Líbano aprueba un plan de rescate económico tras meses de disturbios

Un manifestante cerca de un banco en llamas en Trípoli se enfrenta a los soldados el 28 de abril de 2020.
Un manifestante cerca de un banco en llamas en Trípoli se enfrenta a los soldados el 28 de abril de 2020. © Omar Ibrahim, Reuters

En medio de una nueva ola de airadas protestas callejeras que han tenido los bancos como objetivo, el gobierno libanés aprobó este 30 abril el tan esperado plan para rescatar la economía del país de su peor crisis en décadas.

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El plan ha sido aprobado por unanimidad durante una sesión del Consejo de Ministros, tras lo que el presidente libanés, Michel Aoun, ha llamado un "día histórico" para el país. "Es la primera vez que el gobierno aprueba un plan económico-financiero después de que el país casi se hundiera por la falta de planificación", dijo a la Agencia Nacional de Noticias oficial.

El plan elaborado por el gobierno del primer ministro libanés, Hassan Diab, pretende, con el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI), ayudar a "construir el Líbano del mañana", dijo Diab en un discurso televisado a la nación. "Si conseguimos (el apoyo del FMI), y si Dios quiere que lo hagamos, nos ayudará a pasar esta difícil fase económica, que podría ser de tres, cuatro o cinco años", dijo Diab.

Las tensiones económicas, amplificadas por la pandemia, han llevado al Banco Central del Líbano a pedir a los bancos e instituciones financieras del país que concedan préstamos extraordinarios en libras libanesas o en dólares a los clientes para cubrir las cuotas de los préstamos anteriores. 

en medio en medio de una nueva ola de airadas protestas callejeras que han tenido los bancos como epicentro del malestar de la población.
en medio en medio de una nueva ola de airadas protestas callejeras que han tenido los bancos como epicentro del malestar de la población. © Mohamed Azakir, Reuters

El plan de rescate del gobierno tiene como objetivo proteger el dinero de los depositantes pero buscará la contribución de aquellos que se beneficiaron de las tasas de interés extremadamente altas, de la ingeniería financiera y de aquellos que robaron los fondos públicos.

Crisis económica y violentos disturbios

La última ola de disturbios se produce tras la caída del valor de la moneda nacional, la libra libanesa, que ha estado vinculada al dólar durante casi tres décadas, perdiendo más del 60% de su valor en las últimas semanas. La deuda pública se ha disparado mientras que la economía se contrajo y la afluencia de divisas se secó en el ya muy endeudado país, que depende de las importaciones para la mayoría de sus productos básicos, cuyos precios se han disparado en un 50%.

Los manifestantes en el norte del Líbano han atacado bancos y se han enfrentado a las fuerzas de seguridad durante tres noches consecutivas, reavivando así un movimiento de protesta iniciado en octubre contra una clase política que los activistas consideran inepta y corrupta.

Un empleado limpia los cristales rotos de la ventanilla de un banco después de las manifestaciones nocturnas contra la creciente situación económica en Sidón (sur) el 29 de abril de 2020.
Un empleado limpia los cristales rotos de la ventanilla de un banco después de las manifestaciones nocturnas contra la creciente situación económica en Sidón (sur) el 29 de abril de 2020. © Ali Hashisho, Reuters

El pequeño país mediterráneo, de unos cinco millones de habitantes, es uno de los más endeudados del mundo, y la deuda nacional constituye casi el 170% del PIB. Debido a su falta de liquidez, el gobierno anunció en marzo que no iba a pagar su deuda soberana por primera vez en su historia y declaró que las reservas de divisas habían alcanzado niveles críticamente bajos y eran necesarias para importaciones vitales.

El Banco Mundial advirtió en noviembre que el índice de pobreza podría aumentar al 50% si la situación económica empeoraba. Los políticos libaneses han intercambiado culpas sobre quién es responsable de la crisis, la peor desde que la guerra civil de 15 años del Líbano terminó en 1990. 

Seis meses de tensión

La ira popular se intensificó en los últimos años debido a las restricciones de agua y electricidad y a la falta de medidas del gobierno para gestionar el problema de los residuos y la crisis económica del país.

En octubre de 2019 estallaron las protestas en todo el país contra la clase política en medio de acusaciones de corrupción generalizada y mala administración de los recursos. El detonante fue el anuncio del entonces primer ministro, Saad Hariri, de gravar con impuestos las llamadas realizadas a través de WhatsApp como medida paliativa ante la crisis económica.

Los manifestantes se encuentran cerca de las carpas incendiadas durante las protestas contra el gobierno en Beirut, Líbano, 15 de diciembre de 2019.
Los manifestantes se encuentran cerca de las carpas incendiadas durante las protestas contra el gobierno en Beirut, Líbano, 15 de diciembre de 2019. REUTERS/Issam Abdallah

Las movilizaciones comenzaron a crecer y a extenderse a lo largo y ancho del país. Manifestantes de todos los sectores, religiones y credos ideológicos, se unieron para exigir la salida de la élite política gobernante. En su reemplazo, exigieron que se formara un gobierno integrado por tecnócratas que hicieran frente a la crisis económica.

Las manifestaciones resultaron en la renuncia de Saad Hariri y la llegada de Hassan Diab, profesor de la universidad Americana de Beirut, pero eso no calmó el ánimo de los manifestantes, a quienes el hambre les ha colmado la paciencia.

Las protestas, sin embargo, terminaron siendo absorbidas por la pandemia del Covid-19, que con 725 casos y 24 muertes, ha supuesto una estocada final al bolsillo de sus habitantes y acelerado los despidos en masa.

Con AP, AFP y Reuters

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