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Se cumplen diez años del desastre petrolero en el Golfo de México y los daños persisten

El petróleo flota en la superficie del Golfo de México y alrededor de un bote donde tuvo lugar el derrame por la explosión del 'Deepwater Horizon', en el Golfo de México, el 2 de junio de 2010.
El petróleo flota en la superficie del Golfo de México y alrededor de un bote donde tuvo lugar el derrame por la explosión del 'Deepwater Horizon', en el Golfo de México, el 2 de junio de 2010. © Sean Gardner / Archivo / Reuters

Fue un 20 de abril de 2010 que todo cambió para el Golfo de México y sus vecinos países, en la peor catástrofe de la industria petrolera de la historia. La ruptura de un pozo hizo explotar la plataforma 'Deepwater Horizon', que en 87 días llegó a verter casi 800 millones de litros de crudo. Salvo porque el desastre no quedó ahí. Sus consecuencias, como la muerte de miles de animales, hacen parte hoy de nuestros problemas.

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Del 'Deepwater Horizon' han pasado ya diez años. ¿Lo recuerdan? Nuestra mente suele mantener cerca los buenos momentos, los cumpleaños, las tiernas efemérides. Pero cuando los aniversarios son funestos, como este, el peor vertido de petróleo de la historia de Estados Unidos y del mundo, la mente se cierra y olvida voluntariamente. Unas veces por autoprotección, otras por intereses.

Cual sea la razón, lo que conviene es no olvidar que un 20 de abril de hace una década explotó la plataforma petrolífera 'Deepwater Horizon' en el Golfo de México. Que la rotura del pozo Macondo, perforado a 1.500 metros de profundidad, origen del incendio, causó la muerte de 11 trabajadores de la multinacional propietaria British Petroleum. Y que por todos estos sucesos, ocurrió lo más irrefrenable y pésimo: un derrame de 4,9 millones de barriles de crudo, unos 795 millones de litros, que tardó en contenerse 87 días e inició una catástrofe ambiental más allá del tiempo.

Esta liberación incontrolada de gas y aceite a las aguas duró casi tres meses y llenó el océano de una marea pegajosa y negra de 149.000 kilómetros cuadrados. En 2013, las costas de Louisiana recibieron esa masa por el doble de toneladas que el año anterior. Lo mismo pasó en lugares más lejanos a Macondo, como Florida. Y mientras muchas especies marinas murieron en cantidades récord, los bebés delfines fallecieron incluso seis veces más de lo normal.

Aviones sobrevuelan los incendios causados por el derrame del 'Deepwater Horizon' en el Golfo de México, el 19 de mayo de 2010.
Aviones sobrevuelan los incendios causados por el derrame del 'Deepwater Horizon' en el Golfo de México, el 19 de mayo de 2010. © Guardacostas John Kepsimelis / Reuters

La multinacional inglesa BP, con sede en Londres, y la Administración del presidente Barack Obama recibieron entonces grandes críticas por su manejo de la crisis. En ese momento, el derrame llevó al despido del consejero delegado de la época, Tony Hayward, a quien la ignorancia le pudo más que la situación, llegando a espetar desde un "esto nunca debería haber sucedido" hasta un "me gustaría recuperar mi vida".

"Hubo cierta disidencia en el Gobierno, sobre todo entre los científicos que no estaban contentos con la forma en que se usaban los datos y la investigación (…) en un nivel superior, el Gobierno parecía estar haciendo todo lo posible para eliminar el derrame, cuando la verdad era realmente muy diferente", relataba así la situación en 2011 John Hocevar, biólogo marino de Greenpeace.

Porque la verdad es que lo ocurrido nunca quedó en los años próximos al derrame. Hoy es todavía nuestro problema presente. Por eso sería un error olvidar o pensar que todo quedó ahí, y que las multas y restricciones a BP solucionaron el daño. A saber: se declaró culpable de 11 cargos de homicidio y varios delitos; estuvo obligada a desembolsar 42.000 millones de dólares en un fondo fiduciario; durante cuatro años no gozó de contratos y trabajó sus prácticas de seguridad y ética bajo vigilancia de la Agencia de Protección Ambiental; mientras que para 2015, cuando ya pudo reincorporase, sufrió miles de pérdidas, entre ellas, millones de costos para el desastre. 

