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Lluvia de optimismo para ganaderos australianos, agotados por la sequía

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Tamworth (Australia) (AFP)

Sequía interminable, incendios forestales devastadores y luego el coronavirus, Kevin Tongue quiere creer que la llegada de la lluvia sea sinónimo de días mejores para él y para todos los ganaderos del sudeste de Australia.

"Esto era un desierto. Es simplemente extraordinario, cómo la tierra respondió a la lluvia", afirma, incrédulo, viendo a sus corderos pastar brotes verdes en uno de sus campos.

En los últimos años, el este de Australia sufrió una de sus peores sequías, que obligó a muchos agricultores a cesar la actividad. Pero, en los alrededores de Tamworth, una localidad a cinco horas en coche de Sidney, las recientes lluvias y las previsiones de nuevas precipitaciones aún más abundantes podrían alcanzar para garantizar la continuidad del sector agrícola, a pesar de la llegada de la epidemia de coronavirus.

"Tampoco queremos entusiasmarnos", relativiza Kevin Tongue. "La cosecha está lejos y la madre naturaleza puede alterar todo muy rápidamente", agrega.

Sin embargo, es la primera vez en mucho tiempo que los agricultores muestran un poco de confianza. Los expertos de Rabobank Australia también esperan un buen año para el sector agrícola, a pesar de las incertidumbres económicas mundiales.

Muy orientado a las exportaciones, el país debería beneficiar de la debilidad relativa del dólar australiano. Los agricultores como Tongue han vivido una verdadera mala racha de sequías, incendios forestales catastróficos e inundaciones.

"Fue una cadena de calamidades sin precedentes en el campo, que hundió especialmente a los productores agrícolas", explica John Warlters, director general de la organización Rural Aid.

Muchos agricultores necesitan heno para el ganado, agua limpia o ayuda financiera, explica. Pero también apoyo psicológico.

"La lluvia no hará desaparecer la necesidad de un apoyo psicológico. Tampoco el fin de las restricciones relacionadas con la covid-19, afirma".

- Un modo de vida -

La resiliencia de algunos ganaderos se vio reforzada por los precios de la carna vacuna y de cordero que se han mantenido, explica el alcalde de Tamworth, Col Murray.

Esto se debe, en parte, a la disminución del número de cabezas de ganado. "La sequía fue extraordinaria y su impacto se sentirá durante años, pero el optimismo que reina es sorprendente", precisa.

El Primer ministro australiano, Scott Morrison, se congratuló esta semana por las señales que anuncian el fin de la sequía, al tiempo que lamentó el impacto del coronavirus. "Los restaurantes y cafés están cerrados, por lo que ya no compran productos locales", dijo.

Pero Kevin Tongue cree que la epidemia no ha cambiado tanto su vida cotidiana. En un país tan grande como Australia, el aislamiento es un modo de vida para los campesinos que practican la distancia social a diario.

"De hecho, esta pandemia no tuvo ningún impacto en la agricultura. Nunca hemos dejado de trabajar", comenta.

Aproximadamente 70% de la producción agrícola australiana se exporta y la gran mayoría de los alimentos que se consumen localmente se producen en el país.

Si hay algo que los consumidores no deben temer, es una escasez, asegura Tongue. "Es bueno que podamos ayudar a la gente. Todo el mundo tiene que comer. Siempre habrá demanda para nuestros productos".

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