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Niños salvadoreños buscan en el surf un futuro de oportunidades

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El Zonte (El Salvador) (AFP)

Gisela, de 11 años, toma una ola de pie sobre una tabla de surf, se desliza unos instantes antes de caer al agua en una playa salvadoreña, donde practica junto a otros niñas de familias pobres que ven en el surf una oportunidad para un mejor futuro.

El lugar, la playa El Zonte en el Pacífico, es reconocida como una de las mejores para la práctica del surf de El Salvador, ubicada en el departamento de La Libertad, a 55 km al suroeste de la capital.

El reportaje se elaboró antes de que estallara la crisis del coronavirus, que dejó el programa en suspenso.

Antes de que se cerraran las playas por la covid-19, Gisela acudía desde hacía más de un año al sitio junto a una veintena de niños para tomar las clases de surf dos domingos al mes, con el sueño de convertirse en profesional del deporte acuático, impulsada por un programa llamado Medusas.

El programa surgió hace dos años, inicialmente para niñas, pero luego comenzó a acoger también a niños que viven en playas del departamento de La Libertad.

"Abrimos la oportunidad de aprender a surfear y otro tipo de actividades para que las niñas y niños sean visibles, se empoderen, sean líderes de sus comunidades y puedan salir de la pobreza", comentó a la AFP Yasmin Solorzano, de 34 años, una de las promotoras de Medusas.

La idea es que los niños también aprendan inglés, se mantengan estudiando y luego aspiren a ser profesionales del deporte junto a una carrera universitaria, agregó Solorzano, una diseñadora gráfica independiente.

"Es un camino por recorrer, pero queremos que con lo que aprendan puedan tener una carrera profesional y a la par llevar el surf", agregó a la AFP Mariam López, de 37 años, quien junto a Solorzano promueve el programa Medusas.

- Voluntarios del surf -

El ambiente en El Zonte es tranquilo, no hay pandillas como en otras zonas de El Salvador y muchos residentes y la mayoría de los turistas son de Estados Unidos, Holanda, Canadá, Brasil o Alemania.

Aprender a surfear no es barato, solo las clases pueden costar entre 10 y 50 dólares por hora en El Zonte.

En el caso de Medusas, que no recibe fondos de ninguna institución, los instructores de surf son voluntarios que no cobran, y muchos son extranjeros que hacen turismo o viven en la zona.

Las tablas para las prácticas de los niños las alquilan a bajo costo.

Los niños también reciben charlas sobre cuidado de medio ambiente o van a clases de inglés y pintura que les imparten voluntarios un domingo al mes en el patio de un pequeño hotel.

"Me gustan mucho los niños y también me gusta mucho ayudar a la gente, y no (quiero) solo venir aquí para disfrutar las olas, sino también dar algo a la gente", dijo a la AFP la holandesa Nette Klement, de 33 años, instructora voluntaria del proyecto.

El Zonte es parte del proyecto de desarrollo Surf City que impulsa el gobierno del presidente Nayib Bukele para convertir el litoral de El Salvador en destino turístico internacional.

El gobierno prevé inversiones por unos 200 millones de dólares en dos años en infraestructura relacionada con Surf City.

"Surf City es un proyecto ambicioso con el que queremos posicionar a El Salvador como uno de los mejores destinos para el turismo de surf y de playa en Latinoamérica", señaló la ministra de Turismo, Morena Valdez.

Según el Ministerio de Turismo, El Salvador registró ingresos por turismo por 1.761 millones de dólares en 2019, monto superior a los 1.532 millones de dólares que reportó el rubro en 2018.

China ha prometido financiar la construcción de una planta de tratamiento de aguas negras y otra de agua potable en la zona por un monto de 35 millones de dólares.

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