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Santiago entra en cuarentena total, ¿llega la medida tarde?

Un miembro del personal médico del Hospital San José de la ciudad de Santiago se dispone a abrir la puerta de entrada a la clínica. En Santiago, Chile, el 15 de mayo de 2020.
Un miembro del personal médico del Hospital San José de la ciudad de Santiago se dispone a abrir la puerta de entrada a la clínica. En Santiago, Chile, el 15 de mayo de 2020. © Esteban Félix / AP

Las Unidades de Cuidados Intensivos saturadas, clínicas que ya no hacen tests PCR por quiebra de existencias, pacientes trasladados a otras regiones y personas esperando horas a ser atendidas en ambulancias. La curva de contagios -contenida hasta ahora en Chile- se disparó y los datos son, cada vez, más preocupantes. 

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Los casos de coronavirus positivos se dispararon y se desataron las alarmas entre la sociedad chilena. Sobre todo entre los ciudadanos y las instituciones que llevan más de dos meses solicitando medidas más extremas y una cuarentena total en todo el país, que no terminaban de creer el discurso oficial de que todo estaba controlado.

El pasado miércoles 13 de mayo, el ministro de salud, Jaime Mañalich, anunció que se registraron 2.660 nuevos casos, es decir un 60% más respecto a los 1.658 anunciados apenas 24 horas antes. El número de víctimas se mantuvo estable ese día, pero al siguiente, el jueves 14, se confirmó la gravedad de la situación: por primera vez se registran 22 muertos, superando la docena.

Las cifras totales el jueves no fueron menos alentadoras que el día anterior, se reportan 2.659 casos, en el límite para volver a batir un nuevo récord diario. El viernes el número de fallecidos, 26, casi triplica lo anunciado apenas diez días antes.

“Lamentamos cada uno de los fallecimientos y enviamos nuestro sentido pésame a todos los familiares”, afirmó al anunciar la cifra el subsecretario de Redes Asistenciales sanitarias, Arturo Zuñiga. “Nos preocupa cada uno de los ciudadanos del país”, continuó.

Colapso hospitalario

Al mismo tiempo el sistema de salud hospitalario UCI ya se encuentra a punto del desborde, con tasas del 78% por ciento en todo Chile, según cifras oficiales y que oscilan entre el 84 y el 94% en la Región Metropolitana de Santiago, en función de la zona de la ciudad habitada. Muchos de los medios nacionales realizaban informes desde hospitales donde las ambulancias esperan durante horas a que los pacientes sean atendidos.

Un soldado verifica la identidad de un comprador en la fila para ingresar al mercado "La Vega" en Santiago, Chile, el viernes 15 de mayo de 2020, en medio de restricciones para frenar la propagación del nuevo coronavirus.
Un soldado verifica la identidad de un comprador en la fila para ingresar al mercado "La Vega" en Santiago, Chile, el viernes 15 de mayo de 2020, en medio de restricciones para frenar la propagación del nuevo coronavirus. © Esteban Félix / AP

A esto se suma otro dato que suscita preocupación: una gran parte de las clínicas de la red privada de salud anunciaron que no seguirán tomando tests de PCR y coronavirus por quiebre de stock y ver sobresaturada su capacidad técnica.

La situación es tan grave que comienzan a trasladarse pacientes de la Región Central a otros hospitales del país, menos congestionados.

El gobierno anunció el mismo miércoles, ante la oleada de nuevos casos, la medida más restrictiva de todas las realizadas hasta la fecha, desde que se detectara el primer contagiado de coronavirus en el país el 3 de marzo.

Después de apostar fuertemente durante dos meses por cuarentenas dinámicas, en las que barrios de Santiago entraban y salían de la restricción en función del nivel de contagios, a partir de este viernes a las 22 horas, cuando comience el toque de queda general que rige en todo el país, también lo hará la primera cuarentena para el Gran Santiago.

La cuarentena total será vigilada por una patrulla de 14.500 efectivos de las fuerzas armadas, la policía chilena –carabineros- y la policía de investigaciones –PDI- y generará más estragos en la ya afectada economía chilena, resentida desde el estallido social de 2019.

Como es ya tradicional en el país cada vez que se anuncia una cuarentena, se produjeron inmensas colas en los supermercados de los barrios que entrarán en restricción y seguramente, como pasó la semana anterior cuando la medida ya afectó a casi 5 de los 8 millones de santiaguinos, el colapso de la Comisaria Virtual para pedir los permisos que permiten salir a realizar compras, ir al médico y otros.

¿Demasiado tarde?

