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Avianca, la segunda aerolínea más grande de América Latina, se declaró en quiebra

Imagen de archivo que muestra la parálisis del tráfico aéreo, con aviones de la aerolínea Avianca estacionados en el aeropuerto de El Dorado en Bogotá, Colombia.
Imagen de archivo que muestra la parálisis del tráfico aéreo, con aviones de la aerolínea Avianca estacionados en el aeropuerto de El Dorado en Bogotá, Colombia. © Luisa González / Reuters

La compañía aérea solicitó acogerse al Capítulo 11 de la ley de bancarrota de Estados Unidos como parte de un proceso de reorganización que busca amortiguar el impacto de la crisis del Covid-19. La aerolínea pretende seguir operando mientras consigue financiamiento para afrontar sus deudas. La firma anunció el cierre de sus operaciones en Perú, lo que provocará el despido de cientos de empleados.

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La presión asfixiante de la crisis provocada por el Covid-19 puso contra las cuerdas a la segunda compañía aérea más importante de América Latina. Avianca Holdings, la aerolínea de bandera colombiana, se declaró en quiebra el domingo 10 de mayo, cuando se acercaba el plazo para el pago de bonos y en medio de pedidos de rescate al Gobierno de Colombia, hasta ahora infructuosos.

El procedimiento no implica el cese de las operaciones de la empresa, sino que busca evitarlo, según sus directivos. La firma solicitó acogerse al Capítulo 11 de la ley de bancarrota de Estados Unidos, un instrumento al que suelen recurrir las compañías que no pueden pagar a sus acreedores.

Esta herramienta legal permite a las empresas deudoras mantener el control de sus operaciones comerciales, aunque bajo supervisión y jurisdicción del tribunal. Ante esa instancia, la compañía deudora debe presentar un plan de reorganización, el cual debe ser aceptado por la corte y los acreedores.

Esto permitirá a Avianca tomar algo de aire para hacer frente a su deuda -que era de 4.900 millones de dólares a corto y largo plazo a fines de 2019, un 20 % más que en 2018- y seguir negociando un posible rescate del Gobierno colombiano, que se ha mostrado reticente a esta posibilidad.

La medida responde, principalmente, a las dificultades que enfrenta Avianca -así como la industria aeronáutica en general- por la parálisis de operaciones que implicó la pandemia de Covid-19, la cual ha provocado una disminución del 90 % en los viajes aéreos globales.

¿Qué pasará con las aerolíneas?, uno de los sectores más afectados por la pandemia

Avianca no ha realizado vuelos regulares de pasajeros desde fines de marzo y la mayoría de sus 20.000 empleados no han recibido sus pagos durante la crisis.

La compañía no tiene una fecha clara para la reanudación de sus operaciones debido a que sus principales centros -Colombia, El Salvador y Perú- han cerrado el tráfico aéreo para combatir la pandemia.

En ese sentido, uno de los primeros movimientos que decidió la empresa para reducir sus costos es el cierre de las operaciones en Perú, que representa el 5 % de los ingresos de la aerolínea. Este proceso se concretará e los próximos diez días y se traducirá en el despido de cientos de empleados.

“En este momento no tenemos liquidez para mantener una operación con pérdidas”, justificó Silvia Mosquera, directora comercial de Avianca.

Avianca enfrenta “la crisis más desafiante” en sus 100 años de historia

En un comunicado oficial de la empresa, el presidente ejecutivo de Avianca Holdings, Anko van Der Werff, aseguró que “los efectos de la pandemia de Covid-19 nos han llevado a enfrentar la crisis más desafiante de nuestros 100 años de historia como compañía”.

En ese sentido, catalogó la decisión de acogerse a la ley de bancarrota como un paso necesario “para hacer frente a nuestros retos financieros”, teniendo en cuenta que la recuperación del sector aeronáutico será gradual.

