Brasil: azotado además por gripe, dengue y otros virus que se creían superados, como el sarampión

Trabajadores de una funeraria, vestidos con ropa protectora, son fotografiados después de sacar el cuerpo de Valnir Mendes da Silva, de 62 años, de una acera de la comunidad de Arara, donde murió después de que los residentes solicitaron ayuda del servicio de emergencia porque sufría problemas respiratorios durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Río de Janeiro, Brasil, el 17 de mayo de 2020. Según los residentes, el cuerpo tardó unas 30 horas en extraerse.
Trabajadores de una funeraria, vestidos con ropa protectora, son fotografiados después de sacar el cuerpo de Valnir Mendes da Silva, de 62 años, de una acera de la comunidad de Arara, donde murió después de que los residentes solicitaron ayuda del servicio de emergencia porque sufría problemas respiratorios durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Río de Janeiro, Brasil, el 17 de mayo de 2020. Según los residentes, el cuerpo tardó unas 30 horas en extraerse. © Ricardo Moraes \ Reuters

A la curva de Covid-19 en alza en Brasil, se suma el inicio de la temporada de influenza, que además se cruza con el cierre de la del dengue y otros brotes de virus activos. Analistas advierten del riesgo de la saturación de un sistema de salud público debilitado por la austeridad fiscal.

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Brasil es el país de América Latina con mayor número de víctimas fatales por el Covid-19. Las cifras oficiales hablan de más de 240 mil contagiados y 16.000 muertos.

La curva del contagio va en alza y ese no parece ser la única amenaza que se cierne sobre los ciudadanos. A las puertas del invierno austral y mientras las salas de cuidados intensivos se llenan cada día, otras enfermedades siguen al acecho.

Al tiempo que comienza la temporada de influenza, hay brotes activos de sarampión, una enfermedad que se creía superada. También el dengue cierra estos meses su ciclo de contagio. Y mientras esa tormenta viene en camino, el presidente Jair Bolsonaro ya chocó con dos ministros de salud en un mes sobre la mejor estrategia para lidiar con la pandemia del nuevo coronavirus. 

Los choques con los ministros se dieron luego de la insistencia del mandatario de recomendar la cloroquina como tratamiento para pacientes con Covid-19. Un fármaco que ya fue rechazado por dos investigaciones recientes en China y Francia, que no ven mayor efectividad pero sí advierten de riesgos secundarios.

El ministerio más importante en el actual contexto está en manos de Eduardo Pazuello, un general del Ejército. Bolsonaro ha puesto a varios militares en cargos claves del poder.

Un hospital de Brasil, epicentro del nuevo coronavirus en América Latina, el 16 de mayo de 2020 tras convertirse en el cuarto país más afectado por la pandemia a nivel global.
Un hospital de Brasil, epicentro del nuevo coronavirus en América Latina, el 16 de mayo de 2020 tras convertirse en el cuarto país más afectado por la pandemia a nivel global. © Raphael Alves / EFE

Las otras amenazas a la salud pública

El listado de enfermedades en el país tropical que además tiene la mayor proporción del Amazonas es bastante amplio. El mosquito Aedes Aegypti transmite el Zika, la fiebre amarilla, el dengue y el Chikunguña. La temporada más difícil es entre abril y mayo.

En lo que va del 2020, el ministerio de Salud ha registrado por lo menos 676.928 casos de dengue.

En junio, por lo general, suben los casos de otras enfermedades respiratorias. El país de 210 millones de habitantes registra 1.122 muertes por tipos de influenza. "Esa combinación es bastante explosiva” dijo a la agencia de noticias EFE, Adriano Massuda, profesor de salud colectiva en el centro de estudios privado Fundación Getulio Vargas (FGV).

"Aquí en el hospital ya tenemos pacientes de influenza, de Covid-19 y de dengue, y tuvimos muertes por las tres. Es una situación muy complicada", agregó a la vez que advierte sobre la recarga al sistema hospitalario.

Como si no fuera suficiente, hay brotes de sarampión en cinco regiones del país, para un total de 2.910 casos, la mayoría en el estado de Para.

Expertos dicen que la política de austeridad fiscal que empezó en el Gobierno de Michel Temer en el 2016 y siguió con Bolsonaro, hace la situación más difícil. Según cálculos de organizaciones el país sudamericano ha dejado de invertir 30.000 millones de reales, unos cinco mil millones de dólares, en el sector salud.

 

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