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India sacrifica derechos laborales para relanzar su economía

Trabajadores migrantes de camino a casa en una carretera en las afueras de Mumbai, India, 12 de mayo de 2020.
Trabajadores migrantes de camino a casa en una carretera en las afueras de Mumbai, India, 12 de mayo de 2020. © EFE

A pocos días de salir de la cuarentena el próximo 18 de mayo, varias regiones pobladas de India han suspendido, por decretos, gran parte del derecho laboral con la esperanza de atraer inversores extranjeros. Indignados, los sindicatos denuncian una peligrosa vuelta atrás.

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En el estado de Uttar Pradesh, el más poblado de India con 200 millones de habitantes, el gobierno regional ha suspendido por tres años todas las leyes de protección de los trabajadores, excepto cuatro textos que obligan, entre otros, al empleador a pagar a sus obreros y prohiben la esclavitud o el trabajo infantil.

Las autoridades argumentan que la actividad económica ha sido "severamente afectada" por la cuarentena impuesta desde el pasado 25 de marzo y que hay que dejar "cierta flexibilidad" a los patrones para "proteger los empleos existentes" y dar otros "a los migrantes que regresan al Uttar Pradesh", reporta el diario 'Le Monde'.

Otros cuatros estados indios siguieron el paso del Uttar Pradesh: el Gujarat, pulmón industrial del país, el Madhya Pradesh, el Rayastán y el Himachal Pradesh. Todos, salvo uno, están dirigidos por el partido de derecha nacionalista hindú del premier ministro Narendra Modi.

En el Gujarat, la jornada de trabajo pasará de ocho a doce horas. En el Madhya Pradesh, las empresas de menos de 40 empleados ya no tendrán que respetar las normas de seguridad industrial, las nuevas fábricas serán exentas de cumplir con las reglas básicas de acceso al baño o en materia de vacaciones, y ya no tendrán que informar al ministerio del Trabajo en caso de accidente laboral.

Aprovechar la pandemia para competir con China

Una parte de las reformas aún debe ser aprobada por el gobierno federal pero todo indica que estamos ante el sacrificio del derecho laboral indio.

Las autoridades regionales justifican este giro ultra-liberal por el parón económico a causa de la pandemia. Hay que reducir cualquier freno a la creación de empresas y a la reactivación de la economía, argumentan estos gobiernos.

Para ellos, es el momento para India de atraer las empresas que ya no confían en China, país donde se originó el nuevo coronavirus. Y para ello, están dispuestos a sacrificar los derechos laborales de millones de trabajadores.

¿Para qué resultados?

Sin embargo, los resultados de esta política son inciertos.

Primero, las condiciones de trabajo en las fábricas indias ya son muy precarias. En las pequeñas empresas, los obreros suelen trabajar sin contrato y pueden ser despedidos de un día para otro. Menos de una de cada seis empresas ha sido controlada, entonces el argumento administrativo también es exagerado.

Los costos de mano de obra alcanzan en promedio un 8% de los costos totales de producción y más de la mitad de los obreros regulares ganan menos de 120 euros mensuales. Entonces las empresas no podrán reducir mucho más sus ingresos.

Y los grandes grupos económicos extranjeros no prefieren China a India porque el derecho laboral es más flexible sino porque el costo de las infraestructuras es menos elevado.

Los sindicatos nacionales indios prometen oponerse a estas reformas, pero si son ratificadas por el poder central, van a aumentar los conflictos sociales y volver aún más precaria la situación de los obreros indios, una población que ya sufre, desde marzo, del desempleo forzado a causa de la pandemia.

 

Con el corresponsal de RFI en Nueva Delhi, Sebastien Farcis

Este artículo fue originalmente publicado en RFI

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