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Canadá: Trudeau anunció la prohibición de la venta y el uso de armas de asalto

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, escucha al ministro de Seguridad Pública, Bill Blair, durante una conferencia de prensa en Parliament Hill en Ottawa, Ontario, el 1 de mayo de 2020.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, escucha al ministro de Seguridad Pública, Bill Blair, durante una conferencia de prensa en Parliament Hill en Ottawa, Ontario, el 1 de mayo de 2020. © Blair Gable / Reuters

Tras dos semanas del registro de un tiroteo que dejó 22 víctimas mortales en la provincia de Nueva Escocia, el primer ministro canadiense confirmó que tanto la comercialización como la posesión de más de 1.500 tipos de armas de fuego quedarán prohibidas en su país.

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Un nuevo paso para Canadá en materia de control de armas. Dos semanas después de que un tiroteo acabara con la poca calma que la propagación del Covid-19 había dejado en la provincia de Nueva Escocia, el primer ministro, Justin Trudeau, anunció una decisión crucial: prohibir la comercialización, posesión y utilización de 1.500 tipos de estos letales elementos. 

El violento hecho, que cobró la vida de 22 ciudadanos y que fue catalogado por las autoridades de la nación como "la peor masacre de los últimos 30 años", llevó al gabinete gubernamental a tomar esta determinación, con la que esperan salvar cientos de vidas y menguar la posibilidad de ataques similares. 

Para Trudeau, tiroteos como el de Nueva Escocia y el que en 1989 alteró el orden en la Universidad Politécnica de Montréal, luego de que un hombre masacrara a 14 mujeres con un fusil semiautomático, fueron muestras claras de la necesidad de endurecer las medidas. 

"Estas tragedias todavía resuenan. Dan forma a nuestra identidad, tiñen nuestra conciencia, convierten en adultos a los niños y la verdad es que están sucediendo cada vez con más frecuencia", aseguró Trudeau durante la conferencia ofreció este primero de mayo. 

En su cuenta de Twitter, el político de 48 años destacó que las armas de fuego no deben hacer parte de la vida cotidiana de las comunidades, por lo que en los únicos casos en los que podrían ser empleadas son en los que dan paso a operaciones militares. 

Entre las alternativas planteadas por la Administración para implementar la citada prohibición figura la devolución de las armas a los fabricantes por parte de quienes mantienen estos elementos todavía en sus hogares. Para hacerlo, los dueños contarán con un periodo de dos años. 

En abril de 2022, los propietarios de las armas prohibidas deberían haberse desprendido de ellas sin protagonizar ningún tipo de enfrentamiento ni violar los lineamientos de seguridad estipulados. 

Favorabilidad ante una medida prometida

La entrada en vigencia de esta ley marca un avance del mandato de Trudeau en cumplimiento de lo prometido en su campaña electoral durante el año 2015, cuando enarboló la bandera del control de armas. 

Los resultados de un sondeo realizado por el Instituto Angus Reid entre el 28 y el 30 de abril dan cuenta de que al menos cuatro de cada cinco ciudadanos canadienses se muestran a favor de estos tipos de prohibiciones. 

De acuerdo con las cifras dadas a conocer en 2018 por el proyecto de investigación independiente Small Arms Survey, que es adelantado con el apoyo del Graduate Institute of International and Development Studies de Ginebra, Suiza, Canadá cuenta con una de las tasas de porte de armas por persona más elevadas del mundo.

Se estima que hay 34 armas por cada 100 habitantes canadienses, una cifra que resulta alarmante para analistas de seguridad que, aunque reconocen que el promedio de la nación liderada por Trudeau es mucho más bajo que el registrado en Estados Unidos, donde hay al menos 120 armas por cada 100 ciudadanos, todavía hay mucho trabajo por hacer para que los tiroteos en entornos domésticos no continúen apagando vidas inocentes. 

Aprobación de restricciones, una lucha de poderes

Así como en territorio estadounidense existe la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), en Canadá funciona la Asociación Nacional de Armas de Fuego (NFA), que en los últimos años contribuyó al bloqueo de las prohibiciones de uso de armamentos. 

Cada año, la NRA invierte miles de dólares en intentar convencer al Gobierno de que la posesión de armas debe ser vista como un derecho de seguridad ciudadana en virtud de la llamada "defensa personal". En medio de esta álgida puja por el poder, defensores estadounidenses ven en la orden de Trudeau un paso digno de ser replicado en su país. 

Con EFE y Reuters

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