El confinamiento en Francia tiene en vilo a la tradicional baguette

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El pan baguette es el tipo de pan preferido por el 85% de los franceses. Es una tradición que no puede faltar en la mesa. Sin embargo, con el confinamiento, la gente ha tenido que modificar sus costumbres para evitar ir a la panadería todos los días.

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En Francia, las panaderías solo pueden abrir seis días a la semana para dar una jornada de descanso a los trabajadores. Pero desde que entró en vigor el confinamiento el 16 de marzo pasado, el gobierno autorizó su apertura los siete días de la semana.

Contrario a lo que se podría creer, esta medida no benefició los ingresos de las panaderías. Es lo que ocurrió a Mahmoud M’seddi, quien ganó el premio a mejor baguette de la capital francesa en 2018. Esto no solo le permitió darse a conocer sino que le dio la oportunidad de surtir al palacio del Elíseo durante un año. Pero el confinamiento ha golpeado su actividad, con una disminución de 30 a 40% de las ventas y el cierre temporal de uno de sus cuatro locales.

Para mantenerse a flote, M’seddi ya pidió un préstamo bancario.

Pan hecho en casa

El pan es un producto estrella de la alimentación francesa. De hecho, los estudios revelan que es uno de los primeros alimentos sólidos que prueban los niños pequeños. A nivel mundial, la baguette es sinónimo de Francia.

Justo antes del comienzo de la cuarentena la gente compró baguettes al por mayor. Fue en ese mismo momento cuando se vaciaron los estantes de pastas y de papel higiénico en los supermercados. Esas imágenes circularon por redes sociales y se presentaron en multitud de países a medida de que las cuarentenas entraban en vigor. Es “la fase stock”, explica Gilles Maréchal a France24

Maréchal forma parte de un grupo de investigadores franceses que se interesó en las formas de consumo durante el confinamiento en Francia. Un estudio similar también está en curso en varios países, entre ellos Italia, Estados Unidos y Brasil.

Los datos son recolectados a través de un formulario en línea que las personas, a través de todo el país, llenan voluntariamente. Es así como se dieron cuenta de que, para evitar las salidas a la panadería, la gente optó por fabricar el pan en casa. En las redes sociales afloran desde entonces las fotos de las creaciones caseras, entre ellas, la baguette.

Según Maréchal, el confinamiento permitió el reencuentro de las familias compartiendo en la misma mesa. En cuanto al pan, se convirtió en un objeto de unión entre vecinos y amigos.

El estudio se prolongará  aún después se haya terminado la cuarentena el próximo 11 de mayo. Aspiran además, poder cruzar los datos recopilados a través del mundo entero.

 

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