El coronavirus, una tormenta perfecta para la economía de Venezuela

Personas con máscaras protectoras reaccionan cuando la procesión del Nazareno de San Pablo pasa a pesar de una cuarentena en todo el país debido al brote de la enfermedad del coronavirus en Caracas, Venezuela, 8 de abril de 2020.
Personas con máscaras protectoras reaccionan cuando la procesión del Nazareno de San Pablo pasa a pesar de una cuarentena en todo el país debido al brote de la enfermedad del coronavirus en Caracas, Venezuela, 8 de abril de 2020. © Manaure Quintero / Reuters

El desplome de los precios del petróleo y una caída de la producción, el retorno de miles de venezolanos y el desabastecimiento de gasolina son algunos de los factores que presionan aún más la ya agonizante economía de Venezuela. Sin recursos ni posibilidad de acudir a ayudas externas, el margen de maniobra del Gobierno es muy limitado. 

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“Antes del coronavirus pensábamos que este iba a ser un año malo, pero el menos malo de los últimos cuatro”, le dijo a France 24 Francisco Monaldi, experto en petróleo del Instituto Baker, refiriéndose a la economía venezolana. Según las predicciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en enero, la contracción este año sería del 10%, y del 5% en 2021, cifras casi auspiciosas frente a la caída del 35% del año pasado. 

Como lo señala Felipe Capozzolo, presidente del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), en los últimos cuatro años Venezuela había perdido el 75% del aporte al PIB en lo que respecta a comercio, el 95% del aporte de la construcción y el 65% de aporte de la industria. Tan solo en el 2019, que Capozzolo describe como un año “fatal”, se perdió entre el 35% y el 40% del volumen total del comercio. “Esa es la situación con la cual le damos la bienvenida al Covid-19”, le dijo a este medio. 

“Es muy difícil pensar que un país pueda seguir cayendo a tasas anuales del 35%”, había dicho en enero Alejandro Werner, director del FMI para el hemisferio occidental. De acuerdo con ese organismo, entre el 2014 y el 2019 Venezuela perdió casi dos terceras partes de su economía. En cuanto a la hiperinflación, que venía cediendo a finales del año, el FMI calculó que fue de 200.000% al cierre del 2019. De acuerdo con el Banco Central de Venezuela la tasa de inflación anual en diciembre superó el 9.000%.

Trabajadores informales venden sus productos y mercancía en los alrededores del mercado de Catia, en Caracas (Venezuela).
Trabajadores informales venden sus productos y mercancía en los alrededores del mercado de Catia, en Caracas (Venezuela). © Rayner Peña / EFE

Cuando se pensaba que la economía venezolana había tocado fondo, llegó la emergencia por el coronavirus. Ahora, afirma Monaldi, su país enfrenta “una tormenta perfecta”. Un desplome de los precios y una diezmada producción petrolera, la caída de las remesas, el desabastecimiento de gasolina y una cuarentena obligatoria decretada por un gobierno sin recursos para asistir a la población: ese es el panorama actual en la nación sudamericana. 

Una cuarentena sin ahorros, sin comida y sin gasolina 

La cuarentena en Venezuela comenzó desde que se detectó al primer paciente infectado con Covid-19. A abril 23, se reportaban en ese país 298 personas infectadas según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins y 10 muertes de acuerdo con información divulgada por EFE. Estas cifras son muy inferiores a las de la mayoría de sus vecinos latinoamericanos. 

Al menos por ahora, las amenazas a la población parecen ser otras. Como ha reportado France 24, muchas familias de los sectores populares de Caracas dependen del trabajo diario para comer o de la caja de víveres que otorga el Gobierno, que llega de manera irregular.

En estas circunstancias, la cuarentena puede agravar la desnutrición en el país, que ya antes del coronavirus el Observatorio Venezolano de Salud calificaba como “terrible”. Según datos proporcionados por la ONU en febrero, una de cada tres personas en Venezuela no tiene suficiente comida. 

Como explica Capozzolo, en un país donde entre el 80 y el 90% de las personas vive al día, el dilema entre quedarse en casa y salir a buscar el sustento diario puede ser mayor que en otros lugares. “Hay unos números aceptables de la propagación de la enfermedad, pero nos diferenciamos del resto del mundo porque el resto del mundo con una mano atiende la pandemia y con la otra atiende la economía. Nosotros no tenemos cómo atender la economía”.

