Nueva York, el nuevo epicentro de la pandemia de Covid-19, supera los 10.000 muertos

Un hombre cruza una calle con One World Trade Center de fondo al anochecer en Nueva York, el 21 de marzo de 2020.
Un hombre cruza una calle con One World Trade Center de fondo al anochecer en Nueva York, el 21 de marzo de 2020. © Wong Maye-E / AP

El estado es el más afectado en Estados Unidos, la nación que lidera las cifras de contagios y fallecimientos a nivel global. Pese a la grave situación, las medidas restrictivas han logrado “aplanar” la curva de casos y decesos. El gobernador neoyorquino aseguró que “lo peor ha pasado” y prepara una eventual reapertura de actividades.

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Nueva York superó la barrera de los 10.000 muertos por Covid-19 este 13 de abril. El estado es el más golpeado por la pandemia en Estados Unidos y alberga un tercio de los contagios del país y la mitad de las muertes contabilizadas.

La escalada del coronavirus en esta región fue implacable. El 1 de marzo se conoció el primer caso y, actualmente, tiene más de 190.000 contagios confirmados, según las cifras de la Universidad Johns Hopkins.

Mientras que el primer fallecimiento ocurrió el 14 de marzo y, un mes después, la cuenta es de 10.056 decesos, lo que ubica al estado con una cuenta de muertos solo superada por Italia, España, Francia y Reino Unido a nivel mundial.

Dentro del estado, la ciudad de Nueva York registra los números más altos: el 75% de los casos registrados en el territorio se detectaron en la metrópoli, que además cuenta con dos tercios de los más de 10.000 fallecidos.

En este aspecto, la enfermedad ha sacado a la luz las desigualdades de la ciudad: según los datos oficiales, más de la mitad de los fallecidos corresponden a comunidades hispanas y afroamericanas, siendo estos los sectores más vulnerables.

En una fotografía aérea se ve una retroexcavadora junto a grandes trincheras funerarias y edificios abandonados en Hart Island, ubicada en Long Island, frente a la costa del Bronx, Nueva York, EE. UU., El 10 de abril de 2020.
En una fotografía aérea se ve una retroexcavadora junto a grandes trincheras funerarias y edificios abandonados en Hart Island, ubicada en Long Island, frente a la costa del Bronx, Nueva York, EE. UU., El 10 de abril de 2020. © EFE

El devastador paso del Covid-19 también alteró -como ocurrió en buena parte del mundo- los discursos de los gobernantes: mientras a principios de marzo, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, animaba a los neoyorquinos a “seguir con sus vidas”, hacia mediados del mismo mes comenzó a exigir y aplicar medidas más drásticas.

A nivel estatal, desde el 22 de marzo rige el confinamiento total, que ha provocado el cierre de todos los comercios no esenciales, así como la restricción de la circulación salvo por necesidades básicas, la aplicación de las medidas de distanciamiento social y la recomendación del uso de mascarillas en la vía pública.

Según el gobernador, “lo peor ha pasado” en Nueva York si se siguen respetando las medidas

Pese a las altas cifras en Nueva York, las autoridades tienen motivos para encontrar cierto alivio. Según el recuento de las últimas 24 horas, los nuevos fallecimientos fueron 671, primera vez en una semana que la cifra diaria fue menor a 700.

Esta constancia implica que el estado está comenzando a “aplanar la curva”, la aspiración de la mayoría de las gestiones de la crisis sanitaria. Casi lograr un control de daños para luego sí buscar que los números desciendan.

El gobernador Andrew Cuomo destacó que “podemos controlar la propagación, siéntanse bien por eso”, pero remarcó que la tasa de mortalidad fue “básicamente plana a un nivel horrible de dolor, pena y tristeza”.

Además, el mandatario regional subrayó que se produjeron 1.958 nuevas hospitalizaciones en las últimas 24 horas, la cifra más baja desde el 29 de marzo, mientras que 83 personas fueron admitidas en cuidados intensivos, manteniendo los ingresos diarios por debajo de cien por cuarto día consecutivo.

Esto llevó a Cuomo a afirmar que “lo peor ha pasado”, pero solo “si continuamos avanzando de manera inteligente”. “Puedes convertir esos números en dos o tres días de comportamiento imprudente”, advirtió.

Gobernadores estudian la reapertura de actividades y estalla el conflicto con Trump

En su sesión informativa de este lunes, Andrew Cuomo admitió que en las próximas horas podrían dar a conocer un plan coordinado con otros gobernadores para la reapertura de las actividades.

El mandatario aclaró que la medida implica “un equilibrio delicado y nadie lo ha hecho antes” y consistiría en “recalibrar” los comercios y actividades considerados esenciales.

El plan involucraría a los gobernadores de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Pensilvania, Rhode Island y Delaware.

Frente a esta posibilidad, el presidente Donald Trump salió al cruce de los gobernadores y señaló que “es decisión del presidente y por muchas buenas razones” una eventual reapertura, a la vez que dijo estar trabajando estrechamente con los mandatarios estatales.

“¡Una decisión mía, en conjunto con los gobernadores y el aporte de otros, se tomará en breve!”, expresó vía Twitter.

Más allá del mensaje de Trump, expertos legales aseguran que la Constitución estadounidense brinda un poder limitado al presidente para influir en estas decisiones de los estados y los gobernadores tienen la potestad de llevar a cabo estas medidas sin recurrir al Ejecutivo nacional.

Desde la ciudad de Nueva York piden pruebas generalizadas antes de pensar en una reapertura

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, advirtió que tres indicadores deben mostrar una disminución sostenida antes de considerar controlado el brote de Covid-19: la cantidad de personas hospitalizadas a diario, la cifra de pacientes en cuidados intensivos y el porcentaje de pruebas positivas del virus.

Más allá de esto, el gobernante local destacó que “todos los indicadores se mueven en la dirección correcta, juntos hacia abajo”. Pero remarcó la necesidad de contar con pruebas generalizadas antes de pensar en una reapertura económica.

“El presidente de Estados Unidos o cualquier otra persona quiere una recuperación, y todos la queremos, ¿verdad? Pero si te lo tomas en serio, no puedes hacerlo sin pruebas generalizadas", subrayó De Blasio.

En ese sentido, la comisionada de salud de la metrópoli, Oxiris Barbot, reconoció un “endurecimiento” en la cadena de suministro de los hisopos necesarios para los tests de coronavirus y dijo que es un “desafío nacional e internacional” aumentar la cantidad de pruebas.

"A medida que el suministro de hisopos continúa disminuyendo, existe una posibilidad real de que en los hospitales se agoten por completo”, alertó el departamento de salud neoyorquino el 11 de abril.

Hasta el domingo por la tarde, alrededor de 462.000 personas en el estado de Nueva York habían sido sometidas a las pruebas para detectar el virus. Debido al racionamiento de los tests, solo el 44% se han realizado en la ciudad de Nueva York, pese a ser el principal foco de contagio en la región. Eso también ha impedido mayores controles en personal de hospitales y residencias de adultos mayores, que podrían contagiarse entre sí y a otros pacientes.

Con Reuters, AP y EFE

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