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Hospitales brasileños buscan evitar el colapso por la pandemia de coronavirus

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Río de Janeiro (AFP)

Los hospitales brasileños temen colapsar con el inminente auge de la pandemia de coronavirus, ante la falta de material y el relajamiento de las medidas de aislamiento social cuestionadas por el propio presidente Jair Bolsonaro.

Las señales de alarma se multiplican.

En Sao Paulo hay al menos cinco hospitales con más del 70% de sus camas de cuidados intensivos ocupadas por pacientes con coronavirus y ese porcentaje se incrementa rápidamente.

Un estudio muestra que el sistema de hospitales municipales de la ciudad de Sao Paulo (capital del estado) podría colapsar el 19 de abril, si las medidas de distanciamiento no se respetan.

El gobernador de Rio de Janeiro, Wilson Witzel, que el martes anunció que contrajo la covid-19, indicó que en su estado podrían faltar respiradores a partir del 28 de abril.

En Amazonas (norte), con numerosas poblaciones indígenas que a lo largo de la historia han sido diezmadas por enfermedades traídas por colonizadores, madereros o mineros, el sistema de salud ya está tocando su límite.

"En realidad yo trato de no pensar en un colapso, porque el estrés sería muy grande. Pero cuando pienso, pienso en las muertes que vamos a tener acá", confiesa la doctora Valdilea Veloso, directora del Instituto Nacional de Infectología Evandro Chagas, en la línea de frente contra la pandemia en Rio de Janeiro.

Veloso corre a contrarreloj: necesita respiradores, máscaras de protección y personal médico antes de que la Covid-19 entre en su fase de propagación máxima, esperada a partir de fines de abril.

- Muerte "desigual" -

Las medidas de cuarentena parcial dictadas en varios estados no fueron lo suficientemente acatadas para contener el avance y evitar una hecatombe sanitaria, en ciudades con millones de personas en situaciones precarias y de hacinamiento.

La muerte va a golpear de forma "desigual", porque "las personas más pobres, las que viven en favelas, correrán más riesgos de ser infectadas porque viven en ambientes pequeños, con muchas personas. Entonces la preocupación es muy grande", explica Veloso.

Brasil, con 210 millones de habitantes, es el país de América Latina que registra más casos del nuevo coronavirus, con 1.532 muertes y más de 25.000 contagios. Pero expertos apuntan que esos datos oficiales están ampliamente subestimados a causa de las dificultades para realizar exámenes.

Proyecciones del gobierno de Sao Paulo prevén hasta 110.000 muertes en ese estado de 46 millones de habitantes. Una cifra que prácticamente igualaría a la del total de víctimas mortales contabilizadas en todo el mundo desde la detección de la pandemia a fines de diciembre.

La institución donde trabaja Veloso apura la construcción de un nuevo espacio con 200 camas de cuidados intensivos, entrena al personal recién reclutado y busca adquirir respiradores y máscaras, producidos principalente en China y que escasean debido a la alta demanda mundial.

- Presidente antiaislamiento -

Los surfistas en Rio de Janeiro o los candidatos a recibir compensaciones económicas por la pérdida de empleo que se apiñan en Sao Paulo ponen en entredicho cotidianamente las medidas de aislamiento ordenadas para "achatar la curva" de la propagación del Covid-19.

En Sao Paulo, la proporción de personas que permanecen recluidas en sus hogares cayó la semana pasada a 47% (muy por debajo del 70% que el gobierno considera necesario para que las medidas sean eficaces), según un sistema de evaluación basado en las ubicación de teléfonos celulares.

Las medidas son además cuestionadas por algunos líderes neopentecostales y por el propio presidente Bolsonaro, que llegó a calificar a la pandemia de "gripecita" y a afirmar que la cuarentena puede resultar un remedio peor que la enfermedad, debido a la desocupación masiva que provocará.

La flexibilización del distanciamiento social preocupa a la doctora Veloso, que ve en esa medida "la única chance de evitar el colapso del sistema público de salud".

- Amazonas en alerta -

La capital de Amazonas, Manaos, es la única ciudad que dispone de una unidad de cuidados intensivos, con apenas 50 lechos, para este estado con una superficie tres veces superior a la de España.

Según medios brasileños, los nuevos pacientes deben esperar que se produzca un fallecimiento para ser ingresados.

Las autoridades empezaron a construir hospitales de campaña y reforzaron los equipos con 1.000 enfermeras y 80 médicos, pero siguen faltando respiradores y otros materiales.

"El número de casos va a superar nuestra capacidad de atención" en Manaos, admitió el sábado el secretario ejecutivo del ministerio brasileño de Salud, Joao Gabbardo.

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