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Migrantes

El desplazamiento interno, un drama más profundo que la pandemia

© France 24

El desplazamiento es una de las heridas más profundas de los conflictos internos en el mundo. En 2019 se registró un máximo histórico de desplazados: 45,7 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares, esto según datos del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno. Los que huyen creen, en un contexto de pandemia, que ser desplazado es peor que contagiarse de Covid-19.

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"No esperábamos el coronavirus. Pero no hay nada más difícil que ser desplazada. La muerte es más fácil que el desplazamiento (…) Dejamos nuestras tierras y no hay nada más duro que eso, nada es más duro que el desplazamiento". Este es el testimonio de Zino Ahmad, una desplazada siria que celebra el Ramadán en una vivienda provisional en el norte del país. Como ella son cientos los que comparten su preocupación por no tener dónde vivir.

Por ahora los desplazados viven una calma transitoria gracias a un cese al fuego en la provincia siria de Idlib. El comercio está abierto y hay una inusual afluencia de personas que compran lo necesario para la celebración del Ramadán. "Gracias a Dios la situación es mucho mejor debido al alto el fuego. También hay un menor miedo al coronavirus porque no hay casos positivos", asegura Ahmad Abu Assad, residente de la ciudad.

En Siria, con los campamentos llenos y sin la infraestructura médica necesaria, se teme que un posible brote de Covid-19 termine por convertirse en un desastre humanitario.

Voluntarios enseñan a un niño cómo lavarse las manos adecuadamente en un campamento para sirios desplazados en una aldea al norte de Idlib, Siria.
Voluntarios enseñan a un niño cómo lavarse las manos adecuadamente en un campamento para sirios desplazados en una aldea al norte de Idlib, Siria. © Omar Haj Kadour / AFP

El drama de los desplazados también se vive en Darfur. 1,6 millones de personas siguen sin poder regresar a sus hogares, después de casi dos décadas de desplazamiento.

Ahmed Ishag Babiker y su familia huyeron de su aldea y aunque continúan en Darfur, no es lo mismo construir una vida en una localidad ajena. Ahora sueña con regresar. "Daré gracias a Dios cuando vuelva la seguridad. Volveremos para poder vivir como antes y desarrollar en nuestra región, escuelas y hospitales", cuenta.

Los campamentos donde estos desplazados esperan carecen de servicios básicos.

+ Y el dato de migración de la semana: un robot hecho con piezas de Lego y que dispensa gel desinfectante es el aporte de un grupo de refugiados en el campamento Zaatari, en Jordania, en tiempos de pandemia.

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