En medio de esta nueva crisis, la presión de Estados Unidos sobre el Gobierno de Nicolás Maduro se ha intensificado. Según fuentes citadas por Reuters, desde el tercer trimestre del año pasado funcionarios de EE.UU. han instado a proveedores internacionales a evitar enviarle gasolina a Venezuela. En marzo, “funcionarios estadounidenses insistieron en que se mantuviera la restricción aun cuando las condiciones humanitarias del país ya mostraban signos de empeoramiento, dijo una de las fuentes”. 

El Gobierno de Donald Trump redobló sus esfuerzos y sancionó este año a dos filiales de la rusa Rosneft, unos de los principales socios de comerciales de PDVSA. En marzo Rosneft detuvo el comercio con PDVSA y poco después anunció que transferiría todos sus activos venezolanos a otra entidad del gobierno ruso. Según le dijo Monaldi a Reuters, la sanción a Rosneft puede actuar como un elemento disuasorio para otros potenciales proveedores de gasolina. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirige a sus ciudadanos en la sesión informativa diaria del grupo de trabajo sobre coronavirus en la Casa Blanca en Washington, EE. UU., 22 de abril de 2020.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirige a sus ciudadanos en la sesión informativa diaria del grupo de trabajo sobre coronavirus en la Casa Blanca en Washington, EE. UU., 22 de abril de 2020. © Jonathan Ernst / Reuters

Esta nueva dificultad se suma a la disminuida capacidad de refinación de Venezuela, que ha provocado una mayor dependencia de las importaciones. El desabastecimiento de gasolina, que se recrudeció al comienzo de la cuarentena, ha dificultado la distribución de alimentos y se ha convertido en un obstáculo para que los médicos lleguen a sus turnos.

La caída de la demanda provoca un desplome histórico de precios del crudo… 

La paralización de las grandes economías –primero China, luego Europa y después Estados Unidos– ha provocado una fuerte disminución de la demanda de crudo. Con los aviones en tierra y los vehículos guardados, se prevé que la caída de la demanda global llegue a ser de 30 millones de barriles por día, señala Monaldi.

El primer gran desplome de los precios se registró a principios de marzo, cuando se comenzaban a ver los efectos de las medidas para contener la pandemia sobre el consumo de crudo. La situación se agravó porque en un primer intento Arabia Saudita y Rusia no lograron llegar a un acuerdo para recortar la producción. La guerra de precios concluyó un mes después con la decisión de la OPEP, más otros países productores, de recortar la producción en 10 millones de barriles diarios durante mayo y junio. 

Pero el histórico acuerdo no fue suficiente para estabilizar los precios. La amenaza de que se agote el espacio de almacenamiento de crudo llevó al WTI a precios negativos el pasado 19 de abril y el tipo Brent cayó drásticamente un día después. Aunque ambos registraron alzas el 22 de abril, una caída de la demanda que todavía no parece tocar fondo y la capacidad de almacenamiento al límite siguen sobrevolando el mercado petrolero. 

Varios usuarios de una estación de gasolina, con máscaras protectoras, se paran junto a los vehículos en fila durante la cuarentena a nivel nacional en respuesta a la propagación de la enfermedad por coronavirus en Caracas, Venezuela, el 30 de marzo de 2020.
Varios usuarios de una estación de gasolina, con máscaras protectoras, se paran junto a los vehículos en fila durante la cuarentena a nivel nacional en respuesta a la propagación de la enfermedad por coronavirus en Caracas, Venezuela, el 30 de marzo de 2020. © Fausto Torrealba / Reuters

El caso de Venezuela es todavía más crítico. Como explica Monaldi, debido a que la cesta petrolera venezolana es más pesada, sus precios normalmente son menores. A eso se suma que, por cuenta de las sanciones, Venezuela se ve obligada a dar descuentos “muy significativos” para que los compradores estén dispuestos a tomar esos barriles. El mismo Nicolás Maduro admitió recientemente que la cotización de la cesta venezolana cayó por debajo del costo de producción. 

