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Las estrellas de la lucha senegalesa entrenan ahora a puerta cerrada

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Dakar (AFP)

Moussa Diop, una gran promesa de la lucha senegalesa, ha cambiado de lugar de entrenamiento: ya no lo hace en las playas de Dakar, cerradas por el gobierno por la pandemia del nuevo coronavirus, y tiene que preparar a puerta cerrada y bajo techo su próximo combate, previsto para junio.

Cada día, a las 7h00 de la mañana, Moussa, que ha elegido como nombre de luchador "Sérigne Ndiaye 2", en homenaje a su padre, abandona la Medina, el barrio popular del centro de Dakar, para ir a la sala "Body Max", que su entrenador, Maguette Seydi, mantiene abierta especialmente para él.

Abdominales, flexiones, pesas... Este luchador de 24 años trabaja su condición física con un perfil bajo. "Antes, aquí, había otros luchadores y otra gente que se entrenaba para estar en forma. Pero ahora solo estoy yo, mi hermano y el entrenador", dice.

Desde que se decretó el estado de emergencia a mediados de marzo en Senegal, donde se han registrado 300 infectados con un balance oficial de dos fallecidos, "muchas cosas han cambiado", confirma su entrenador, obligado a cerrar el gimnasio al gran público.

"Nos entrenamos en privado, algo que yo nunca había hecho", dice, mientras anima a su pupilo. "Con el coronavirus tengo que proteger a Sérigne Ndiaye 2 y a mí mismo. Hemos aumentado nuestra higiene y trabajamos con prudencia", añade el entrenador.

La Federación de Lucha Senegalesa tiene unos 4.000 afiliados. Su deporte es uno de los más populares del país y los practicantes "están obligados a las mismas consignas que el conjunto de la población: distancia de seguridad, no reuniones, no contacto", subraya su vicepresidente, Thierno Kâ.

"Si hacen un entrenamiento individual no hay consigna particular. Muchos hacen trabajo en casa, footing... Es su responsabilidad", añade.

- ¿Distancia social? -

"Hay algunos luchadores que no están entrenando actualmente. Pero como yo tengo un combate previsto no puedo quedarme sin entrenar. De aquí a un mes, el coronavirus puede irse y si se va y tengo que luchar, debo estar preparado", explica Moussa Diop, que después de salir del gimnasio realiza una sesión de cardio y efectúa luego ejercicios en su domicilio.

Para los luchadores, unas estrellas admiradas por el público en Senegal, el respeto de la distancia social es todo un reto.

"Nosotros, las personas conocidas, tenemos mucha gente que quiere saludarnos y todo el mundo quiere acercarse a nosotros. Es normal desconfiar, tener miedo. Porque a ese mal (el COVID-19) no lo ves", subraya este luchador. "Rezo para que de aquí a unos días el coronavirus se haya ido", asegura.

Su madre no se opone a que Moussa continúe con su preparación: "Solo tiene que seguir unas precauciones, ir a los entrenamientos, volver y no mezclarse con otras personas", explica Mbery Diop.

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