Saltar al contenido principal

Miles de voluntarios asisten a los adultos mayores en Buenos Aires durante la pandemia

En Buenos Aires, miles de voluntarios respondieron a una convocatoria del Gobierno local para asistir a los adultos mayores. En France 24 seguimos la historia de uno de estos procesos colaborativos  en tiempos de pandemia.
En Buenos Aires, miles de voluntarios respondieron a una convocatoria del Gobierno local para asistir a los adultos mayores. En France 24 seguimos la historia de uno de estos procesos colaborativos en tiempos de pandemia. © France 24

Para evitar que los adultos mayores salgan de sus casas en el contexto de la pandemia de Covid-19, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, lanzó un programa de voluntarios para asistirlos con las compras de mercado o farmacia.

Anuncios

Natalia Magnani, 42 años, y Elisa Peirano, 81, viven en la misma cuadra, a menos de cincuenta metros de distancia, pero hasta hace poco no se conocían. Esas cosas de las grandes ciudades: superpobladas y a la vez impersonales. Como Buenos Aires.

Paradójicamente, algunos, como ellas, se acercaron en este período de pandemia y cuarentena obligatoria, que en Argentina comenzó el 20 de marzo y se extenderá al menos hasta el 24 de mayo. En su caso fue a través de un programa de voluntariado organizado por el gobierno local, que busca evitar que los adultos mayores.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inicialmente había pensado restringir de forma más estricta la salida de mayores de 70 años, para que ni siquiera salieran a hacer compras –algo que está permitido en general en la cuarentena–, pero por la polémica que se generó finalmente la propuesta terminó en una sugerencia e invitación a que solicitaran la asistencia de los voluntarios (también hay un programa complementario para que los encargados de edificios ayuden a los vecinos de mayor edad).

La barriada Villa 31 de Buenos Aires, Argentina, el 9 de mayo de 2020, durante la pandemia del coronavirus.
La barriada Villa 31 de Buenos Aires, Argentina, el 9 de mayo de 2020, durante la pandemia del coronavirus. © AFP

Según cifras oficiales, en la capital argentina hay cerca de medio millón de adultos mayores de 70 años, la población de mayor riesgo ante la pandemia de Covid-19.

Muchos prefieren seguir saliendo, pero muchos otros, como Elisa, llamaron para que los asistieran. Es una de los 12.082 adultos mayores que habían solicitado asistencia hasta la primera semana de mayo. Fueron muchos más los que se ofrecieron como voluntarios hasta esa misma fecha: 38.573 personas, según datos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

"Nos vamos a seguir viendo y ojalá que podamos visitarnos en un futuro próximo"

Elisa se enteró a través de la radio y llamó por teléfono al 147, el número designado para esta gestión. "Me tomaron todos los datos, me preguntaron por qué lo pedía, dije que porque vivo sola, mi familia toda vive muy alejada y también está cumpliendo la cuarentena, entonces sería de una gran ayuda para mí", le dijo a France 24 en Español. "En menos de un día me volvieron a llamar y me asignaron a Natalia, que es vecina y que es fantástica".

¿Y Natalia, por qué decidió sumarse como voluntaria? "Yo soy de Mercedes, vivo lejos, mi mamá está allá, por suerte está mi hermana, pero es como medio transferencia; (como) no puedo ir a ayudar a mi mamá, puedo ayudar a otra persona que también está sola, así que me parece como una buena idea".

Natalia vio el llamado a voluntarios por Instagram, se inscribió por Internet y luego la contactaron por teléfono, antes de conectarla con Elisa.

El programa ofrece en algunos casos asistencia telefónica, en otros hacer compras en farmacias y comercios de proximidad e, incluso, el paseo de sus mascotas. Para Elisa lo central son las compras que le hace Natalia: "Una vez por semana ella me trae lo que yo le pido del supermercado o farmacia y después nos hablamos por teléfono, por supuesto".

Para Natalia, que por la cuarentena está trabajando desde su casa, no significa demasiada carga: el mismo día que hace sus compras hace las de su vecina. Pero como cuenta Elisa, igual hace más de lo que le pide: "Ella no solo hace el trabajo de ir a buscar las cosas y traérmelas. ¡Me las lava! No tendría obligación de lavarlo, pero me lo trae lavado".

Como medida de seguridad, cuando los adultos mayores llaman para registrarse, les piden que elijan una palabra clave. "Cuando ella me llamó me dijo '¿Habla Elisa?', 'sí, habla Elisa', 'soy Natalia', 'Natalia, dame la palabra clave', y me la dio, así de simple (ríe)", contó Elisa. Y, agregó Natalia, "una vez que las dos estábamos seguras de quienes éramos, ahí empezamos a hablar, me pasó su primer pedido de compra y ahí nos conocimos".

Ahora que se conocieron, ¿cómo creen que continuará su vínculo una vez que pase la cuarentena? Para Elisa, "va a seguir una hermosa relación, a pesar de la diferencia de edad: yo soy una viejita y Natalia es súper joven, podría ser tranquilamente mi hija". Natalia está convencida: "Nos vamos a seguir viendo y ojalá que podamos visitarnos en un futuro próximo".

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.