Muestra de un esqueleto de pájaro cubierto de crudo por el derrame de petróleo de la plataforma 'Deepwater Horizon', en una playa en Grand Terre Island, Louisiana, el 9 de junio de 2010.
Muestra de un esqueleto de pájaro cubierto de crudo por el derrame de petróleo de la plataforma 'Deepwater Horizon', en una playa en Grand Terre Island, Louisiana, el 9 de junio de 2010. © Lee Celano / Reuters

Sin embargo, como decíamos, han pasado diez años del mal recuerdo y los científicos alertan que, pese a la limpieza o las multas, los daños en el medio ambiente y la vida silvestre están lejos de recuperarse, y que tanto la salud humana como las economías de la zona seguirán sufriendo la marea negra de hace una década por muchos años más.

Por el 'Deepwater Horizon' de 2010 hoy siguen en grave peligro los delfines, muchos enfermos o con dificultades pulmonares (55%), con estrés (43%) o sufriendo bajo peso (entre 25% y 19%). También las tortugas, ya que el 20% de las hembras loras murieron debido al vertido, así como las aves, de las cuales casi un millón perecieron (un 12% de pelícanos cafés y un 32% de gaviotas reidoras americanas). La naturaleza sigue dañada en la zona, con complicaciones para seguir su curso, porque se calcula que "miles de millones" de animales murieron o quedaron lesionados por el petróleo.

La Dra. Erica Miller, miembro del Equipo Respuesta de Vida Silvestre del Estado de Louisiana (State Wildlife Response Team), limpia un pelícano con petróleo, en Louisiana, el 15 de mayo de 2010.
La Dra. Erica Miller, miembro del Equipo Respuesta de Vida Silvestre del Estado de Louisiana (State Wildlife Response Team), limpia un pelícano con petróleo, en Louisiana, el 15 de mayo de 2010. © Marina de los EE. UU. / Justin Stumberg / Reuters

Esto según un informe del Programa de Restauración del Golfo de México de la National Wildlife Federation (Federación Nacional para la Vida Silvestre). Algo que, en palabras de su autor David Muth, "no sorprende dada la gran magnitud del desastre". Si bien a Muth le empuja el optimismo de poder ayudarlos, de asistir a la zona, siempre que se inviertan bien los millones de dólares dedicados a la restauración del Golfo de México y de sus ecosistemas, así como los otros 12.000 millones de dólares que se esperan de aquí a 2032. A sus ojos, un dinero que debería ir a parar a los estuarios, donde las aguas dulces y saladas del Golfo se unen.

Solo que la fauna es uno de los tantos problemas generados por el derrame, la punta del iceberg que debajo tiene al actual presidente Donald Trump (los grupos ambientalistas luchan porque no debilite normativas que podrían evitar más vertidos) o a países como Cuba y México, que también recibieron el impacto, pero cuyos pescadores, por ejemplo, jamás fueron indemnizados (cuando estos se cuentan por miles). Y eso sin olvidar vertidos vecinos, como el derrame de 3.000 litros de ácido sulfúrico en julio de 2019 en el Mar de Cortés o Golfo de California. En esta ocasión, por culpa de la gran minera Grupo México.

En la balanza de esta triste memoria hay una buena noticia. Y es que recientemente, en febrero, la organización ecologista The Nature Conservancy (TNC) compró una propiedad de más de 8.100 hectáreas en Florida, que incluye el lago Wilmico, para ayudar a mantener y proteger la calidad del agua en la cuenca del río Apalachicola y el Golfo de México. La compra, hecha junto a otras organizaciones, se dio gracias a los fondos de la indemnización que British Petroleum tuvo que pagar por el desastre de la plataforma 'Deepwater Horizon'.

Una explosión de la que tampoco hay que olvidar las circunstancias. Y es que para tratar de degradar el crudo vertido las autoridades aplicaron, según EFE, 7 millones de litros de químicos tóxicos, tanto en la boca del pozo Macondo como en la superficie. Con esa técnica solo se logró recuperar un 20% del crudo.

Y tampoco hay que olvidar que, el hecho de que la plataforma estuviera en alta mar y tuviera una entrada de gran profundidad, hizo que el petróleo llegara más allá del Golfo de México, instalando allí no solo pesar, sino también grandes bloques de crudo en el subsuelo marino. La cifra de lo que quedó depositado en el fondo del mar es de hasta un 47%.

Con Reuters y EFE

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