Italia: cuando la pandemia incendia la brecha de género

La italiana Cristina Preti (L), presidenta del personal de limpieza del hospital de Cremona, habla con el personal médico en el área de terapia intensiva Covid-19 del hospital, el 22 de abril de 2020.
La italiana Cristina Preti (L), presidenta del personal de limpieza del hospital de Cremona, habla con el personal médico en el área de terapia intensiva Covid-19 del hospital, el 22 de abril de 2020. © Miguel Medina / AFP

El enojo quedó contenido al comienzo, pero finalmente trepó en abril. Estalló después del nombramiento de un nuevo Comité técnico-científico para luchar contra la pandemia integrado por una veintena de miembros. Todos hombres. Intercambios voraces y enérgicos se produjeron entonces a través de una ‘mailing list’ de una comunidad de científicas italianas. Y se decidió pasar a la acción.

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El resultado ha sido una carta-manifiesto difundida el 30 de abril y que, desde entonces, ha armado la revuelta de las mujeres científicas en Italia. 

"Las mujeres somos la mayoría de los que están luchando en primera línea contra el Covid-19", escribieron las médicas.

No obstante, en los comités en los se toman las decisiones, "la presencia de las mujeres es muy escasa" han subrayado en la nota, titulada 'Exigimos un equilibrio de género' y firmada por más de 80 científicas que trabajan en el ámbito de la biomedicina.

"¿Qué consecuencias tiene que no haya mujeres en estas comisiones? Que solo las necesidades de la mitad de la población están representadas", afirma Paola Romagnani, docente de Nefrología de la Universidad de Florencia y una de las primeras en armar la protesta.

“El problema es que aún sufrimos de ciertos legados que solían identificar exclusivamente a los hombres como figuras de prestigio", añade la doctora en una reciente conversación con corresponsales de medios extranjeros. 

"Las mujeres trabajadoras se verán muy afectadas por esta pandemia"

Valeria Poli, docente de Biología Molecular de la Universidad de Turín y también firmante del manifiesto, asiente. "Lamentablemente casi de inmediato me he dado cuenta que las mujeres trabajadoras se verán muy afectadas por esta pandemia. Primero, por razones culturales ligadas a legados que todavía permanecen en Italia. Segundo porque, al ganar de promedio un 25% menos que los hombres, la decisión de quedarse en casa para cuidar de los hijos recaerá en ellas", añade Poli.

La lenta deconstrucción del patriarcado en Italia, que se ha tardado años en construir —la ley que consideraba al hombre como 'jefe de la familia' fue derogada recién en 1975 en este país europeo—, ya está en vilo, según varios colectivos de tutela de los derechos cívicos. Ejemplo es que el Gobierno italiano no haya aún previsto un plan claro para el regreso de los niños a las escuelas, ni se hayan anunciado alternativas que ayuden a las familias a conciliar sus empleos con el cuidado familiar.

Una realidad que, además de injusta, supone una infravaloración del potencial de las profesionales mujeres para el país, pese a que, en el campo médico, estas mujeres ya hayan empezado a despuntar en números. "El 56 por ciento de los médicos y el 77 por ciento de los enfermeros, son mujeres", recordaron en su carta las científicas. 

No hay mujeres en los puestos clave de toma de decisiones sobre la emergencia

Sin embargo, no solo la representación de las mujeres ha sido, hasta la fecha, escasa o nula en todos los comités que están gestionando la crisis sanitaria, sino que ninguno de estos organismos está encabezado por ellas.

La Protección Civil italiana la dirige Angelo Borelli, la comisión a cargo de la emergencia está a cargo de Domenico Arcuri e incluso el grupo de trabajo para la gestión de la etapa de post-confinamiento está liderado por un hombre, Vittorio Colao. De igual manera, ni una mujer ha estado a cargo de las ruedas de prensa diarias para explicar a la población el desarrollo de la pandemia. 

De ahí que la protesta de las mujeres científicas tuviera cierto éxito también en el Parlamento italiano, donde a su vez las mujeres apenas son un tercio del total de los parlamentarios. Tanto que 16 senadoras decidieron apoyar tomar cartas en el asunto y hacer suya la queja de las científicas con una denuncia pública dirigida al primer ministro italiano, Giuseppe Conte. 

El primer ministro italiano Giuseppe Conte asiste a una sesión de la Cámara Baja del Parlamento sobre la enfermedad por coronavirus (Covid-19) en Roma, Italia, el 21 de abril de 2020.
El primer ministro italiano Giuseppe Conte asiste a una sesión de la Cámara Baja del Parlamento sobre la enfermedad por coronavirus (Covid-19) en Roma, Italia, el 21 de abril de 2020. © Remo Casilli / Reuters

"Es evidente que, en esta fase de reapertura del país, no pueda y no deba faltar la mirada, el pensamiento y los conocimientos de las mujeres" escribieron las senadoras. Un reclamo al que Conte ha contestado aceptando —de momento, de palabra— aumentar la presencia de las mujeres en estos grupos.

Una respuesta, esta, que ha apagado solo en parte la protesta de las científicas italianas, quienes afirman que lo que piden "no es solo que estos comités sean integrados por mujeres, sino por mujeres competentes, como hay muchísimas", como subraya Poli, al añadir que lo que está debatiendo su colectivo, de cara al futuro, es la propuesta de pedir una ley que prohíba específicamente la existencia de comités del Estado integrados por un solo género y con criterios claros de selección, para premiar a los profesionales más capaces.

Un viejo desequilibrio agravado por la pandemia y las cuarentenas

El problema es que, incluso antes de la pandemia, la situación de las mujeres trabajadoras en Italia no era nada fácil. Italia es, desde hace años, uno de los países europeos con una de las peores tasas de empleo femenino (56%) del Viejo Continente, una cifra que ha subido poco en los últimos años, según datos del centro de estudios Censis. Incluso todavía hay desigualdad en los salarios (las mujeres ganan de promedio 2.700 euros menos que los hombres que tienen sus mismos puestos) y en las pensiones (más de un 30 por ciento menos las mujeres). 

El encierro masivo, decretado en marzo por el Gobierno italiano para frenar la pandemia y que en parte se ha empezado a relajar esta semana, no está mejorando la situación. Es, más bien, al revés. Así lo explicaba un estudio del Instituto Toniolo de la Universidad Sagrado Corazón de Milán, que salió publicado la semana pasada en el diario italiano 'Il Corriere della Sera'. 

Mujeres y niños se paran frente a un parque cerrado, mientras Italia comienza un desconfinamiento gradual de las cuarentenas impuestas por la propagación de la enfermedad por coronavirus (Covid-19) en Catania, Italia, el 5 de mayo de 2020.
Mujeres y niños se paran frente a un parque cerrado, mientras Italia comienza un desconfinamiento gradual de las cuarentenas impuestas por la propagación de la enfermedad por coronavirus (Covid-19) en Catania, Italia, el 5 de mayo de 2020. © Antonio Parrinello / Reuters

Según este análisis, solo la mitad de los hombres italianos ha colaborado "algo" en el trabajo doméstico durante el confinamiento y el 71 por ciento de los entrevistados hombres se dijo convencido que, para las mujeres, "el trabajo es importante, pero lo que realmente quieren es una casa e hijos". Mientras que solo el 18 por ciento de los dos géneros afirmó estar convencidos de que los hombres son tan capaces como las mujeres en cuidar a los hijos.

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