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Así se prepara América Latina para salir del confinamiento por el Covid-19

Los trabajadores de Electrocomponentes, en Ciudad Juárez, México, protestan el 20 de abril para tener el trabajo durante la pandemia de Covid-19.
Los trabajadores de Electrocomponentes, en Ciudad Juárez, México, protestan el 20 de abril para tener el trabajo durante la pandemia de Covid-19. © José Luis González / Reuters

Aunque los planes varían desde la reactivación por sectores económicos hasta la relajación de restricciones de movilidad por municipios, la mayoría de los países latinoamericanos están dando sus primeros pasos para levantar las medidas que aplican durante la pandemia.

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Mayo podría ser el mes clave para la reactivación en la región. Aunque la mayoría de países en América Latina todavía no reanudan los negocios ni permiten el regreso a clases, como ya ha ocurrido mayoritariamente en Asia y en Europa, poco a poco los latinos se preparan para intentar retomar su vida como la conocían anteriormente. 

En los sistemas federales de Brasil y México, cada estado tiene gran margen de maniobra para decidir cuándo y cómo permite el retorno del comercio y de los trabajadores. En Argentina, la apuesta es que los municipios pequeños puedan comenzar desde ya su retorno a la normalidad; mientras que Colombia permite el regreso de ciertos sectores económicos en un intento por salvar las finanzas nacionales sin agravar la salud y Chile pondrá a trabajar primero a los empleados públicos.

El Salvador es un caso particular porque no solo prolonga la cuarentena, sino que además el Gobierno está en tensiones con las Ramas Legislativa y Judicial por las medidas que ha tomado la Presidencia. 

  • Argentina: una reactivación segmentada por municipios

El país ya superó más de la mitad del plan para enfrentar el coronavirus. Así al menos lo asegura el Gobierno de Alberto Fernández pues las estimaciones oficiales apuntan a que Argentina está en la tercera de cinco etapas, llamada segmentación geográfica. 

Su nombre se debe a que desde el 25 de abril, cuando comenzó a esta nueva medida, el aislamiento dejó de ser nacional ya que las ciudades con menos de 500.000 habitantes podrán abrirse poco a poco y a consideración de las autoridades locales, siempre y cuando los contagios no se dupliquen en menos de 15 días y tengan los sistemas de salud lo suficientemente fuertes para atender el brote. 

Vista aérea de la avenida 9 de Julio en Buenos Aires, el 30 de marzo de 2020
Vista aérea de la avenida 9 de Julio en Buenos Aires, el 30 de marzo de 2020 RONALDO SCHEMIDT AFP

Las grandes urbes deberán permanecer cerradas por lo menos hasta el 10 de mayo, tal como lo han estado desde el 20 de marzo. Sin embargo, el gobierno autorizó que las personas salgan una vez al día cumpliendo tres condiciones: que sea solo durante una hora, que no se vayan más allá de 500 metros del lugar donde viven y que salgan antes de las 20:00. 

Aunque varias ciudades podrán decidir reanudar sus actividades poco a poco, el gobierno mantiene suspendidas las clases, los eventos públicos, el ingreso de extranjeros y los viajes interurbanos. 

  • Brasil: la reapertura no es nacional por más que el presidente lo quiera 

La puja política que ha habido en Brasil por imponer o no aislamientos totales ahora se traslada a la reactivación económica. Desde la declaración del estado de calamidad pública, el 20 de marzo, el presidente Jair Bolsonaro ha dicho que es necesario que los trabajadores sigan yendo a laborar para que la economía no colapse. 

La apuesta sigue siendo la misma y por eso, el 23 de abril, su Gobierno dijo que está trabajando en el ‘Plan Pro-Brasil’ para estimular económicamente la infraestructura, la minería, la energía y el desarrollo regional, sin que todavía se conozcan las fechas o los montos concretos. Paradójicamente para Brasil, la reactivación comenzaría por el fútbol, reanudando los partidos a puerta cerrada, según dijo en una rueda de prensa el secretario de Productividad y Competencia del Ministerio de Economía, Carlos da Costa.

Pero mientras el Gobierno federal ya está planeando cómo volver a la normalidad, los estados con más contagios se rehúsan a reabrir el comercio. Así ocurre en Río de Janeiro, donde el gobernador Wilson Witzel se contagió del virus; y en Amazonas, que tiene la peor crisis sanitaria del país.

