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La dimisión del ministro Sérgio Moro amenaza la estabilidad del Gobierno de Jair Bolsonaro

El ministro de Justicia, Sérgio Moro, anuncia su salida del gobierno durante una conferencia de prensa, en Brasilia, Brasil, el 24 de abril de 2020.
El ministro de Justicia, Sérgio Moro, anuncia su salida del gobierno durante una conferencia de prensa, en Brasilia, Brasil, el 24 de abril de 2020. © Joédson Alves / EFE

Interferencia política del presidente de Brasil y falsedad ideológica: estas fueron las principales razones esgrimidas por el ministro de Justicia, Sérgio Moro, al anunciar su renuncia al cargo.

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El mediático exjuez brasileño del caso Lava Jato, Sérgio Moro, famoso por haber encarcelado al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, era con diferencia el ministro más popular del gabinete del presidente Jair Bolsonaro, y también el más valorado junto a Paulo Guedes, titular de la cartera de Economía. Su salida del Gobierno este 24 de abril marca un antes y un después para Bolsonaro y sus seguidores, y pone en entredicho la estabilidad política de Brasil.

El detonante de la enésima crisis en el país tropical ha sido la destitución del director general de la Policía Federal, Maurício Valeixo, un respetado experto en inteligencia y en combatir al narcotráfico y el crimen organizado. Amigo personal y hombre de confianza de Moro desde la época de Lava Jato, Valeixo ya había suscitado la ira del presidente del Brasil el año pasado por las investigaciones que su corporación viene llevando a cabo.

La Policía Federal tiene entre manos varios casos que preocupan a Bolsonaro y a sus tres hijos políticos. Esta semana el Tribunal Supremo ordenó que se abra una investigación para descubrir quiénes son los organizadores de las manifestaciones del pasado domingo a favor de la intervención militar y de la dictadura. El mandatario brasileño participó en los actos de Brasilia, considerados antidemocráticos por los principales políticos de Brasil.

Según varios analistas políticos, esta decisión provocó un sentimiento de desespero en el presidente. “¿Qué habrá en la investigación del Supremo que forzó a Bolsonaro a cometer un semi-suicidio? Debe ser algo mucho más peligroso que perder el apoyo de los defensores de la Lava Jato", pregunta Pablo Ortellado, profesor de la Universidad de São Paulo (USP) y columnista del diario Folha de São Paulo.

Los detalles de un esquema de desvío de dineros públicos que salpica al hijo senador del presidente, Flávio Bolsonaro, también han tratado de ser aclarados por la Policía Federal. Otro caso polémico es el asesinato de la concejala de Río de Janeiro, Marielle Franco, en febrero de 2018, a manos de grupos paramilitares conocidos como milicias. El año pasado la investigación involucró al propio presidente y su hijo concejal Carlos, cuando el portero del condominio donde reside la familia Bolsonaro insinuó que uno de los milicianos acusados del crimen habría visitado la casa del actual presidente, en ese entonces diputado federal en Brasilia.

El ministro de Justicia de Brasil, Sérgio Moro, habla durante una conferencia de prensa el día en que renunció a su cargo, en Brasilia, Brasil, el 24 de abril de 2020.
El ministro de Justicia de Brasil, Sérgio Moro, habla durante una conferencia de prensa el día en que renunció a su cargo, en Brasilia, Brasil, el 24 de abril de 2020. © Ueslei Marcelino / Reuters

Moro acusó a Bolsonaro de haber falsificado su firma digital para despedir al jefe de la Policía Federal

Este viernes, Sérgio Moro lanzó un desafío a su mentor político cuando se negó a aceptar la destitución de Valeixo. En un día considerado histórico por políticos y analistas, el exministro de Justicia usó palabras durísimas contra el mandatario de Brasil. Le acusó nada menos que de haber publicado el despido del jefe de la Policía Federal en el Diario Oficial de la Unión sin su aprobación y de haber falsificado su firma digital. “Cuando Moro dice que un decreto fue publicado con su nombre y que él no lo había firmado, está acusando al presidente de falsedad ideológica. Ha sido una declaración devastadora”, asegura Claudio Couto, profesor de la Fundación Getúlio Vargas.

El exjuez también cuestionó la necesidad de sustituir al jefe de la Policía Federal, al mismo tiempo que subrayaba que buscó “una solución para evitar una crisis política en plena pandemia”. “No es una cuestión de nombres. Hay otros nombres buenos. El problema del cambio era una violación de la promesa de que yo tendría carta blanca. En segundo lugar, no había una causa para el cambio. Y habría una interferencia política en la Policía Federal”, afirmó Moro en una comparecencia en la que optó por descargar toda su artillería contra su antiguo aliado, quien le fichó otorgándole el estatus de ministro estrella con el fin de aprovechar su enorme capital político como baluarte de la lucha contra la corrupción.

Para algunos analistas, más que una rueda de prensa se ha tratado de una delación premiada. En los 40 minutos que duró su discurso, Moro también inculpó a Bolsonaro de querer controlar las investigaciones policiales en curso incluso en el estado de Pernambuco, donde hay sospechas de que el partido que representó a Bolsonaro durante las elecciones de 2018 pudo colocar a candidatos fantasma para desviar dineros públicos.