La cuarentena total “era algo inevitable para poder bajar el número total de contagiados totales al día y darle un respiro a los servicios de urgencia y unidades de pacientes críticos, ya que estamos saturados”, explicó el día que se anunció esta medida a medios chilenos,  José Miguel Bernucci, secretario Nacional del Colegio Médico, institución que ha solicitado medidas de cuarentena total en varias instancias en los últimos meses.  

El ministro de salud, Jaime Mañalich, cambió el jueves su tono discursivo a uno menos triunfante que en días anteriores y entonó un mea culpa, no sin antes, asegurar que el clima generado tras el estallido social de octubre ha sembrado desconfianza de la ciudanía en el gobierno y sus medidas, lo que según su visión no favorece al control de la pandemia.

Estallido social y desconfianza institucional

"Si bien es cierto que el brote de coronavirus ha puesto en paréntesis la crisis política de Chile, decirle a la gente que confíe en lo que el Estado le dice como conducta correcta es muy difícil", delaró al diario La Tercera.

“Ese clima nos ha jugado en contra, por ejemplo, en el contexto de llamar a medidas generales, que no se hagan fiestas clandestinas, que la gente use distanciamiento social”, y otras medidas generales “que son cruciales a la hora de mantener el control de esta cuarentena”, señaló en su punto diario de prensa.

Un trabajador de la ciudad mide la temperatura de un hombre antes de ingresar al centro comercial Apumanque en el barrio de Las Condes, en Santiago, Chile, el jueves 30 de abril de 2020.
Un trabajador de la ciudad mide la temperatura de un hombre antes de ingresar al centro comercial Apumanque en el barrio de Las Condes, en Santiago, Chile, el jueves 30 de abril de 2020. © Esteban Félix / AP

“Llama la atención que el ministro Mañalich culpe a otros de su propia responsabilidad. La ‘Nueva Normalidad’ fue un error garrafal”, respondió desde la oposición Álvaro Elizalde, presidente del partido socialista, respecto a las polémicas presiones del gobierno para que los funcionarios públicos volvieran a sus trabajos presenciales y se retomara la marcha de la economía, ante la preocupación de las cifras del paro y el creciente número de chilenos con dificultades para poder comer en medio de la pandemia.

También, la presidenta del Colegio Médico, la jovencísima Izkia Siches, una de las figuras más contundentes y mejor valoradas en las encuestas durante la pandemia, que no ha dudado un segundo en alzar la voz contra el gobierno, fue mucho más tajante en un discurso televisado tras una reunión en la Moneda.

“No se sirve que el ministro de Salud cambie el tono, yo necesito como representante de los médicos y médicas del país que haya un cambio en la forma de gobernar esta pandemia”, indicó.

Seguir “hablando a la pared”

 “Hemos presentado una serie de recomendaciones que no han sido acogidas ni implementadas por parte del Ministerio de Salud y por lo menos nosotros como Colegio esperamos que eso ocurra”, aseguró Siches, como parte de la mesa asesora del gobierno.

“Nuestra participación en esa mesa social es con el mejor ánimo, pero no podemos seguir hablándole a una pared”, reiteró, seria y con mascarilla desde el palacio de la Moneda.

Un trabajador arroja compuestos de amonio cuaternario en un contenedor de agua de un camión utilizado en la industria minera, para desinfectar las calles en medio de la propagación del Coronavirus en Santiago, Chile, 12 de mayo de 2020.
Un trabajador arroja compuestos de amonio cuaternario en un contenedor de agua de un camión utilizado en la industria minera, para desinfectar las calles en medio de la propagación del Coronavirus en Santiago, Chile, 12 de mayo de 2020. © Iván Alvarado / Reuters

“Tenemos que, todos los ciudadanos y ciudadanas, tener conciencia de que vamos a enfrentar una fase en que van a aumentar los pacientes que fallezcan, de todas maneras. Eso es un escenario real y también es muy necesario que el Gobierno en sus vocerías pueda poner los elementos efectivos sobre la mesa y adelantarle a la ciudadanía los escenarios que vamos a empezar a ver los próximos días”, afirmó la médica.

Por otro lado, en el país se registraron fuertes críticas ante la falta de datos públicos sobre la pandemia para la comunidad científica, y también, grandes cuestionamientos a las cifras de muertos en redes sociales y medios alternativos.

A los informes de que muchos de los muertos por Covid-19 no mostrarían esta información en su certificado de defunción, se unió la denuncia del dueño de una funeraria, que afirma que no se les informa de que las personas fallecidas que van a recoger murieron por esta causa lo que genera todo un problema con los protocolos.

 

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