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Austeridad en tiempos de pandemia: la encrucijada de la economía ecuatoriana

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, ha sido criticado por su gestión de la crisis, y según la más reciente encuesta, su aprobación es del 24%.
El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, ha sido criticado por su gestión de la crisis, y según la más reciente encuesta, su aprobación es del 24%. © Alberto Valdés/Efe

Sin ahorros y altamente endeudado, la única opción del gobierno de Ecuador es convencer a los mercados internacionales de que prestarle dinero no representa un riesgo y que el despilfarro es cosa del pasado. Pero la austeridad en época de crisis tiene un precio político, y no es claro que Lenín Moreno lo pueda pagar.

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Recortar su salario a la mitad: fue una de las más recientes medidas del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, para recortar gastos en medio de la emergencia provocada por el coronavirus en ese país. Según el Banco Mundial será, junto con México, el país latinoamericano que más se contraerá este año, un 6%. También ha sido uno de los más afectados por la propagación del virus en Latinoamérica, con más de 30.000 contagios, y más de 2.000 casos mortales.

Esta decisión, que reduce además los salarios de los miembros de su gabinete, busca también enviar un mensaje de austeridad. A los ecuatorianos, que como en todos los países están padeciendo los efectos económicos de la pandemia (y en gran medida desaprueban la gestión del presidente), pero sobre todo al exterior, en donde están los recursos necesarios para paliar la crisis.

Si bien el gobierno ecuatoriano ha venido implementando medidas de alivio similares a las que se están tomando en otros países, su capacidad de incentivar la economía es muy limitada. “Mientras que otros países aumentan su gasto porque es lo lógico, lo coherente, como el Ecuador tiene unas finanzas públicas tan apretadas, está obligado a reducir el gasto”, le explicó a France 24 Vicente Albornoz, Decano de Economía de la Universidad de las Américas, en Quito. “El mérito del gobierno será frenar esa caída. Es imposible, utópico, impensable que aumente el gasto”.

Hasta cierto punto, la estrategia del presidente Moreno no ha cambiado mucho con la emergencia sanitaria. Ya antes del Covid-19 la situación financiera del país sudamericano era difícil, y su única carta era buscar recursos en el exterior. Pero para lograrlo, primero tiene que cambiar su imagen ante los mercados internacionales, mostrar la intención de pagar sus deudas y de apretarse el cinturón. En suma, distanciarse de las políticas económicas de Rafael Correa, del que fue vicepresidente entre 2007 y 2013.

Un gobierno “atado de pies y manos” para enfrentar los efectos económicos del Covid-19

Los expertos consultados por France 24 coinciden en que uno de los grandes problemas en este momento es que Ecuador llegó a la crisis sin ahorros. “De las pocas herramientas que hay para frenar el golpe de la crisis es un gobierno que sale a soltar dinero, ayudar a los más pobres, ayudar a las empresas. Pero para eso necesita recursos, y si no tiene recursos porque no ahorró o está tan endeudado que nadie le presta, entonces está atado de pies y manos para poder ayudar a la economía”, puntualiza Albornoz.

Según datos divulgados por AFP, la deuda externa de Ecuador asciende a US$65.000 millones, frente a un PIB de alrededor de US$110.000 millones. A la falta de ahorros y la alta deuda, se suman otros problemas. Como lo señala Albornoz, el gobierno ecuatoriano es demasiado grande y el país tiene mala fama en los mercados internacionales. “Ecuador no es visto como un buen pagador. Por eso nos prestan con altas tasas de interés o simplemente no nos prestan”, afirma.

En la provicincia de Guayas, la región más afectada por el coronavirus en Ecuador y entre las más golpeadas a nivel mundial, algunas zonas ya comienzan a reanudar sus actividades, 12 de mayo de 2020.
En la provicincia de Guayas, la región más afectada por el coronavirus en Ecuador y entre las más golpeadas a nivel mundial, algunas zonas ya comienzan a reanudar sus actividades, 12 de mayo de 2020. © Marcos Pin/Efe

Debido a que es una economía dolarizada, no cuenta con la posibilidad de realizar ajustes a través de la devaluación. Esto, asegura Albornoz, no sería un problema si Ecuador no fuera un país caro. Según el experto, el gasto desmedido durante el mandato de Rafael Correa creo una distorsión. “La economía ecuatoriana, que debía estar enfocada hacia el exterior, como había tanta capacidad de compra dentro del país se enfocó al interior. Las empresas ecuatorianas están enfocadas en servir a los consumidores ecuatorianos y no en exportar, lo cual con un mercado pequeño es un poco absurdo”.

