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Éxito parcial o contagios disparados: así inicia el desconfinamiento en cuatro países latinos

La Escuela 30 en San José, Uruguay, es uno de los 800 centros educativos rurales que han retomado las clases como parte de la reactivación que se ejecuta en Uruguay durante el Covid-19. Fotografía del 22 de abril de 2020.
La Escuela 30 en San José, Uruguay, es uno de los 800 centros educativos rurales que han retomado las clases como parte de la reactivación que se ejecuta en Uruguay durante el Covid-19. Fotografía del 22 de abril de 2020. © Mariana Greif / Reuters

Los planes de Uruguay y Paraguay para retomar las actividades siguen marchando sin mayores inconvenientes, mientras que las primeras apuestas en Chile y Colombia se chocaron con un repunte de casos. Esta es apenas una muestra de lo que pueden ser las dos caras de la moneda.  

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En Suramérica ya la mayoría de países empezaron a volver a la normalidad. Pero hay algunos casos puntuales que muestran las dos caras de la moneda de lo que ha significado reactivar la economía de a pocos. 

Uruguay fue el primero en retomar paulatinamente la construcción desde el 13 de abril. A las dos semanas, Paraguay también dio vía libre a los constructores y sumó a la industria y a los ‘delivery’. Hasta ahora, los modelos de ambos países no se han traducido en repuntes de los contagios y siguen avanzando en el desconfinamiento dependiendo de si un equipo gubernamental recomienda o no dar un segundo paso.

Esto contrasta con Chile y Colombia, donde los comienzos por reactivar la economía han sido más amargos. Dos semanas después de que el primer país le apostara a empezar el desconfinamiento, los contagios se dispararon en Santiago y esto obligó a poner, por primera vez, a la capital en una cuarentena total que inició este viernes, mientras que la medida del gobierno colombiano de liberar decenas de actividades económicas coincidió con la semana en la que más casos nuevos se han registrado. Aun así, ambos países aseguran que mantienen su plan de desconfinamiento progresivo, por lo menos hasta ahora. 

Los primeros experimentos en Uruguay y Paraguay

Aunque en Uruguay no había una cuarentena obligatoria, el gobierno sí había hecho llamados para que la gente se quedara en casa y había suspendido todas las actividades públicas y los grandes eventos desde que se confirmó el primer contagio en el país, el 13 de marzo. 

Imagen tomada en la escuela rural 30 el día de su reapertura a las clases. En la ciudad de San José, Uruguay, 22 de abril de 2020.
Imagen tomada en la escuela rural 30 el día de su reapertura a las clases. En la ciudad de San José, Uruguay, 22 de abril de 2020. © Mariana Greif / Reuters

Eso comenzó a cambiar el 17 de abril, cuando el presidente, Luis Lacalle Pou, habló de la “nueva normalidad” en la que van retomando algunas actividades. La primera fue la construcción y diez días después siguieron con la reapertura de 508 escuelas rurales. 

En lo que va de mayo, el gobierno de Lacalle Pou reinició la atención en las oficinas públicas y completó 800 escuelas en clases presenciales. La versión oficial es que el pico de la epidemia ya pasó y la reapertura no ha traído una alza significativa de los contagios. El país tiene 732 casos confirmados, en comparación con los 508 que tenía el 17 de abril y justo antes de su primer paso al desconfinamiento. 

El presidente dijo esta semana que que el próximo 20 de mayo se podría reiniciar toda la primaria e ir abriendo, poco a poco, el resto de la educación. El regreso de las actividades productivas y comerciales dependerá de “la conducta de los uruguayos”, como dijo Lacalle. Y también de las evaluaciones que haga el grupo de trabajo que creó el gobierno para medir el impacto del desconfinamiento, grupo que ya tiene dos informes sobre la idea de reactivar la educación presencial, según el mandatario. 

Paraguay es un caso levemente distinto, porque el gobierno de Mario Abdo Benítez sí decretó un aislamiento en todo el país desde el 10 de marzo. Pero desde el 4 de mayo están en lo que el presidente llamó una “cuarentena inteligente”. 

El plan de desconfinamiento escalonado se divide en cuatro fases y para avanzar de una etapa a otra, el Gobierno evalúa la evolución del virus. Actualmente, Paraguay está apenas en la primera, en la que volvieron a trabajar los sectores industriales, de construcción y los servicios a domicilio. Además, también pudieron retomar sus labores los empleados de servicio “en el local del cliente”, como jardineros, peluqueros, manicuristas, entro otros. 

Para pasar a la segunda fase, el 25 de mayo, el país tiene que aprobar el informe que se hará el 21 del mismo mes. Si lo logra, podrían retomarse los eventos culturales y las prácticas deportivas profesionales sin público, entre otros. El optimismo es tal que ya la Asociación Paraguaya de Fútbol, de la mano de infectólogos, comenzó a inspeccionar las condiciones de salud de tres estadios en Asunción. 

La tercera y cuarta fase vendrían después del 15 de junio y, mientras esto ocurre, el gobierno insiste en las medidas usuales como usar tapabocas y lavarse las manos. Pero el Ministerio de Salud Pública y Seguridad Social tiene una recomendación particular para los paraguayos: “no compartir el mate o tereré”.