“Es lamentable que, al día después de que nuestro país registrase más de 400 muertos por la pandemia, estemos todos en medio de una nueva crisis patrocinada por el Gobierno”, afirmó Felipe Santa Cruz, presidente da Orden de los Abogados de Brasil (OAB). “Las declaraciones del ministro Sérgio Moro al comunicar su demisión fueron muy graves, cuando indicó posibles crímenes por parte del presidente de la República. Solicité a la Comisión de Estudios Constitucionales de la OAB un informe detallado del pronunciamiento y de sus implicaciones jurídicas”, añadió en una nota oficial.

Cabe destacar un detalle curioso que ha despertado la ira de los seguidores de Bolsonaro, que ahora acusan a Moro de ser “comunista”. En su discurso el exjuez dijo en dos ocasiones que el Partido de los Trabajadores (PT) se entrometió menos que el propio Bolsonaro en la época de laLava Jato, cuando realizaba su trabajo de investigación para luchar contra la corrupción.

Informe desde Río: Remezón por la salida de Sergio Moro

La insólita reacción de Bolsonaro, que puso en entredicho la lealtad de Moro

Pocas horas después llegó la esperada reacción de Bolsonaro. Rodeado de casi todos sus ministros, el mandatario empleó un tono que denotó su victimización. Habló de su vida personal, de su familia y de los escándalos que le han afectado en sus primeros 16 meses de gestión. Su objetivo era presentarse como un hombre cercano, honesto y trabajador.

“Una cosa es tener una imagen de una persona y otra es convivir con ella”, comenzó Bolsonaro al referirse a Moro. Recurrió a argumentos sentimentales y melodramáticos, y llegó a poner en entredicho la lealtad del exministro. “Siempre le abrí mi corazón, pero ya dudo que él siempre me haya abierto el suyo”, dijo en un discurso insólito y estrafalario, que por momentos recordaba el guion de una telenovela.

El presidente de Brasil describió a Moro como un personaje egocéntrico que solo piensa en su biografía y en su carrera, mientras él se presentaba como un patriota que sinceramente preocupado por su país. “Hoy por la mañana, tomando café con algunos parlamentarios, les dije: hoy conoceréis a aquella persona que tiene un compromiso consigo mismo, con su ego y no con Brasil. Lo que yo tengo de mi lado es el pueblo brasileño”, declaró Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reacciona a la renuncia de Sérgio Moro a la cartera de Justicia durante una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, el 24 de abril de 2020.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reacciona a la renuncia de Sérgio Moro a la cartera de Justicia durante una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, el 24 de abril de 2020. © Ueslei Marcelino / Reuters

En su comparecencia, el jefe del Ejecutivo negó que haya cometido cualquier tipo de interferencia política con la Policía Federal y tachó al exjuez de mentiroso: “Moro presentó acusaciones infundadas”. También le acusó de investigar más el asesinato de la concejala Marielle Franco que la autoría de la puñalada que recibió durante la campaña electoral de 2018.

Con un tono campechano, Bolsonaro puso en entredicho la lealtad de Moro. También subrayó que en su calidad de jefe de Estado tiene la última palabra sobre todos los nombramientos, algo que comunicó desde el inicio a todos sus ministros. Al final de su discurso, lanzó el dardo venenoso, cuando reveló que Moro había pedido una plaza en el Tribunal Supremo. Es un rumor que apareció en la prensa en varias ocasiones a lo largo de 2019 y que el propio Moro siempre ha desmentido.

Incluso este viernes, a través de su cuenta oficial en Twitter, Moro explicó que la permanencia de Valeixo nunca fue utilizada como moneda de intercambio para su nombramiento en el Supremo. “De hecho, si este fuese mi objetivo, ayer habría aceptado la sustitución director general de la Policía Federal”, escribió.

Las reacciones en el mundo político han sido muchas y, en algunos casos, muy duras. “Es hora de hablar. El presidente está cavando su tumba. Que renuncie antes de ser renunciado. Que nos ahorre, además del coronavirus, un largo proceso de impeachment. Que asuma enseguida el vice para poder volver al lo que importa: la salud y el empleo. Menos inestabilidad, más acción para Brasil”, escribió en su cuenta de Twitter el expresidente Fernando Henrique Cardoso.

"Las declaraciones de Moro son abrumadoras. Bolsonaro quiere acabar con la autonomía de la Policía Federal e interferir en todos los Estados al hacer un cambio de los superintendentes. La Policía Federal es la policía del Estado y no del Gobierno", afirmó Joice Hasselmann, diputada federal y antigua aliada de Bolsonaro.

En el telón de fondo está la eterna campaña previa para las próximas elecciones presidenciales. Aunque acontecerán dentro de más de dos años, ya preocupan a los principales políticos del país. “Al atacar a Sérgio Moro, Jair Bolsonaro no solo aumentó peligrosamente su aislamiento, sino que también construyó su mayor adversario político para 2022, en el caso de que sea candidato a la reelección o termine su mandato. Moro podrá, incluso, mostrar su fuerza política con la posibilidad de interferir ya en las elecciones municipales de 2020”, concluye Marco Antonio Teixeira, politólogo y profesor de la Fundación Getúlio Vargas en São Paulo.

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