Pese a la actual situación, Van Der Werff remarcó que “esperamos contribuir a la reactivación de la economía en Colombia y en nuestros otros mercados clave y reincorporar a nuestros empleados”.

En la misma línea, en el escrito, Avianca Holdings sostuvo que la medida apunta a “proteger y preservar las operaciones para continuar sirviendo a los clientes con viajes aéreos seguros y confiables”, “asegurar la conectividad e impulsar la inversión y el turismo”, “preservar los puestos de trabajo en Colombia y otros mercados” y “reestructurar el balance y las obligaciones de la empresa”.

“Esto no es una sorpresa en absoluto”, consideró Juan David Ballén, economista jefe de la correduría Casa de Bolsa en Bogotá. Consultado por la agencia Reuters, recordó que “la compañía estaba muy endeudada a pesar del hecho de que intentó reestructurar su deuda el año pasado”.

El desafío de Avianca: lograr un plan de reestructuración confiable

La administración a cargo de Avianca desde la salida de Germán Efromovich ha centrado sus esfuerzos en pensar un plan de reorganización de la empresa aérea denominado “Avianca 2021”, el cual se centrará en la reducción de costos.

Lograr un plan confiable es el gran desafío de la junta liderada por Van Der Werff. Por eso, el director ejecutivo ha entablado en las últimas semanas una campaña sostenida sobre todo en las relaciones públicas para lograr que el Gobierno de Colombia le otorgue ayudas de emergencia.

Hasta el momento, la iniciativa ha resultado infructuosa y no contar con los fondos públicos podría debilitar aún más las posibilidades de reestructuración de la firma aérea.

Si no logra salir de la bancarrota, Avianca -la segunda aerolínea de operación vigente más antigua del mundo detrás de KLM- sería una de las primeras grandes compañías aéreas a nivel global que caería por el impacto de la parálisis generada por el Covid-19, la cual reduciría los ingresos de la industria en todo el mundo en 314.000 millones de dólares, según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).

Una crisis anunciada que encuentra a Avianca con una dirección dividida

Antes de que el Covid-19 hiciera estallar los planes de la industria aérea, las advertencias sobre las finanzas frágiles de Avianca se fueron acumulando.

Roberto Kriete, presidente del directorio de Avianca, había dicho el año pasado en una reunión de empleados que la aerolínea estaba “en quiebra”. Y el mes pasado, la firma de contabilidad de Avianca, KPMG, había expresado sus “dudas sustanciales” sobre la capacidad del operador aéreo para existir dentro de un año.

Precisamente, este domingo, Avianca debía hacer frente a un pago de bonos de 65 millones de dólares, pero no estuvo en condiciones de cumplirlo.

La crisis de la compañía llevó a una degradación de la calificación de la aerolínea por parte de la analista S&P, mientras que las acciones de la firma cerraron en 88 centavos de dólar el viernes en Nueva York, cuando en 2014 habían alcanzado un máximo superior a los 18 dólares.

En medio de esta situación, la dirección de Avianca enfrenta un cismo interno, que provocó la expulsión de Efromovich, empresario petrolero nacido en Bolivia que rescató a la empresa cuando también se declaró en bancarrota a principios de los 2000.

Un golpe de la sala de juntas liderado por United Airlines Holdings desplazó a Efromovich, considerado por sus pares como el principal responsable de dotar a Avianca de una deuda significativa. Sin embargo, el magnate conserva una participación mayoritaria en la aerolínea.

En contacto con la agencia Reuters, Efromovich indicó que no estaba de acuerdo con la decisión de declararse en quiebra y se distanció de la medida adoptada por la directiva de Avianca.

Con la declaración de este domingo, Avianca Holdings se convierte en la tercera empresa aérea de Efromovich que declara la quiebra en los últimos años, luego de que en 2019, los problemas económicos llevaran al cierre a Avianca Argentina y Avianca Brasil.

Con Reuters y EFE

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