Los tropiezos del desconfinamiento en Chile y Colombia

Desde el comienzo de la pandemia, Chile apostó por un modelo diferente al de la mayoría de países latinos. Su “cuarentena específica y dinámica” consiste en imponer y levantar restricciones en barrios o en ciudades específicas dependiendo de cómo avancen los contagios. En Santiago, la cuarentena zonificada empezó en los barrios ricos del oriente, luego se movió al centro y a las zonas más vulnerables del extrarradio. Pero nunca estuvo en toda la capital. 

Una persona pasa junto a una farmacia donde se realizan pruebas de Covid-19 en la comuna de Recoleta, puesta en cuarentena para frenar la propagación del nuevo coronavirus COVID-19, en Santiago, el 6 de mayo de 2020.
Una persona pasa junto a una farmacia donde se realizan pruebas de Covid-19 en la comuna de Recoleta, puesta en cuarentena para frenar la propagación del nuevo coronavirus COVID-19, en Santiago, el 6 de mayo de 2020. MARTIN BERNETTI AFP

Y es que desde el inicio de la pandemia, el presidente Sebastián Piñera se opuso a decretar una cuarentena total en el país. A finales de abril, defendió su modelo mostrando que Chile ya había alcanzado una "meseta" estable de hasta 500 casos diarios y planteó el rumbo hacia una “nueva normalidad” con un desconfinamiento de tres etapas, comenzando por el regreso de los trabajadores públicos. 

Pero el 13 de mayo su plan tuvo un revés para la capital y las 32 comunas de toda la región metropolitana. Ese día, los contagios se dispararon hasta llegar por primera vez a 2.660 en tan solo 24 horas, cinco veces más que la meseta de la que habló Piñera. 

Esto hizo que, contrario a lo que había mantenido al gobierno durante dos meses, el Ministerio de Salud ordenara ese mismo día una cuarentena total para todo el Gran Santiago a partir de este viernes 15 de mayo. Mientras se esperó el inicio de la medida, los casos siguieron disparados en todo el país, con 2.659 registrados el 14 de mayo y 2.502 el 15 de mayo.

Aunque todo Santiago está ad portas de experimentar la cuarentena total, dos altos funcionarios del Ministerio de Hacienda insistieron que la primera fase del plan de “retorno seguro” de Piñera debe continuar y las instituciones públicas seguirían trabajando, como lo reveló el medio local La Tercera.

En Colombia pasó algo similar pues el inicio del desconfinamiento que ya lleva poco más de dos semanas coincidió con el más alto repunte de contagios que ha experimentado el país. Los primeros en salir del aislamiento obligatorio fueron el comercio y las manufacturas el 27 de abril, y luego el 11 de mayo el Gobierno permitió la reanudación de 15 actividades más, desde el sector automotor hasta papelerías y librerías, entre otros.

Un vendedor ambulante usa una máscara facial como medida preventiva contra la propagación del nuevo coronavirus COVID-19, en el mercado de Santa Elena en Cali, Colombia, el 15 de mayo de 2020.
Un vendedor ambulante usa una máscara facial como medida preventiva contra la propagación del nuevo coronavirus COVID-19, en el mercado de Santa Elena en Cali, Colombia, el 15 de mayo de 2020. Luis ROBAYO AFP

El ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, ha reiterado que para reabrir las empresas necesitan un permiso de las alcaldías y probar que cumplen con un protocolo de seguridad. Hasta el 14 de mayo, esa autorización se la habían dado a 45.113 empresas de 26 ciudades del país, según el ministro. Adicionalmente, el Gobierno dio luz verde a 90 de los más de 1.100 municipios del país para levantar el aislamiento obligatorio, que nacionalmente va hasta el 25 de mayo. La condición principal es que no tengan casos de Covid-19 reportados. 

El problema es que dos semanas después de que comenzaran todas las medidas, llegó el repunte de contagios. En los últimos cuatro días, Colombia contabilizó su propio récord de más de 600 casos diarios, cuando el tiempo anterior habían estado entre 400 y 500. Los anuncios del Ministerio de Salud evidencian que el país pasó de tener 11.613 contagios el pasado martes a 14.216 este viernes, el incremento más alto en Colombia durante lo que va de la pandemia. 

El recrudecimiento del virus afectó particularmente al Amazonas. Con los nuevos casos contándose por decenas cada día e incluso superando los registros diarios de Bogotá, este departamento pasó a tener la tasa de contagio más alta del país, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Salud. La situación se salió tanto de control que el Gobierno decidió militarizar la frontera con Brasil, anunció una cumbre entre los dos gobiernos para discutir la situación amazónica y ordenó parar todas las actividades que no sean esenciales en el departamento colombiano. 

Pero incluso con el aumento de los contagios y las afectaciones particulares de Amazonas, el Gobierno no ha hablado hasta ahora de un cambio de planes frente al desconfinamiento y las actividades económicas siguen con luz verde para intentar volver a la normalidad. 

Es así como Colombia y Chile muestran uno de los lados más amargos del desconfinamiento, mientras que otros países como Uruguay y Paraguay siguen avanzando con cautela a lo que esperan sea la reactivación total de sus economías sin que ello implique un riesgo para la salud. 

Con EFE y medios locales

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