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"Estoy vivo", clama importante empresario panameño tras enfrentar la muerte por la COVID-19

Herman Bern, quien estuvo bajo tratamiento por COVID-19, sonríe en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Paitilla luego de que se confirmara su recuperación, en la Ciudad de Panamá, el 6 de mayo de 2020
Herman Bern, quien estuvo bajo tratamiento por COVID-19, sonríe en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Paitilla luego de que se confirmara su recuperación, en la Ciudad de Panamá, el 6 de mayo de 2020 Luis ACOSTA AFP
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Ciudad de Panamá (AFP)

"Estoy vivo", dice con voz quebrada y emocionado el empresario panameño de la construcción Herman Bern, tras casi dos meses en la unidad de cuidados intensivos de un hospital, donde los médicos llegaron a darlo por muerto a causa de la COVID-19.

El alivio llega en una videollamada por celular con una médica que comunica a Bern y su familia que la segunda prueba realizada para saber si aún tiene el nuevo coronavirus dio negativo, tras 58 días de cuidados intensivos y más de 30 con ventilación mecánica.

Bern, de 73 años, recibe la noticia entre aplausos del equipo médico que le atiende en un hospital privado en Ciudad de Panamá. Envuelto en una bata y con la ayuda de un andador, el empresario levanta su dedo pulgar en señal de aprobación.

"Estuve cerca de estar en esta estadística de muertos, pero aquí los doctores no sé qué han hecho, pero estoy vivo", dice Bern, visiblemente emocionado y agotado, a la AFP.

"Pasé como tres semanas en coma, no recuerdo qué pasó. Cuando uno tiene fiebre la mente comienza a divagar y a pensar en toda clase de cosas. Los primeros días no podía mover absolutamente nada", relata Bern.

Su caso ha sido uno de los más sonados en Panamá, incluso llegó a ser protagonista involuntario de noticias falsas que circularon en redes sociales anunciando su muerte.

"Estuvo aproximadamente 15 días en donde no sabíamos si lográbamos que sobreviviera, todos los días pensábamos que iba a fallecer", reconoce a AFP la médica intensivista, Lillian Tang.

Pero Bern ahora solo piensa en recuperarse: "Ya no tengo el virus en mi cuerpo, y ahora de aquí en adelante a recuperar toda esa fuerza que he perdido".

- "Zona de guerra" -

Hasta el jueves, Panamá acumulaba 225 fallecidos y cerca de 8.000 contagios por la COVID-19. Más de 900 infectados están en aislamiento y 335 hospitalizados, 85 de ellos en cuidados intensivos. Hay más de 4.500 entre recuperados clínicos y de laboratorio.

Pese a que Panamá presenta el mayor número de fallecidos y casos en Centroamérica, sus autoridades afirman que se debe al alto número de pruebas que se realizan, 39.000 hasta la fecha.

Hasta el momento, los hospitales no se han desbordado por la pandemia. Julio Sandoval, Coordinador Nacional de Cuidados Intensivos para COVID-19 del Ministerio de Salud, es uno de los médicos en la línea de frente en la lucha.

Todos los días visita hospitales para ver a los pacientes más graves. Lo hace ad honorem. Al principio tuvo que hospedarse en un hotel por miedo a contagiar a su familia. Su hija le pone un nudo en la garganta cuando le cuestiona el peligro que enfrenta.

Ir a una unidad de cuidados intensivos para atender a enfermos por COVID-19 es como entrar "a una zona de guerra, en la cual queremos salvar una vida, no importa si en ese salvar una vida nosotros nos afectamos", dice Sandoval.

"El personal de cuidados intensivos pasa a ser la familia de los pacientes, luchan con ellos hasta el final, rezan con ellos, en realidad son su familia, sufrimos la enfermedad con el paciente desde que llegan hasta que los sacamos de la unidad o hasta que fallecen", afirma Sandoval.

Ana Belén Araúz, subdirectora médica del Hospital Santo Tomás de la capital panameña, comenta que "se han vivido momentos de mucha incertidumbre y desasosiego y hay que seguir trabajando por los pacientes".

- "Disfrutar la vida" -

Entre aparatos, tubos y respiradores, los médicos panameños han logrado que menos del 30% de los enfermos graves mueran por el nuevo coronavirus, frente a tasas superiores al 50% de otros países. Los galenos panameños dicen que es gracias al tratamiento temprano con esteroides y heparina.

"Lo que se vive desde el punto de vista espiritual y mental en cuidados intensivos es algo superior y difícil de describir", contó Sandoval, a quien la crisis le ha dejado un mensaje claro: "El virus sí nos ha enseñado a disfrutar la vida".

Mientras tanto, Bern ya piensa en su salida, aunque le faltan algunas pruebas para abandonar el hospital.

Aún cansado por los días que ha pasado en la lucha reflexiona: "Nunca he podido apreciar en su justo valor el trabajo que hace el equipo médico; son unos ángeles que te cuidan a toda hora y la verdad que no tengo palabras para agradecerles".

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