Entre el alivio y la cautela, Francia vivió su primer día fuera del confinamiento

Un grupo de personas, algunos con mascarillas, caminan por la avenida de los Campos Elíseos en París, durante el primer día de desconfinamiento en Francia, el 11 de mayo de 2020.
Un grupo de personas, algunos con mascarillas, caminan por la avenida de los Campos Elíseos en París, durante el primer día de desconfinamiento en Francia, el 11 de mayo de 2020. © Gonzalo Fuentes / Reuters

La reapertura de tiendas no esenciales, fábricas y otros negocios luego de ocho semanas significó el inicio de la salida gradual de la cuarentena. Lejos de ser un lunes normal, millones de personas volvieron a circular, aunque con precauciones. Las autoridades destacaron el comportamiento de la población, más allá de algunas filas en tiendas y aglomeraciones de personas en el transporte durante la hora punta.

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No es una vuelta a la normalidad, pero sí un paso en ese sentido. Las calles francesas abandonaron la quietud del confinamiento este 11 de mayo y recuperaron cierto movimiento en el primer día del plan gradual de reactivación. La sensación entre aquellos que pudieron salir al exterior por primera vez en ocho semanas mezcló el alivio con la cautela, en medio de la preocupación por las consecuencias que tendría un relajamiento demasiado brusco.

Tiendas no esenciales, fábricas y otros comercios tuvieron la posibilidad de reabrir sus puertas. Las personas ya no necesitaron presentar un formulario para circular, aunque solo pueden hacerlo en un radio de 100 kilómetros. Los transportes públicos, con horarios limitados, recuperaron cierta afluencia de pasajeros, quienes deben utilizar obligatoriamente mascarillas y, en las horas pico, tienen que presentar un certificado de su empleador que justifique ese traslado.

Las escuelas reabrieron sus puertas para profesores y responsables, que preparan las condiciones para el regreso de los alumnos desde el jueves, en grupos limitados y de manera voluntaria.

Con este escenario, no extrañó que las calles no lucieran la normalidad de un lunes cualquiera. No todas las tiendas reabrieron, algunas por temor y otras porque aún están ajustándose a las condiciones de seguridad sanitaria requeridas.

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Este fue un primer paso en la reactivación de la economía que desvela al Gobierno de Emmanuel Macron, preocupado por las consecuencias de la parálisis provocada por el Covid-19 y sus repercusiones en el mercado laboral y en la subsistencia de empresas y comercios. Pero las autoridades también hacen equilibrio con las preocupaciones sanitarias y han dejado abierta la posibilidad de retomar las restricciones si se registran nuevos brotes.

A los comerciantes les espera un largo camino para la recuperación

La avenida de los Campos Elíseos, centro comercial neurálgico de París y habituada a los grandes flujos de turistas, lució una reactivación parcial. Alrededor de la mitad de las tiendas optaron por abrir las puertas y la circulación de clientes no fue muy grande.

"Es un poco un acto de fe hoy", confesó a la agencia AP Edouard Lefebvre, que dirige el distrito de negocios en los Campos Elíseos. "Los clientes no van a volver en el día uno. Tomará tiempo que se acostumbren a volver", advirtió Lefebvre.

Mientras restaurantes y bares, corazón de la vida cotidiana francesa, aún esperan su turno para reabrir, algunas tiendas de ropa y los centros de estética estuvieron entre los comercios más solicitados, siempre lejos de sus índices habituales.

Un barbero con mascarilla y protector facial atiende a un cliente en una peluquería de París, durante el primer día de salida gradual del confinamiento en Francia, el 11 de mayo de 2020.
Un barbero con mascarilla y protector facial atiende a un cliente en una peluquería de París, durante el primer día de salida gradual del confinamiento en Francia, el 11 de mayo de 2020. © Benoit Tessier / Reuters

Otros rubros saben que su recuperación dependerá de qué tan rápido las personas vuelvan a las calles de nuevo, reactiven su capacidad de consumo y se adapten a las reglas de distanciamiento social que obligan a, por ejemplo, esperar en la puerta para entrar a las tiendas.

