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Mochileros extranjeros, víctimas del coronavirus y la preferencia nacional en Australia

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Sídney (AFP)

En estos tiempos de coronavirus, en las redes sociales se ven muchos mensajes del tipo "regresa a tu país", pero los jóvenes mochileros-estudiantes en Australia aseguran que hacen trabajos, sobre todo en la agricultura, que los australianos rechazan.

Pese a las recientes concesiones del gobierno australiano sobre visados, la mayoría de los jóvenes mochileros europeos, latinoamericanos o asiáticos se enfrentan a limitaciones sanitarias que dificultan su movilidad y les cierran las puertas de empleos.

Ante el riesgo que representa la epidemia covid-19 para la seguridad alimentaria del país, Australia flexibilizó en los últimos días su política migratoria con los trabajadores agrícolas temporeros, y sobre todo con los jóvenes mochileros, para que puedan trabajar en las granjas australianas.

Así, el gobierno ha autorizado una prolongación excepcional de 12 meses en la visa de trabajo temporal de unas 7.000 personas, ante la preocupación de los productores y distribuidores de frutas y hortalizas, que dependen fuertemente de mano de obra extranjera.

También se han hecho otras concesiones menores a unos 118.000 jóvenes con visado "vacaciones trabajo", principalmente para británicos, franceses y alemanes.

Si trabajan en granjas o en empresas de preparación de alimentos, podrán quedarse otros seis meses más con el mismo empleador, lo que está prohibido habitualmente, y se beneficiarán de facilidades para renovar su visado.

Estas medidas han sido elogiadas por AusVeg, el principal sindicato de horticultores. "Es una solución de corto plazo necesaria para lo que podría convertirse en un problema más importante si la epidemia de covid-19 sigue limitando la entrada de trabajadores extranjeros en Australia", declaró James Whiteside, el presidente de AusVeg.

Para numerosos mochileros contactados por la AFP, la situación es más confusa y muchos se sienten víctimas de discriminación.

- Prioridad a los australianos -

Para Armand Oriol, joven francés empleado desde enero en un viñedo en el norte de Adelaida, "el trabajo terminará en una semana".

"Había pensado volver a Francia, pero todavía no he concluido los 88 días de granja" indispensables para obtener una segunda visa de vacaciones trabajo, cuenta. Por eso, ha decidido quedarse. Pero antes de poder ir a otra granja, debe permanecer 14 días en cuarentena. Oficialmente, se trata de preservar las zonas rurales del coronavirus.

"He encontrado otros dos trabajos en el lugar pero no estoy seguro de que me esperen 14 días. Y no entiendo por qué esta regla solo se nos aplica a nosotros. Estoy en una zona rural desde hace más de dos meses, me piden que me confine para ir a otra granja a unas horas de camino, mientras los australianos pueden venir directamente de grandes ciudades sin necesidad de ponerse en cuarentena", explica.

AusVeg, que admite depender "de trabajadores extranjeros", acepta también que los "productores privilegien la contratación de mano de obra local".

En un momento en que miles de australianos han perdido su empleo desde principios de la crisis de la covid-19, el primer ministro Scott Morrison instó a principios de abril a sus compatriotas que vayan a trabajar al campo.

Y se aconseja a los extranjeros presentes en el territorio que "regresen a sus países" si no pueden cubrir sus necesidades.

Un cambio de tono bien visto en las zonas rurales. Otro joven trabajador, llamado Cyriac, ha sido despedido de un día para otro en el viñedo donde trabajaba. Sin una explicación, como ocurre a muchos trabajadores temporales extranjeros.

Las granjas que ha contactado le han respondido que "no contratan a nadie debido a los catorce días de cuarentena". "En mi albergue, somos una decena que hemos perdido nuestro trabajo. Al mismo tiempo, los nuevos han llegado y han empezado a trabajar al día siguiente. Sentimos una incomprensión y de discriminación con los mochileros", dice a la AFP.

Asimismo, los agricultores que deseen contratar a extranjeros deben respetar normas sanitarias estrictas, como un espacio de 4m2 por persona y una distancia mínima de 1,5 metros, lo que es difícil si se tiene en cuenta que en la mayoría de las explotaciones los jóvenes están alojados en dormitorios compartidos.

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