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El reto de los médicos cubanos en Italia contra el coronavirus

El doctor cubano Roberto Arias Hernández, especializado en medicina interna, posa delante de unas banderas cubana e italiana en el Hospital Maggiore de Crema, en el noroeste de Italia, el 15 de mayo de 2020
El doctor cubano Roberto Arias Hernández, especializado en medicina interna, posa delante de unas banderas cubana e italiana en el Hospital Maggiore de Crema, en el noroeste de Italia, el 15 de mayo de 2020 Miguel Medina AFP
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Crema (Italia) (AFP)

Ni el frío ni el idioma amedrentaron al joven médico cubano Roberto Arias Hernández, quien desde hace dos meses forma parte del contingente de batas blancas enviado por Cuba al norte de Italia para luchar en primera línea contra la pandemia de coronavirus.

"Simplemente somos médicos y hoy nos ha tocado más que nunca jugar nuestro papel. Estamos combatiendo contra una pandemia y nosotros somos quienes actuamos ante esa situación", dice a la AFP con tono modesto el internista, de 28 años, poco antes de iniciar su jornada en el reparto especial covid-19 del Hospital Mayor de Crema, en el corazón de Lombardía, la región más golpeada por la pandemia.

Arias, que cumple su primera misión en el exterior, forma parte del contingente Henry Reeve, junto con otros 51 médicos y especialistas, de los cuales más de la mitad tienen experiencia en la lucha contra el ébola en África.

Una misión iniciada el 22 de marzo bajo una lluvia insistente, marcada por el frío "abismal" del invierno europeo para un caribeño y en Crema, una ciudad de 34.000 habitantes, sumida en el silencio y el dolor, en la provincia mártir del coronavirus, con mas de 15.000 muertes de las 31.610 registradas hasta ahora en toda la península.

- El miedo -

"El miedo siempre se siente, porque vas a combatir en ese momento en el epicentro de la pandemia a nivel mundial", confiesa Arias.

"La sensación es que quieres hacerlo, pero también te da miedo no estar a la altura. Aunque cuando llegamos y empezamos a trabajar aquí, nos desenvolvimos bastante bien", afirma.

Además del orgullo que siente, Arias es consciente de los múltiples desafíos que implica formar parte de un equipo de expertos que trabaja codo a codo con galenos formados en las universidades europeas, en condiciones económicas mucho más holgadas que las de su país.

"Los médicos italianos tienen una personalidad como la de los cubanos. Son campechanos, muy alegres, todos te saludan, te agradecen que estemos aquí. Algunos hacen sus chistes. Tienen una personalidad muy parecida", cuenta.

"A nivel de lenguaje técnico nos entendemos perfectamente", asegura.

Arias, que trabaja sin parar desde que llegó, inicia la jornada con una visita a los pacientes acompañado por un médico italiano y una enfermera, después de cumplir el complejo ritual obligatorio para el personal sanitario de convertirse en una suerte de cosmonauta, con batas, mascarilla, gafas, visera transparente, doble guante.

"El horario de la mañana es el más difícil, cuando te vas a levantar de la cama. Es cuando sientes el cansancio. Pero reactivas tus neuronas y te das cuenta de que viniste a esto y es por lo que estás luchando, te das un baño y te dices 'allá vamos de nuevo'", cuenta.

- El orgullo de ser médico -

Arias, padre de un bebé de 11 meses, confiesa que lo "llena de regocijo" escuchar los aplausos a médicos, enfermeras y personal sanitario desde los balcones y ventanas del mundo entero.

"Es un impulso fuerte", sostiene emocionado.

"Cada vez que escuchamos los aplausos sentimos un orgullo indescriptible", asegura el joven médico que ha recibido cientos de mensajes y cartas de agradecimiento, en particular de artistas y niños.

"El recibimiento del pueblo italiano ha sido muy cálido. Las personas cuelgan de las ventanas de sus casas carteles con 'gracias Cuba, gracias Cuba'", rememora.

"Regresaremos a la patria con el deber cumplido. Vamos a estar todo el tiempo que sea necesario para combatir la epidemia", asegura por su parte Carlos Pérez Díaz, jefe del contingente que incluye 35 médicos, 11 enfermeros y un experto en logística, quienes residen en la sede de la diócesis de Crema.

"Muchos de nosotros no tenemos creencias religiosas (...) pero poder estar ante la principal figura a nivel mundial que profesa el bien, sería realmente grandioso", admite Arias considerando la posibilidad de poder conocer al papa argentino Francisco, quien no ha ahorrado palabras de elogio para los médicos, considerados "héroes" frente a la pandemia.

Interrogado sobre las críticas a la eventual retribución a Cuba por esos servicios médicos humanitarios, Arias replica sin dudar.

"Los médicos cubanos nunca hemos salido por interés económico. Venimos a ayudar sin pedir nada a cambio. Si esto sirve para que otros países ofrezcan donaciones económicas o en especie, se agradece", resume.

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