"Habrá un retorno, pero de manera lenta", vaticinó Iswar Boodhoo, propietario de una florería en una estratégica esquina del área de Montparnasse. "La gente no ha estado trabajando. Tienen muchos problemas y las flores son un lujo", comentó a la agencia AP.

Y el Covid-19 ha significado el último y más fuerte empujón de un "desastre" económico de 18 meses para París, tal como lo describe Lefebvre, teniendo en cuenta las manifestaciones del movimiento de los ‘chalecos amarillos’ y la posterior extensa huelga de transporte en rechazo a la reforma pensional.

"A pesar de todo estamos abriendo llenos de esperanza, incluso si toma un largo tiempo la reconquista. Es importante que una ciudad como París vuelva a vivir", remarcó Lefebvre.

El tránsito de autos revive y el transporte público se ajusta a las nuevas normas

En el transporte público, la capacidad se dividió por 5 o 6, por lo que las autoridades calculan que solo podrán utilizarlo entre el 15% y el 20% de las diez millones de personas que se solían desplazar a diario antes de la emergencia sanitaria.

Además, el uso de mascarillas es obligatorio -el Gobierno las reparte en los ingresos de las estaciones- y en las estaciones de metro se pusieron marcas en el piso para señalizar la distancia ideal entre las personas. Mientras que para viajar en las horas punta, es necesario presentar un justificativo por escrito del empleador.

"Las consignas se han respetado globalmente, en especial sobre las mascarillas obligatorias y los horarios. El espíritu de responsabilidad ha prevalecido. Es una reanudación muy progresiva", aseguró el concejal parisino de Transportes, Christophe Najdovski, en declaraciones a 'BFM TV'.

Las restricciones a la movilidad no necesariamente se tradujeron en atascos en las calles. Según los datos oficiales, frente a los 350 kilómetros de embotellamientos que se producían en un día normal antes del Covid-19, este lunes los picos fueron de 50 kilómetros.

En este sentido, Najdovski remarcó la importancia de "quedarse en casa y trabajar desde allí". "Quedarse en casa será la regla e ir al trabajo, la excepción", subrayó.

Filas en tiendas de ropa, aglomeraciones en horas punta, manifestaciones: las 'manchas' del primer día de desconfinamiento

Más allá de la satisfacción general de las autoridades con el comportamiento de los ciudadanos en el primer día de relajación del confinamiento, hubo situaciones puntuales que significaron un alerta frente a la emergencia sanitaria.

Si bien el flujo de clientes en los comercios no fue muy grande, se registraron largas colas para ingresar a algunas tiendas de ropa, no solo en París, sino también en otras ciudades, como Burdeos.

Grupos de personas se aglomeran en la entrada del local de ropa Zara en París, durante el primer día de desconfinamiento en Francia, el 11 de mayo de 2020.
Grupos de personas se aglomeran en la entrada del local de ropa Zara en París, durante el primer día de desconfinamiento en Francia, el 11 de mayo de 2020. © Benoit Tessier / Reuters

También se produjeron reuniones de grupos de personas, sobre todo jóvenes, a las orillas del canal Saint-Martin, en el décimo distrito de París, un lugar habitual de vida social de la capital francesa.

Las imágenes divulgadas por redes sociales y medios mostraban a varias de las personas sin mascarillas y sin respetar la distancia social, provocando el malestar de los vecinos de la zona. La situación provocó la intervención de la policía, que dispersó a los ciudadanos.

Asimismo, los reportes desde las calles dieron cuenta de aglomeraciones de personas en las horas punta del transporte público, sobre todo del metro de París, circunstancias en las que respetar la distancia social se hizo prácticamente imposible.

Por otra parte, el relajamiento a la circulación trajo consigo la reactivación de pequeñas manifestaciones en distintos puntos del país. Los ‘chalecos amarillos’ se mostraron a la cabeza de los reclamos contra el Gobierno de Emmanuel Macron en la Plaza de la República en París y en otras zonas de la nación.

