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Default, recesión y coronavirus: la encrucijada de la economía argentina

Unos hombres que usan mascarillas como protección contra la enfermedad por coronavirus preparan un guiso para ayudar a las personas de bajos ingresos en Fuerte Apache, a las afueras de Buenos Aires, Argentina, el 23 de abril de 2020.
Unos hombres que usan mascarillas como protección contra la enfermedad por coronavirus preparan un guiso para ayudar a las personas de bajos ingresos en Fuerte Apache, a las afueras de Buenos Aires, Argentina, el 23 de abril de 2020. © Agustin Marcarian / Reuters

Con un margen de maniobra limitado, el Gobierno de Alberto Fernández ha optado por una respuesta radical para enfrentar la pandemia, así como para renegociar la deuda. Los efectos de esta postura, que por ahora rinden frutos políticos, serán determinantes en la capacidad de recuperación del país sudamericano.

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Una de las pocas certezas respecto a la emergencia por el coronavirus es que todas las economías se verán afectadas por las acciones para contenerlo. Y es que la medida implementada para controlar la propagación ha sido, en la mayoría de países, paralizar la actividad productiva. Los efectos ya se empiezan a ver, tanto en economías desarrolladas como emergentes. Pero a mediano y largo plazo la verdadera magnitud del colapso económico es uno más de los factores de incertidumbre que rodean al Covid-19.

Incertidumbre es también una palabra acertada para referirse a la economía argentina, aún antes de la llegada del virus. Desde la victoria de Alberto Fernández hasta hoy, son muchas las preguntas que rodean la gestión económica del país sudamericano, que se encamina a su noveno default soberano. El Covid-19 llegó a sumar desafíos –pero también opciones– al recién posesionado presidente. 

Como si se tratara de una carrera, el efecto final del coronavirus dependerá mucho del punto de partida: el estado en el que se encontraba la economía de cada país en el momento en que tuvo que plantar cara a la pandemia. 

Imagen de archivo del presidente Alberto Fernández a las afueras de la Casa Rosada el día de su posesión. Buenos Aires, Argentina, 10 de diciembre de 2019.
Imagen de archivo del presidente Alberto Fernández a las afueras de la Casa Rosada el día de su posesión. Buenos Aires, Argentina, 10 de diciembre de 2019. © Ricardo Moraes / Reuters

En el caso de Argentina, el país ya llevaba dos años de contracción económica (del 2,5% en 2018 y del 2,2% en el 2019) y una inflación acumulada del 53,8% en el 2019, una de las más altas en el mundo.

En el segundo semestre del 2019, el 35,5% de la población se encontraba bajo la línea de pobreza, una tasa que viene creciendo desde el 2017, y la desocupación fue de 8,9% en el último trimestre del año pasado. El coronavirus llegó a un país sin ahorros y sin acceso a los mercados, en medio de una compleja renegociación de deuda

Cadenas de pago en riesgo, un efecto temprano de la cuarentena 

Como advirtieron varios expertos al comienzo de la cuarentena –decretada en Argentina el 20 de marzo–, uno de los problemas del plan de estímulos anunciado por el Gobierno de Fernández era que se enfocaba más en los pasivos que en los activos, quienes están recibiendo el mayor impacto. Esto aumentaba el riesgo de que se rompieran las cadenas de pago. 

Según el comunicado del 25 de abril de la Confederación Argentina de la Mediana empresa (CAME), ‘Las pymes al borde del colapso’, este temor ya se ha materializado: "La cantidad de cheques rechazados sigue siendo el termómetro que indica que la cadena de pago está rota. Luego de la apertura del clearing se triplicaron la cantidad de cheques sin fondos, lo que generó un descontrol de alrededor de $80.000 millones". La CAME le pide al Gobierno mayores medidas de alivio, como el descuento de alquiler de los locales para las empresas responsables del "70% del empleo privado del país". 