Sepultureros con trajes protectores se reúnen en el cementerio de Vila Formosa, el cementerio más grande de Brasil, durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Sao Paulo
Sepultureros con trajes protectores se reúnen en el cementerio de Vila Formosa, el cementerio más grande de Brasil, durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Sao Paulo © Jorge Duenes / Reuters

Por su parte, el gobernador de São Paulo, João Doria, dijo que no relajarán las restricciones de movilidad hasta el 10 de mayo que termine el aislamiento que decretó localmente desde el 24 de marzo. Pero sí está trabajando en un plan de reapertura gradual que dependerá de que por lo menos el 50% de la población siga aislada el tiempo que queda de la cuarentena. 

Contrario a esto, por lo menos ocho de los 26 estados brasileños ya están reabriendo el comercio y permitiendo las salidas a lugares públicos. Lo único que sí aplica nacionalmente es la prohibición del ingreso de extranjeros por vía aérea hasta el 28 de mayo y la suspensión de las clases.

  • Chile: primero vuelven los trabajadores públicos 

La reanudación chilena es diferente a la de otros países latinoamericanos porque su aislamiento también ha sido particular. La única medida que se aplica por igual en todo Chile es el toque de queda entre las 10 p.m. y las 5 a.m. y que todavía no tiene una fecha final. Y es que el Gobierno de Sebastián Piñera prefirió aplicar desde el 26 de marzo una “cuarentena estratégica y dinámica”, que básicamente consiste en aislar zonas concretas del país que presentan un incremento en los casos nuevos y que concentran a cierta cantidad de contagiados, según el Ministerio de Salud. 

Las zonas en cuarentena cambian constantemente y las personas que vivan dentro de una de ellas, no pueden salir de sus casas. Incluso, si necesitan ir al supermercado, sacar a su mascota o asistir a una cita médica, deben pedir un permiso temporal que se solicita en las Comisarías Virtuales o presencialmente. 

Esta clase de restricciones permiten que los trabajadores informales puedan continuar sus labores si no tienen que salir o entrar a una zona en cuarentena. Sin embargo, el Gobierno de Piñera inicialmente sí ordenó el cese de la mayoría de las actividades, una suspensión que se comenzó a levantar a partir del 25 de abril. 

Una vista del Aeropuerto Internacional de Santiago de Chile el 20 de abril de 2020
Una vista del Aeropuerto Internacional de Santiago de Chile el 20 de abril de 2020 MARTIN BERNETTI AFP

Ese día, el presidente presentó el ‘Plan Retorno Seguro’ hacia lo que catalogó como una “nueva normalidad”. La reactivación consiste en tres etapas, donde primero vuelven a sus lugares de trabajo los empleados públicos, luego los de las empresas privadas y, por último, se reanudan las clases presenciales. La idea de empezar con los trabajadores públicos indignó a sindicalistas, organismos médicos y hasta a varios expertos que asesoran al Gobierno en los temas del Covid-19. Por ahora, continúan prohibidos los eventos masivos en todo el país y las fronteras siguen cerradas, como ocurre desde mediados de marzo.

  • Colombia: el ‘aislamiento inteligente’ comienza con la construcción y la manufactura

Desde mediados de abril, el presidente Iván Duque puso sobre la mesa la idea de continuar con un “aislamiento inteligente”, que según sus palabras le apuesta a retomar la productividad pero sin reanudar la vida social. 

Tres días después del anuncio, el Gobierno prolongó por segunda vez el aislamiento total que rige desde el 24 de marzo y lo extendió hasta el 11 de mayo, solo que liberó a los sectores de la construcción y de manufacturas para que volvieran a trabajar. Para ello, la Presidencia permitió que se reanudara hasta el 35% del transporte público. 

Además, desde el 27 de abril las personas pueden salir a hacer ejercicio, solo que a ciertas horas y respetando el distanciamiento social, como lo precisó la jefe de gabinete de la Presidencia, María Paula Correa. 

Al igual que la mayoría de los otros países, el desconfinamiento todavía no incluye la reanudación de los vuelos nacionales e internacionales, que están cancelados por lo menos hasta el 30 de mayo. También están prohibidos los eventos masivos y siguen suspendidas las clases presenciales. 