En Toulouse, representantes de la Confederación General del Trabajo (CGT) y otros sindicatos se movilizaron frente al Hospital Universitario para pedir más recursos para el personal de la salud y exigir la construcción de un nuevo sanatorio.

Y en Marsella, integrantes del grupo ambientalista Extinction Rebellion marcharon en el paseo La Canebière para protestar contra el retorno del “consumo excesivo”.

Aunque una de las situaciones más curiosas se dio en Cannes. En la localidad de la Costa Azul francesa (que este martes hubiera visto el inicio del Festival Internacional de Cine, aplazado por el coronavirus), la policía apercibió a una docena de surfistas que pretendían meterse al mar, cuando el acceso a las playas aún está prohibido en gran parte de la costa mediterránea.

¿Cómo sigue el plan de desescalada? Evaluación por zonas y la necesidad de un plan de contingencia ante un posible rebrote

Para afrontar la salida gradual del confinamiento, uno de los más estrictos de Europa, el Gobierno francés ha dispuesto un mapa de colores, en el que las zonas verdes presentan una situación más favorable y las rojas tienen un panorama más complicado. Los departamentos se clasifican de acuerdo a tres criterios: los nuevos casos en un período de siete días, el nivel de saturación de los hospitales y la capacidad de detección de síntomas, rastreo de contactos y ejecución de pruebas.

Con base en esas características y de la mano de la evolución del brote en cada territorio, el Gobierno francés evaluará cada tres semanas el impacto del plan de desescalada y tomará decisiones sobre cómo continuar.

El objetivo es lograr un equilibrio entre las necesidades sanitarias y la situación de la economía -la segunda mayor de la zona euro-, que se pronostica podría contraerse un 8% este año.

En declaraciones a 'BFM Business', el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, aseguró que “estamos listos” para ayudar con planes específicos a las industrias de turismo, aeronáutica y automotriz, aunque indicó que podrían exigir a cambio un incremento en la producción en el país.

Mientras tanto, frente a las preocupaciones crecientes en el mundo por una posible segunda ola de contagios, el principal asesor del Gobierno francés en la respuesta ante el Covid-19, Jean Castex, instó al Ejecutivo de Emmanuel Macron a tener listo un plan de contingencia para regresar al confinamiento.

En un informe de 68 páginas publicado este lunes, el funcionario -designado por el primer ministro Édouard Philippe como coordinador de la estrategia nacional francesa para levantar el bloqueo- alertó al Gobierno que las restricciones podrían ser restituidas en caso de un rebrote, teniendo en cuenta que “en ausencia, a corto plazo, de una vacuna o una solución curativa, la población francesa sigue siendo vulnerable al resurgimiento de la epidemia”.

En el documento, Castex alertó que los efectos de una eventual segunda ola “serían particularmente perjudiciales para una sociedad que ya ha sufrido y, en particular, para el personal de atención médica”.

El primer día de desconfinamiento llegó acompañado por un repunte en el recuento diario de casos y fallecimientos por el Covid-19. En las últimas 24 horas, las autoridades sanitarias francesas registraron 263 nuevas muertes, contra 70 reportadas el domingo, mientras que los casos aumentaron a 456, de los 209 del día anterior. Cabe destacar que las cifras suelen tener repuntes después de los fines de semana.

En el aspecto positivo, la cantidad de personas en cuidados intensivos cayó de 2.776 a 2.712, manteniendo la tendencia sostenida a la baja, mientras que las hospitalizaciones se redujeron un 1,2% a 22.284 pacientes.

En total, desde el inicio de la pandemia, Francia ha contabilizado 139.519 casos y 26.643 decesos, siendo así el quinto país del mundo con más fallecimientos detrás de Estados Unidos, Reino Unido, Italia y España.

Con Reuters, AP, EFE y medios locales

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