de encierro sin poder salir a buscar dinero para comprar comida”, indicó. 

Durante la cuarentena, Yomarli ha comido con alimentos prestados que pagará luego, y también con los víveres de la caja CLAP que recibió la semana pasada después de un mes de espera.

“Con esa caja comemos una semana y no sabemos cuándo lo volveremos a recibir”, señaló. Asimismo, agregó, que se alimentan solo con arroz, caraotas (frijoles negros) y lentejas. “Es lo que viene en la caja y lo que podemos comprar”. 

La situación de Henry Vivas, del barrio Caucagüita de la misma comunidad, es un poco mejor. Su familia tampoco está trabajando pero administran en su casa un comedor popular para 65 niños.

Niños se alimentan en el comedor administrado por Henry Vivas, en el barrio Caucagüita de Petare, en Caracas, Venezuela.
Niños se alimentan en el comedor administrado por Henry Vivas, en el barrio Caucagüita de Petare, en Caracas, Venezuela. © Herminia Fernández / France 24

“Por suerte quienes auspician el comedor no han dejado de traer comida y mi familia come de ahí. Pero los demás están pasando hambre. Es horrible cómo viene cada día más gente a pedir que los metamos en el programa de alimentación”, señaló. 

Sin preparación para la pandemia

Marianella Herrera, directora del Observatorio Venezolano de Salud y especialista en nutrición, destacó que el Covid-19 empeora una situación que ya era “terrible” en el país porque, si antes se les dificultaba a las personas conseguir alimentos, ahora con la cuarentena es más complicado. 

“Hoy me llegaban noticias de un comedor popular donde la gente recibe una sopa, una fruta y una rebanada de pan. Se están tomando media sopa en el almuerzo, se llevan la otra mitad para la cena y desayunan al otro día la rebanada de pan y la fruta. Estamos viendo una escalada de crisis muy grave. El Covid-19 ha llegado en un mal momento”, sostuvo.

Aunque en toda América Latina existe pobreza y la cuarentena puede estar afectando a todas las personas de bajos de recursos del continente, Herrera explicó, sin menospreciar los problemas de otros países, que Venezuela viene de un proceso hiperinflacionario, que afecta aún más al acceso de alimentos.

“En un nivel socioeconómico estructural de la sociedad es distinto el caso de Venezuela a otras naciones. No es lo mismo un país que tiene reservas y que puede darles a sus habitantes unas bolsas de comida que requiere, al país donde estamos, en el que la caja CLAP que da el Gobierno llega, si acaso, cada dos meses”, enfatizó.

Asimismo, añadió que esa ayuda no trae suficientes alimentos para garantizar la nutrición necesaria y que una familia de cinco personas come solo una semana con su contenido. “Por eso ha habido un auge de comedores en zonas populares, porque la gente tiene necesidad”, insistió.

Imágenes de los productos que trae una caja CLAP entregada por el Gobierno de Venezuela a sectores necesitados.
Imágenes de los productos que trae una caja CLAP entregada por el Gobierno de Venezuela a sectores necesitados. © Herminia Fernández / France 24

La también especialista en nutrición remarcó que el Gobierno de Nicolás Maduro debería haber tomado medidas económicas para mejorar, y la pandemia los agarró desprevenidos. 

 “Este momento es transversal. Piden que te quedes en tu casa sin producir dinero, y la mayoría de personas de los sectores populares trabaja en economía informal. La gente no tiene cómo sostenerse”, agregó.

Por otra parte, deseó que “esto que está pasando sirva de aprendizaje”. "Estamos atrapados en un círculo vicioso peligroso. Aquí tiene que venir una política pública seria de verdad para que la gente pueda cambiar esta tormenta que ha caído sobre el país desde el punto de vista nutricional”, reclamó.

Cifras de una crisis alimentaria 

La evaluación de seguridad alimentaria del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés), publicada en febrero de este año, estima que el 7,9% de la población en Venezuela (es decir, 2.3 millones de personas) está en inseguridad alimentaria severa. Un 24,4% adicional (unos 7 millones de ciudadanos) está en inseguridad alimentaria moderada.

De igual manera, el informe señala que el 74% de las familias ha utilizado estrategias de supervivencia relacionadas al consumo de alimentos: el 60% de los hogares reportó haber reducido el tamaño de la porción de sus comidas, el 33% de ha aceptado trabajar a cambio de comida y el 20% ha vendido bienes familiares para cubrir necesidades básicas. Seis de cada diez familias han gastado sus ahorros en comida.

El análisis también indica que casi uno de cada cinco hogares (17,8%) tiene un nivel inaceptable de consumo de alimentos, del cual un 12,3% tiene consumo de alimentos límite y un 5,5% un consumo pobre.

Según el informe “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2019”, elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Unicef y la WFP, Venezuela es el país donde más ha subido la desnutrición, con 6,8 millones de personas afectadas.

El Gobierno de Maduro lanzó planes de contingencia

Con todo este panorama, el Gobierno de Nicolás Maduro aprobó esta semana un desembolso de 60 millones de euros para garantizar el abastecimiento de la red de supermercados gubernamental.

El Ministro del Poder Popular para la Alimentación, Carlos Leal, dio a conocer un plan logístico para garantizar que lleguen las cajas CLAP durante la cuarentena. 

Se trata de los programas “Yo compro en casa”, “Casa por Casa”, y “Abastecimiento Comunal”. La idea es que la gente no salga de la vivienda y el Gobierno lleve los alimentos a los hogares para que la gente cumpla la cuarentena.

El reto está en si habrá suficiente comida para todos. El Ejecutivo, afectado con las sanciones impuestas por Estados Unidos, tiene dificultad de flujo de caja. Por otra parte, aunque los precios de esos alimentos son bajos, muchas familias tampoco están en condiciones de pagarlos. 

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