  • El Salvador: sin un final a la vista

Desde mediados de marzo, este país centroamericano fue uno de los primeros en imponer las restricciones más severas para contener el coronavirus incluso cuando todavía no presentaba ningún caso. Y ahora que la región se alista para reactivar motores, El Salvador sigue sin levantar las medidas.

Esta misma semana, el Gobierno prolongó hasta el 16 de mayo la cuarentena obligatoria que aplica desde el 11 de marzo. Además, los espectáculos públicos siguen suspendidos hasta nuevo aviso, ningún extranjero puede entrar al país por ninguna vía y el presidente Nayib Bukele le ordenó al sector público enviar a todos los trabajadores no esenciales a sus casas, mientras que a los privados les dictó lo mismo respecto a las personas con más riesgo de ser contagiadas. 

El único paso que ha dado el Gobierno salvadoreño hasta ahora es reunirse con el sector empresarial para acordar un plan de reactivación económica y presentarlo al Congreso. De ser aprobado, se inyectarían 1.000 millones de dólares para financiar a empresas y a gobiernos locales del país, pensando en la reanudación de las actividades.

El Salvador, ¿Bukele contra el virus o contra la democracia?

Pero la pandemia ha tensionado aún más las relaciones entre el Gobierno y la Asamblea Nacional. La razón de ello es que cuando el órgano legislativo discutía una propuesta el 24 de abril para levantar el veto de Bukele que impedía el regreso de miles de salvadoreños que están en el extranjero, el mandatario sugirió a través de su cuenta de Twitter que se cerrara la plenaria por presuntas sospechas de Covid-19. La Asamblea terminó su sesión, pero rechazó las posturas del presidente, con quien ya había chocado luego de que Bukele entrara al Parlamento con militares armados.

Una semana antes de la discusión del veto, la Presidencia también tuvo roces con la Rama Judicial por la aplicación de las restricciones durante la pandemia, pues la Corte Suprema de Justicia le ordenó que suspendiera los arrestos de quienes salían durante el confinamiento y Bukele respondió que la Justicia intentaba quitarle todas las facultades para cumplir la cuarentena.

  • México: bajo la presión del sector automotriz

Su apuesta por la reactivación es similar a la de Brasil. No solo porque aquí cada uno de los 32 estados toma sus propias medidas, sino porque también ha habido choques entre las autoridades locales y la Presidencia.

Desde mediados de marzo, los gobernadores de por lo menos ocho estados decretaron el aislamiento total en sus territorios y criticaron la falta de acción por parte del mandatario Andrés Manuel López Obrador. A los pocos días, el 30 de marzo, el gobierno federal declaró la emergencia sanitaria y aplicó tres grandes restricciones para todo México: prohibir las aglomeraciones, cesar todas las actividades no esenciales y recomendar la “limitación voluntaria de movilidad”. 

Teniendo en cuenta las estimaciones oficiales de que el pico de contagios será entre el 8 y el 10 de mayo, el Gobierno federal ha dicho que las medidas van hasta el 30 de mayo, aunque señaló que los municipios con baja transmisión podrían reabrir el 18 de mayo si mantienen controlados los contagios. Por otra parte, las clases se retomarían a partir del 1 de junio. 

Un conductor de camiones pasa por uno de los controles en el puente Zaragoza-Ysleta, en Ciudad Juárez, en México, el 30 de abril de 2020.
Un conductor de camiones pasa por uno de los controles en el puente Zaragoza-Ysleta, en Ciudad Juárez, en México, el 30 de abril de 2020. © José Luis González / Reuters

Pero aunque la intención del Gobierno es mantener las limitaciones por lo menos durante un mes, ya se siente la presión de diferentes sectores económicos, especialmente del automotriz. El 9 de abril por ejemplo, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), se reunió con la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Rojas, para que el legislativo ayudara a convencer al Gobierno de López Obrador de que incluya esta industria como parte de las labores esenciales. Además, el 29 de abril, 11 senadores estadounidenses republicanos y demócratas le pidieron a Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, que interviniera a favor de varias industrias en México por ser “parte integral de la cadena de suministro de Estados Unidos”.

Aunque el Gobierno federal no se ha pronunciado concretamente sobre esta petición, sí anunció que está trabajando en un calendario para que los fabricantes de automóviles y sus proveedores en México puedan retornar a sus labores y coincidan con la activación de la industria automotriz en Estados Unidos a partir del 4 de mayo. No en vano, este sector es uno de los más importantes del pacto económico entre los dos países y Canadá. 

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