Por otra parte, las exportaciones de bienes primarios, una de las principales fuentes de divisas para el país, se están viendo muy afectadas en el contexto actual de paralización global. Según cálculos del ministerio de Producción, el país ha registrado pérdidas por US$11.000 millones debido a la pandemia, y el sector exportador prevé que las ventas no petroleras al exterior caigan hasta un 20%. También se espera que caigan las remesas, que el año pasado superaron los US$3.000 millones, según el Banco Central del Ecuador. 

Mercados celebran disposición del gobierno para pagar; sectores sociales en Ecuador la critican

Como le dijo a este medio Pablo Lucio Paredes, Director del Instituto de Economía USFQ, “la economía ya venía débil porque se intentaba poner la casa en orden, aunque muy lentamente, luego de 10 años de despilfarro”. Uno de esos intentos fue el de eliminar los subsidios de combustibles, lo que provocó un estallido social en octubre del año pasado. Las protestas, que obligaron al presidente a recular, impactaron la economía ecuatoriana en el 2019: el PIB cayó un 0,08% y se registraron pérdidas por más de US$800 millones.

La eliminación de subsidios a los combustibles buscaba reducir el déficit fiscal y cumplir así los compromisos con el FMI, que había autorizado en marzo US$4.200 millones de financiación. Pocos días antes de que se identificaran casos de Covid-19 en Ecuador, el presidente Moreno anunciaba medidas como el aumento de impuestos a la compra de vehículos y otras encaminadas a reducir la inversión pública.

Si antes del Covid-19 Ecuador tenía dificultades para cumplir con sus pagos y compromisos, la propagación del virus lo hizo casi imposible; en abril, el gobierno ecuatoriano hizo dos pedidos de prórrogas. El primero fue dirigido a acreedores de bonos con vencimiento entre el 2022 y el 2030 para aplazar el pago de US$811 millones de intereses hasta agosto. El segundo se efectuó a finales del mes, cuando Petroamazonas solicitó a los acreedores de bonos una prórroga para aplazar hasta el próximo año el pago de US$175 millones de capital de la deuda, que debía hacerse este año.

Las comunidades indígenas, quienes protestaron contra la eliminación de subsidios a los combustibles en octubre del 2019, ya anunciaron que volverán a oponerse a las nuevas medidas de austeridad.
Las comunidades indígenas, quienes protestaron contra la eliminación de subsidios a los combustibles en octubre del 2019, ya anunciaron que volverán a oponerse a las nuevas medidas de austeridad. Carlos García Rawlins / Reuters

Sioban Morden, de la corredora Amherst Pierpont, le dijo a El Comercio que considera positiva la estrategia de Ecuador, para renegociar su deuda, en contraste con la de Argentina. “Es un momento importante para mantener relaciones estables con los inversores, para no desalentar la entrada de capital”, apuntó. Por su parte, Hanns Soledispa, director de Exponential Research, señaló que como Ecuador no puede acceder a préstamos con bajas tasas por ser considerado muy riesgoso, lo mejor que puede hacer es pedir alargar los plazos.

Mientras los mercados aplauden la disposición del gobierno ecuatoriano respecto al pago de la deuda, algunos sectores en su país la critican por considerar que está primando sobre otras necesidades más apremiantes en tiempos de pandemia. “En Ecuador se pagó la deuda externa y se condenó los recursos de salud pública”, dijo en abril la organización indígena CONAIE, protagonista en las protestas de octubre.

“Primero hay que atender la salud, el hambre del pueblo en la pandemia y no atender la deuda externa. Somos los únicos necios en pagar”, le dijo a Reuters el líder sindicalista Mesías Tatamuez.

Buena relación con organismos multilaterales, necesaria pero insuficiente

El pasado 7 de mayo, el presidente Moreno anunció que “gracias a las correctas decisiones que tomamos en el manejo de la deuda, hoy el Ecuador cuenta con más de 1.400 millones de dólares hasta el momento”. Entre los préstamos aprobados por organismos multilaterales para ese país se encuentran US$640 millones del FMI, US$500 millones del Banco Mundial, US$700 millones del BID y US$300 del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- CAF.