… y la caída de la producción en Venezuela también alcanza niveles históricos

Según datos de la OPEP, la producción de Venezuela en marzo fue de 660.000 barriles por día. Según un informe de Caracas Capital Markets, esto representa una caída del 13% con respecto a febrero. Debido al colapso de la demanda mundial, así como a las sanciones a Rosneft y su posterior venta de negocios en el país sudamericano, “Venezuela se vio forzada a cerrar una parte de su producción en la medida en que se quedaba sin espacio de almacenamiento”. 

De acuerdo con el reporte, Venezuela produce actualmente el 19% de lo que producía en 1998, cuando Hugo Chávez llegó al poder. Desde enero de 2019, antes de que entrar en vigor las sanciones de Estados Unidos, la producción de crudo ha caído en 491.000 barriles, o un 43%. Respecto al número de plataformas petrolíferas, que se usa para determinar la producción a futuro, Caracas Capital Markets señala que desde agosto del 2019 hay tan solo 25 en operación, en comparación con las 110 que funcionaban en 1998. 

Como señala Monaldi, a pesar del colapso en la producción, Venezuela sigue siendo el país más dependiente del petróleo en América Latina. Los ingresos petroleros, afirma, podrían llegar a ser tan bajos como de 3.000 millones de dólares, en un país que llegó a tener 90.000 millones de dólares por exportaciones de petróleo. “Es una caída realmente colosal”. 

El coronavirus pone en jaque a los emigrantes venezolanos, y algunos emprenden el camino de regreso

Según el economista venezolano Francisco Rodríguez, “una forma de pensar en el problema económico venezolano es que emerge de una dualidad de poderes en la cual un gobierno tiene control sobre el territorio (Nicolás Maduro) mientras que otro tiene control sobre el acceso a buena parte de los recursos externos (Juan Guaidó) que pueden estar a disposición de la nación”. 

Dado que es altamente probable que oficialismo y oposición no logren llegar a un acuerdo, Rodríguez plantea un escenario en el que la Asamblea Nacional asigne recursos para apoyar a los venezolanos que se encuentran en el exterior. A través del gobierno interino encabezado por su presidente, la Asamblea Nacional tiene el control de los recursos venezolanos en el sistema financiero de Estados Unidos, así como de fondos retenidos en otros países. 

Con estos recursos, Rodríguez plantea que es posible realizar transferencias directas mensuales de 100 dólares a las familias venezolanas en países en vías de desarrollo y 500 dólares a las familias en países desarrollados. “Hay cinco millones de venezolanos en el exterior, la gran mayoría de los cuales se encuentra en una situación precaria. Han perdido o están a punto de perder el trabajo que tanto les costó conseguir, se enfrentan a una posibilidad cierta de desalojo, y tienen poco o ningún acceso a las redes de protección social de los países receptores”. 

De hecho, las medidas para contener el coronavirus en Latinoamérica han deteriorado tanto las condiciones de los venezolanos en esos países que algunos de ellos ya tomaron la decisión de regresar. A principios de abril Colombia habilitó un corredor humanitario para que los venezolanos pudieran retornar de manera voluntaria y las autoridades venezolanas han reportado el regreso de al menos 2.000 nacionales. Muchos de ellos, tras haber sido desalojados de sus viviendas y con miedo por lo que les espera en casa. También se ha reportado el retorno desde Perú, Ecuador y Brasil. 

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“Esto es una catástrofe económica, social y humanitaria, que ya era la peor de la historia documentada de la región, pero ahora va a ser mucho peor”, afirma Monaldi. Para Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, el margen de maniobra bajo el mandato actual es “extremadamente limitado”; es necesaria una solución política para enfrentar el reto que impone el coronavirus, pero también para lo que vendrá después. 

“Venezuela no puede acudir a los (organismos) multilaterales, Venezuela no tiene ahorros, tiene muy bajo nivel de reservas. El único horizonte de salida que yo veo es que se pueda lograr una solución política al conflicto venezolano, y que eso permita acceder a financiamiento externo, no solamente para afrontar los retos de la pandemia sino para la reconstrucción general del país”. 

Con Reuters y EFE

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