Los esfuerzos de Río de Janeiro para evitar un colapso funerario por la pandemia

El cementerio de Cajú es uno de los más grandes de América Latina. Allí sus administradores sostienen que no temen un posible colapso porque ya tomaron medidas de ampliación.
El cementerio de Cajú es uno de los más grandes de América Latina. Allí sus administradores sostienen que no temen un posible colapso porque ya tomaron medidas de ampliación. © France 24

Las imágenes de hospitales y cementerios desbordados en Manaos, la capital del Estado de Amazonas, ha dado la vuelta al mundo al mismo tiempo que se ponía de manifiesto la fragilidad de algunas ciudades brasileñas frente al coronavirus. Mientras el país tropical supera las 14.000 muertes, muchas ciudades trabajan a contrarreloj para que no haya necesidad de cavar fosas comunes.

Anuncios

En el cementerio de Cajú, el más grande de Río de Janeiro y uno de los mayores de América Latina, aseguran que no se producirá el temido colapso, ya que están en marcha obras de ampliación que permiten abrir 400 nuevas tumbas por mes.

"No queremos entierros en fosas comunes y eso no va a acontecer en Río de Janeiro. Vamos a hacer los sepelios la mayor dignidad posible, a diferencia de otros países y Estados brasileños", señala Mauricio Milano, directivo del grupo Reviver.

La cremación es una alternativa en caso de que el número de muertes se dispare en las próximas semanas. "Si entierras a todos los fallecidos puede producirse el colapso. Nuestros hornos para la cremación son nuevos y tienen una tecnología de punta. No paramos: si tenemos que trabajar 24 horas por día durante 30 días seguidos, tenemos esta capacidad", añade Milano.

Este procedimiento está siendo aconsejado por razones de seguridad puesto que la alta temperatura de los hornos destruye el virus. Sin embargo, en el país con más católicos del mundo hay ciertas reticencias hacia la cremación. Esta situación podría cambiar debido a la emergencia sanitaria.

Los empleado del cementerio han extremado las medidas de seguridad para evitar un posible contagio.
Los empleado del cementerio han extremado las medidas de seguridad para evitar un posible contagio. © France 24

De hecho, la pandemia del nuevo coronavirus ha transformado por completo la rutina de este camposanto.

La recomendación es que no haya más de seis familiares en las sepulturas de los fallecidos por Covid-19. Los enterradores, por su parte, tiene que seguir un estricto protocolo de seguridad, que prevé el uso de guantes y gafas de protección. Gracias a estos cuidados, de momento no se han registrado víctimas entre los empleados de este cementerio municipal.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24