Aunque se trata de ayudas vitales para enfrentar la crisis, pueden no ser suficientes. De acuerdo con el Instituto de Finanzas Internacionales, (IIF, por sus siglas en inglés), el déficit de financiamiento de Ecuador podría ascender a US$2.200 millones (2,2% del PIB) este año, “ya que el financiamiento multilateral podría resultar insuficiente en un contexto de IED (Inversión Extranjera Directa) débil y acceso restringido al mercado global de capital”.

Si bien rescata algunas de las políticas económicas que ha implementado el gobierno de Moreno, –como la buena relación con los organismos multilaterales y el respeto al Banco Central–, Albornoz también señala que las reformas necesarias han tardado en llegar. “Tuvo un año entero en que no hizo ninguna reforma económica relevante y recién en mayo de 2018 hay un cambio en el equipo económico (…) todavía no son dos años completos de buen manejo macroeconómico”.

“Todo va en el sentido correcto pero muy, muy despacio”, señala Paredes. El economista destaca que se está haciendo un esfuerzo por conseguir recursos externos, “pero además se necesita un reajuste muy fuerte del sector público para aumentar eficiencia y liberar recursos para la emergencia”.

Las reformas de austeridad para enfrentar el Covid-19

El 16 de abril, Lenín Moreno presentó dos proyectos de ley con carácter de urgentes (plazo máximo de 30 días) ante la Asamblea Nacional. El primero contempla medidas para limitar el gasto y la deuda pública; el segundo contiene ajustes fiscales para obtener recursos para atender la emergencia actual, tales como impuestos a utilidades de empresas y medidas que buscan flexibilizar el mercado laboral.

Según datos de AFP, el gobierno apunta a recaudar unos US$1.300 millones con aportes del 5% de las ganancias de empresas con más de un millón de dólares de utilidades y de sueldos superiores a los US$500.

Acerca de estos proyectos de ley, Amnistía Internacional dijo que podrían provocar más inestabilidad social y vulnerar los derechos humanos. “Ante el devastador impacto del Covid-19 en Ecuador, cualquier medida de austeridad que no respete los derechos humanos pondrá aún más en riesgo la vida y la salud de las personas, especialmente aquellas más vulnerables frente a la pandemia”, declaró Fernanda Doz Costa, directora adjunta para las Américas de AI.

El organismo internacional señaló que el gobierno de Moreno debe aprender “las lecciones de la crisis de octubre de 2019”, y medir las implicaciones de estas medidas de austeridad en los derechos humanos y apuntó que algunas de las medidas incluidas en los proyectos –acordadas con el FMI– ya habían sido propuestas por el gobierno y rechazadas por la Asamblea Nacional en noviembre.

El lunes 11 de mayo estudiantes de la Universidad Central de Ecuador protestaron contra recortes presupuestarios a las universidades.
El lunes 11 de mayo estudiantes de la Universidad Central de Ecuador protestaron contra recortes presupuestarios a las universidades. © José Jácome/Efe

Varios gremios económicos han expresado su rechazo a las propuestas del gobierno de Moreno. “Ecuador en vez de darnos un salvataje nos pone impuestos”, le dijo a Hosteltur Holbach Muñetón, presidente de la Federación de Cámaras de Turismo Provinciales del Ecuador (Fenacaptur).

En una carta firmada por 16 asociaciones afirman que el proyecto del gobierno “es confiscatorio e inconstitucional, y únicamente está orientado a extraer más recursos de un sector privado tremendamente deprimido y que requiere oxígeno para sobrevivir. La solución viene por el lado de una reanimación del empleo de manera pronta y planificada, pero sobre todo de la inyección de liquidez que el gobierno dirija a reactivar el aparato productivo”.

¿De dónde surgirán esos recursos para inyectar liquidez al aparato productivo si no es mejorando la imagen crediticia del país? Con una baja aprobación a su gestión, ¿tiene el presidente Moreno el suficiente capital político para sacar adelante proyectos de austeridad fiscal? La economía del Ecuador se encuentra ante una encrucijada.

Con Reuters

 

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