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Reabrir sin una estrategia coordinada, el dilema que amenaza a Estados Unidos

Clientes en un restaurante de Smyrna, en Georgia, uno de los estados que comenzó a reabrir su economía en Estados Unidos. 27 de abril de 2020.
Clientes en un restaurante de Smyrna, en Georgia, uno de los estados que comenzó a reabrir su economía en Estados Unidos. 27 de abril de 2020. © Elijah Nouvelage / Reuters

Mientras Nueva York, epicentro de la pandemia, no planea una reapertura económica hasta mediados de mayo, otros estados como Georgia ya abrieron restaurantes y hasta salas de cine. Es un escenario dispar que deja dudas sobre sus verdaderos beneficios económicos.

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El presidente Donald Trump anunció el 16 de abril su plan de tres fases para que los estados empezaran a reabrir su actividad según su nivel de gravedad en medio de la pandemia por el nuevo coronavirus. Días después, Trump expresó que los gobernadores podían empezar a reactivar su economía según consideren que es “lo mejor”.

Para Georgia, estado gobernado por el republicano Brian Kemp, ese criterio es suficiente para abrir restaurantes y salas de cine desde este lunes 27 de abril. Estos dos comercios se unen a las peluquerías, barberías y gimnasios que empezaron a operar desde el viernes, todos con una serie de restricciones para mantener la distancia social.

Es una suspensión del confinamiento tan radical que incluso ha sido criticada por el propio Trump. Pero, además, se plantea la duda de si esta reactivación llega muy temprano para un país que contabiliza más de 56.000 fallecidos por el Covid-19, una cuarta parte del total mundial.

“El Gobierno federal es el que debería ir viendo esos mecanismos de coordinación, porque a la final todos deben entrar como si fuera una orquesta sinfónica, de una manera armónica”, aseguró a France 24, Antonio de la Cruz, director de Inter American Trends.

De momento, a esa melodía le faltan muchas notas. Dentro del mismo Georgia, hay muchos comercios reticentes a la reapertura. Christopher Escobar, dueño del cine independiente Plaza Theater explica que no siente que sea “lo suficientemente seguro” reabrir con normalidad.

Imagen de Broadway, en Nueva York, en medio del confinamiento bajo el que se encuentra el estado. 27 de abril de 2020.
Imagen de Broadway, en Nueva York, en medio del confinamiento bajo el que se encuentra el estado. 27 de abril de 2020. © Lucas Jackson / Reuters

Los riesgos de una vuelta a la rutina a dos velocidades

Junto con Georgia, otros estados como Oklahoma, Carolina del Sur y Alaska fueron los primeros en comenzar la reapertura. A ellos se unirán esta semana Tennessee, Montana y Colorado.

Es el reflejo de una salida a dos velocidades porque mientras estos estados dan este paso, en Nueva York, su gobernador, Andrew Cuomo, confía en flexibilizar el confinamiento desde el 15 mayo.

Cuomo está al frente del epicentro del brote de Covid-19 con en torno al 40% de todos los fallecidos de la nación. Pensando en esa eventual reapertura, Cuomo y otros gobernadores de la costa este acordaron que la reactivación de la economía sería coordinada.

Grupo de estados en la costa este de Estados Unidos que han acordado una reapertura coordinada de la economía.
Grupo de estados en la costa este de Estados Unidos que han acordado una reapertura coordinada de la economía. © France 24

Son Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Delaware, Pennsylvania, Rhode Island y Massachusetts. Mientras que en la costa oeste California, Oregon y Washington también se unieron. Todos están gobernados por demócratas salvo Massachusetts.

Para Kenneth Frankel, presidente del Consejo Canadiense para las Américas y exasesor legal de la Secretaría General de la OEA, esta iniciativa de estos estados se explica en la interconectividad del país. “Se puede llegar a un conflicto constitucional” cuenta Kenneth a France 24.

Teniendo en cuenta que cada estado tiene potestad, según la carta magna, de salvaguardar su comercio y su seguridad, “entonces uno puede imaginar una situación en la que cual un estado, que vigila cuidadosamente la cuarentena, no quiere que entren volquetas o personas de otro estado”.

Una serie de factores a los que hay que añadir la dependencia de las materias primas que llegan desde el extranjero y que están afectadas por las restricciones de vuelo de cada país. Es un panorama que no añade luz a una economía sobre la que ya pesa la amenaza de una tasa del desempleo del 16% en abril.

Con AP y Reuters

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