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En cuatro fases, España aspira a volver a la "normalidad" a fines de junio

Carmen Díaz, de 51 años, David López, de 45 años, y su hija Sara López, de 18 años, hacen fila mientras esperan para donar sangre, en una campaña urgente de la Cruz Roja, mientras los esfuerzos siguen para frenar la propagación de la enfermedad por coronavirus, en el teatro Vicente Espinel de Ronda, España, el 28 de abril de 2020.
Carmen Díaz, de 51 años, David López, de 45 años, y su hija Sara López, de 18 años, hacen fila mientras esperan para donar sangre, en una campaña urgente de la Cruz Roja, mientras los esfuerzos siguen para frenar la propagación de la enfermedad por coronavirus, en el teatro Vicente Espinel de Ronda, España, el 28 de abril de 2020. © Jon Nazca / Reuters

El plan español de desescalada, apoyado en sus buenas cifras sobre el Covid-19, se divide en el nivel de infección de las provincias y está compuesto de etapas que durarán al menos dos semanas. Con este desconfinamiento de librerías, restaurantes y playas, el Gobierno de Pedro Sánchez no solo aspira a devolver la vida a los españoles, sino a mejorar su economía y empleo, secuestrados por el virus.

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Como una "recompensa". Una "recompensa" a casi dos meses de vida detenida y encierro debido al nuevo coronavirus. Es así como el Gobierno español ha dado a conocer a la población su plan, a priori orientativo, de desconfinamiento y vuelta a la normalidad del país, a partir de cuatro fases que comenzarán este lunes 4 de mayo y se prolongarán sin fecha fija hasta finales de junio.

"Estamos empezando a vislumbrar un resultado que será una recompensa por el enorme esfuerzo colectivo realizado en las últimas semanas", declaró el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, a sabiendas de que "el virus aún está al acecho" y de que un ascenso de las cifras, que hoy indican mejoría, haría saltar por los aires cualquier desescalada, como así lo prevé también Francia.

Porque al igual que su país vecino, con el que comparte una de las cuarentenas más restrictivas de Europa, su levantamiento será gradual y coordinado, pero también asimétrico, de acuerdo a la infección de cada provincia. Si la tasa de contagios baja, si el número de camas disponibles en las UCI (unidades de cuidados intensivos) es alta, si se cumple con los requisitos de distanciamiento social, cada una de las provincias tendrá luz verde para derribar un poco más el bloqueo y abrirse al calor, que en España llegará en forma de verano el 21 de junio, lo quiera o no el virus.

Desde ir a la peluquería o a la librería hasta 'tapear' con un 30% de aforo

En el centro de este plan está regresar a la vida (tal vez no a la de antes), pero sobre todo volver a una economía. Por eso estas fases, cuyos matices aún están por presentarse, tienen un marcado factor socioeconómico. Empezando por la etapa inicial, la fase 0 que irá hasta el 11 de mayo y es la de preparación, que lo primero que contempla es la reapertura de comercios que ofrecen servicios con cita previa, como las peluquerías. 

Los restaurantes están entre ellos, con repartos a domicilio —y por supuesto todas las medidas de protección y distancia—, mientras que lo social viene del lado de dar permiso a caminatas cortas y actividades deportivas, tanto individuales como de federados de ligas profesionales que necesitan entrenarse, así como de reincorporar a trabajadores para que ayuden a colectivos vulnerables.

La fase 1, que durará unas dos semanas a partir del 11 de mayo, será de asentamiento para poner las bases en todas las provincias validadas (a excepción de tres islas canarias y de la isla balear de Formentera que habrán iniciado el día 4). Las pequeñas empresas podrán reabrir bajo estrictas condiciones, así como los hoteles y alojamientos turísticos podrán hacerlo descartando las zonas comunes, y los bares y los restaurantes podrán inaugurar sus terrazas con no más del 30% de ocupación. Ídem para los lugares de culto y los funerales, con un límite de capacidad de un tercio, y para las librerías, uno de los sectores culturales más golpeados.

Pero no el único. Porque será con la fase 2, que durará otras dos semanas desde fines de mayo, que el ocio y la cultura empezarán a respirar y a recabar alivio por todo lo perdido. Nos referimos a los teatros, los centros culturales, las galerías de arte, los museos y los cines, que abrirán pero sin superar un tercio de su capacidad regular. En ese sentido, un paso más darán los lugares de culto aumentando su capacidad al 50% y los deportes, entre los que se permitirá la caza y la pesca.

Finalmente, la fase 3, que se espera mantener hasta fines de junio, supondrá la reapertura de las tiendas a mitad de su capacidad y con distancias de dos metros entre clientes, mientras que los 'tapeos' en restaurantes y terrazas tendrán restricciones más flojas y, por fin, con la llegada de la estación del verano, la población podrá volver a abrazar las playas. Igual que en la fase 1, en la que habrá podido abrazar a amigos y familiares sin afecciones médicas y en grupos reducidos. Solo el abrazo entre compañeros de clase tendrá que esperar hasta "septiembre", por precaución, aunque los centros de refuerzo escolar y las pruebas de acceso a la universidad podrán abrir ya.

España: un tira y afloja entre normalidad, empleo y salud

Como decíamos, cada superación de fase por provincias dependerá del control de la enfermedad y de lo que digan las autoridades locales y el Ministerio de Sanidad, "es recuperar la vida cotidiana sin poner en riesgo la salud colectiva. La ideología del Gobierno es poner España en marcha y salvar vidas", dijo Sánchez, siendo flexible en las fechas de las fases para no tener que rectificar.

Porque hoy, pese al anuncio de estas aperturas, incluida la de los transportes públicos, el riesgo no es frenar el desconfinamiento, sino deshacer todo el trabajo sanitario hecho. Y hoy los números son favorables para España: tras más de 23.000 muertos y más de 210.000 casos de Covid-19, la cifra de fallecidos está en descenso (en torno a los 300 diarios, cuando a inicios de abril eran 950) y los nuevos contagiados están sobre los 1.300. En esa línea, el número de curados está ganando por quinto día consecutivo al número de diagnosticados.

Pero el empleo podría generar de nuevo un ascenso de casos, en un tira y afloja con la anhelada normalidad. Y es que la ocupación laboral es el otro gran frente del Gobierno español. Debido a la pandemia y a sus restricciones, en el primer trimestre del año se destruyeron 285.600 empleos y las personas desempleadas en el país se incrementaron hasta los 3,31 millones (una tasa del 14,41%), según el Instituto Nacional de Estadística, que incluye ahí las dos primeras semanas de encierro.

Ante eso, y ante la previsión del Banco de España que estima que el desempleo podría superar el 21% este 2020, las empresas y compañías esperan que el Gobierno de Pedro Sánchez haga regresar la actividad de antes de la enfermedad. Uno de ellos es Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, que agrupa a varias organizaciones empresariales: "El país debería ponerse en marcha (…) Lo importante es reanudar nuestras actividades para evitar realmente este drama que estamos viviendo. Si no abren ya, mucho no podrán volver a abrir".

Sin embargo, eso solo podrá hacerse con medidas de protección y un retraso de las fases del "Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad", si en juego está la contención del virus en España. Un proceso que, en palabras del propio presidente Pedro Sánchez, va a ser "más difícil y más peligroso" que el confinamiento, al requerir combinar las reglas de higiene y distancia, con la recuperación de espacios de movilidad y actividad social.

Con EFE y Reuters

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