De acuerdo con 'El Cronista', que cita un documento en el que trabaja actualmente el Gobierno de Fernández, el paquete de estímulo entre abril y junio ascenderá a 1.700 millones de pesos argentinos. Las ayudas se centrarán, por un lado, en atender a la población vulnerable, y por otra, en apoyar a las empresas con la financiación de créditos productivos. Según el citado documento, a abril, el dinero que ha inyectado el gobierno a la economía argentina representa el 3,3% del PIB. 

Oportunidades y riesgos de la pandemia 

Aunque el Covid-19 es un lastre más para la ya golpeada economía argentina, la postura radical de Alberto Fernández para enfrentarlo le ha reportado beneficios a nivel político. Según la encuestadora Synopsis, su popularidad ha escalado a 53,2%, frente al 42% en septiembre pasado. De acuerdo con el 'Financial Times', la emergencia actual le ha servido a Fernández para desmarcarse de su fórmula vicepresidencial, la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner; también, para justificar la profunda recesión que se avecina. 

Según el Banco Mundial, la economía argentina será una de las más afectadas de Latinoamérica por la pandemia, con una contracción del 5,2% este año. Una caída solo superada en la región por Ecuador y México, que se contraerán un 6%, de acuerdo con dicho organismo. 

Y es que para Martín Vauthier, economista y director de EcoGo, el Gobierno transita por una cuerda floja: "Por un lado tiene que evitar un colapso del sistema de salud, con lo cual tiene que ir muy gradualmente en la flexibilización de la cuarentena. A su vez tiene una situación económica que ya venía muy difícil y tiene herramientas muy limitadas para responder, y si responde de más, si termina generando una emisión monetaria que la demanda no pueda absorber, eso termina filtrándose al dólar y a la inflación". 

De hecho, advirtió el economista, esa filtración, producto de una demanda débil de dinero, ya se está viendo en el dólar CCL y el dólar MEP, (herramientas alternativas para adquirir dólares) que están por encima de los 110 pesos. "Ahí queda claro que esta emisión monetaria que lleva a cabo el Banco Central para financiar el déficit fiscal y para tratar de aumentar el crédito a las empresas termina pasando factura en el mercado de cambios y eso en algunos meses puede terminar pasando factura también en la inflación", le dijo a France 24.

Un default que podría diluirse en los efectos del coronavirus 

Así como ha fortalecido su imagen política, el Covid-19 también le ha dado a Fernández un argumento para hacer una propuesta agresiva en la renegociación de la deuda con acreedores privados. "El Gobierno está siendo duro porque sabe que tiene el apoyo político de FMI y de muchos países, y que hoy puede darse el lujo de estar un tiempo así”, le dijo a 'El Cronista' Santiago López, de Delphos Investment. 

Un hombre con mascarilla hace una compra en el Mercado Central de Frutas y Verduras del partido de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, el 15 de abril de 2020.
Un hombre con mascarilla hace una compra en el Mercado Central de Frutas y Verduras del partido de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, el 15 de abril de 2020. © Juan Ignacio Roncoroni / EFE

El pasado 17 abril oficializó su propuesta de canje de deuda, que apunta a una quita de más de US$40.000 millones entre capital e intereses y un periodo de gracia de tres años. Los mayores tenedores de bonos rechazaron esta propuesta inicial y el 22 de abril Argentina dejó de pagar US$503 millones, dando inicio a un periodo de gracia que finaliza el 22 de mayo. El ministro de Economía, Martín Guzmán dijo que el gobierno no puede ofrecer más y que "la Argentina ya está en una situación de virtual default". 

Como destaca la mayoría de analistas, los efectos de un default de corto plazo se diluirían en medio de la emergencia actual. Incluso si corrige la situación de deuda, señala Vauthier, Argentina "difícilmente logre acceder a los mercados internacionales en el corto plazo. Eso lleva tiempo y requiere construir un historial crediticio". 

Sin embargo, también destaca que es un primer paso para salir de la crisis. Todos los estímulos económicos que implementan los países mientras intentan contener el virus apuntan a que la rueda vuelva a girar con la mayor fluidez posible una vez se reactiven las economías.

En ese sentido, evitar un default pondría fin a la incertidumbre que permea la economía argentina y allanaría el camino hacia la recuperación.

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