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Bolivia: un click facilita la alianza entre campo y ciudad en La Paz durante la cuarentena

Una mujer vende sus mercancías en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020.
Una mujer vende sus mercancías en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020. © Javier Aliaga / France 24

Unas bolsas surtidas con 17 tipos de verduras, nueces de parcelas bañadas con aguas del nevado Illimani, una gran variedad de fruta, además de leche, quesos y quinua son comercializados mediante una plataforma virtual que conecta a los campesinos con los consumidores para organizar una parte del abastecimiento durante la cuarentena en la ciudad boliviana de La Paz.

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La líder de la iniciativa que une al campo y la ciudad en La Paz, Bolivia, es María Villanueva, una agricultora aymara de 55 años, de la comunidad de Chinchaya. Ella preside la Plataforma Agrobolsas Surtidas (PAS), un proyecto que ha permitido a 23 localidades campesinas descubrir el potencial de las redes en línea para llegar con su oferta directamente a los celulares de sus compradores.

“He traído agrobolsas. Preparé toda clase de verduras para que consuman las caseras (compradoras). Mediante el WhatsApp me llaman, preparo y traigo por listas para entregar”, cuenta Villanueva a France 24, mientras su hija de 22 años entrega en un barrio de clase media las bolsas con las verduras demandadas por sus clientes, con un precio equivalente a 7 dólares. 

A diferencia de otros productores que llegan a la sede del Gobierno de Bolivia y se instalan en cualquier punto para esperar a los consumidores, la plataforma de Agrobolsas permite una planificación del reparto en pocos lugares y horarios fijos, acortando el tiempo que los productores están en la ciudad antes de volver a sus comunidades.

Una campesina vende sus alimentos en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020.
Una campesina vende sus alimentos en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020. © Javier Aliaga / France 24

Villanueva, que tiene tres hijos, refleja la responsabilidad casi maternal con la que asume su tarea de producir las verduras para hacerlas llegar a sus clientes, aún con las dificultades de tránsito que impone la cuarentena por causa del coronavirus en Bolivia.

La mujer asegura que sus verduras son producidas en carpas solares y sin agroquímicos y sus precios son razonables e incluso muy baratos comparados con los de otros comerciantes. 

El viernes 17 de abril, un grupo reducido de productores encabezados por Villanueva transportó en caravana su mercadería en una suerte de “delivery” para atender a cuatro barrios paceños.

Graciela Álvarez, que también es aymara y pertenece a la comunidad de Charumani, cerca del nevado Illimani, relata que para llegar a La Paz con su producción ha tenido que viajar por más de cinco horas durante la noche y que lo ha hecho con la ilusión de poder ganar un poco más con sus ventas directas, evitando a los intermediarios.

Una mujer habla por teléfono durante un día de entrega de alimentos, vendidos a través de una plataforma móvil, en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020.
Una mujer habla por teléfono durante un día de entrega de alimentos, vendidos a través de una plataforma móvil, en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020. © Javier Aliaga / France 24

Sin embargo, tenía tal cantidad de productos que ha tenido que dejar una parte en los mercados populares de La Paz y El Alto “quedando nomás a la voluntad de los revendedores”.

La Policía y el Ejército controlan el tránsito durante la cuarentena y permiten la circulación de vendedores de alimentos, aunque limitan la de los compradores, que solo pueden salir una vez a la semana hasta el mediodía, según el número de su cédula de identidad.

Hasta ahora, el Covid 19 en Bolivia deja 520 casos y 32 muertos, aunque las autoridades admitieron que la capacidad de testeo en el país es muy baja.

El sistema ayuda al productor y al consumidor

Una de las compradoras que desde hace dos semanas es parte de red de Agrobolsas, Lizeth Ortiz, aseguró a France 24 que la iniciativa se ha convertido en una ayuda económica durante este difícil período porque sus precios son más accesibles, en comparación con otros comerciantes que también se asientan en las calles de La Paz con sus alimentos.

“Esto es un aporte tanto al productor como al consumidor. Productos frescos, a buen precio y en lugares accesibles”, resumió Ortiz, después de comprar su provisión en el residencial barrio de Calacoto, en el sur de La Paz.

Un hombre entrega una bolsa a un comprador durante una venta de productos agrícolas en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020.
Un hombre entrega una bolsa a un comprador durante una venta de productos agrícolas en La Paz, Bolivia, el 17 de abril de 2020. © Javier Aliaga / France 24

La mujer destacó que las poblaciones campesinas alejadas estén enseñando cómo usar la tecnología para distribuir sus alimentos “a una hora adecuada, en un lugar limpio y en las condiciones necesarias”.

La coordinadora de Agrobolsas, Katherine Fernández, relató que todo comenzó en 2017 como un proyecto universitario de apoyo al desarrollo de los campesinos de las comunidades aledañas a La Paz bajo el eslogan de “una alianza rural urbana por una alimentación digna”.

Desde un principio, los campesinos, según Fernández, se esforzaron por ofrecer alimentos libres de insumos sintéticos y artificiales y por rescatar la tradición ancestral para la producción de abonos e insecticidas naturales.

Cuando comenzaron la venta por las redes virtuales, tenían 80 clientes. Hoy, la cifra es de 1800.

El proyecto también desarrolla una feria virtual para registrar la demanda de alimentos, fomenta el agroturismo o las visitas de los consumidores para participar en las cosechas en las comunidades y en talleres, en los que los campesinos enseñan  cómo montar carpas solares en las ciudades.

Sin embargo, todas esas actividades han quedado en suspenso hasta que termine la cuarentena, lo cual posiblemente ocurra en dos semanas, según las previsiones del Gobierno boliviano.

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