Saltar al contenido principal

El coronavirus arrincona a Erdogan y desafía una economía anémica

Tres mujeres rezan en la mezquita Sultán Eyup de Estambul el 17 de mayo de 2020
Tres mujeres rezan en la mezquita Sultán Eyup de Estambul el 17 de mayo de 2020 Ozan Kose AFP
Anuncios

Estambul (AFP)

La pandemia del nuevo coronavirus golpeó fuertemente a la economía de Turquía, que se estaba recuperando apenas de su primera recesión en diez años, dejando en una difícil posición al presidente Recep Tayyip Erdogan, cuyo margen de acción es muy limitado.

Con desempleo masivo, colapso del turismo y moneda inestable, "la situación es extremadamente mala", resume Atilla Yesilada, economista del grupo de expertos GlobalSource Partners.

El presidente turco anunció en marzo un plan de recuperación y un levantamiento gradual de las restricciones en mayo y junio para inyectar unos 710.000 millones de euros a la economía.

Pero los economistas anticipan una recesión dolorosa y algunos de ellos incluso mencionan un retorno al Fondo Monetario Internacional (FMI), una opción que Erdogan siempre ha rechazado.

- Talón de Aquiles -

Durante mucho tiempo Erdogan ha sido sinónimo de prosperidad para los turcos, pero ahora éstos se dan cuenta que la economía se ha convertido en el "talón de Aquiles" del presidente, dice Soner Cagaptay, del Instituto de Política del Cercano Oriente, de Washington.

El débil crecimiento (0,9% en 2019), el alto desempleo (13,6% en febrero) y la inflación de dos dígitos (10,97% en abril) hicieron de la economía la principal preocupación de los turcos.

Por esa razón, el partido de Erdogan sufrió un revés rotundo en las elecciones municipales del año pasado, perdiendo en Estambul y Ankara, las principales ciudades del país.

"No hay elecciones programadas en Turquía antes de 2023, pero su popularidad se está erosionando y sabe que será difícil (...) ignorar los llamados a elecciones anticipadas si la economía se desploma", señala Cagaptay.

Mientras Ankara contaba con una tasa de crecimiento del 5% para 2020, el FMI ahora pronostica una contracción del PIB del 5% y un desempleo del 17,2% este año.

La depreciación de la lira turca, que ha perdido alrededor del 15% de su valor frente al dólar desde el comienzo del año, ilustra la preocupación de los mercados. A principios de mayo, incluso alcanzó su mínimo histórico al cotizar a 7,24 por un dólar.

La depreciación de la libra es aún más alarmante porque aumenta la abrumadora deuda denominada en monedas extranjeras que pesa sobre el sector privado.

- El último recurso -

Para no detener la actividad, Erdogan optó durante la epidemia por medidas específicas, como el confinamiento limitado al fin de semana.

El sábado rindió homenaje a los 4.000 trabajadores que continuaron trabajando a pesar de la epidemia en el sitio del puente colgante más largo del mundo, construido en el oeste del país.

El turismo, que el año pasado representó ingresos por más de 31.000 millones de euros, también se ve fuertemente afectado por la suspensión de vuelos durante dos meses.

Frente a este sombrío panorama, economistas creen que Ankara pronto no tendrá más remedio que pedir ayuda al FMI.

Turquía ya lo ha usado 19 veces en su historia, pero para Erdogan, un defensor de la soberanía, tal iniciativa sería una humillación.

"Será su último recurso (...) Agotará todas las demás opciones antes de solicitar un plan de rescate", señaló la consultora Capital Economics en una nota.

Por el momento, Turquía está apostando por acuerdos de intercambio, una especie de mecanismo de seguridad destinado a evitar la escasez de divisas, con bancos centrales extranjeros, especialmente el de Estados Unidos.

Esto es lo que explica la reaproximación de Ankara a Washington, especialmente con el envío de equipos médicos, subraya Cagaptay.

- Alternativas -

Sin embargo, a Erdogan le quedan algunas cartas por jugar.

La caída de los precios del petróleo debería amortiguar el impulso inflacionario en Turquía, según el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que espera un "fuerte repunte" del crecimiento turco en 2021.

El país también podría aprovechar el deseo de las empresas europeas de acercar sus cadenas de producción para ganar cuota de mercado y atraer inversiones.

"Esto crea oportunidades para Turquía. Tiene bajos salarios, una fuerza laboral calificada y siempre se ha destacado por entregar productos de calidad a tiempo", dijo Yesilada.

Según este economista, al demostrar la solidez de su sistema de salud, Turquía también podría beneficiarse después de la pandemia de un auge del turismo médico, en pleno apogeo en el país.

De hecho, Turquía se ha destacado con un número relativamente bajo de muertes relacionadas con la COVID-19, con alrededor de 4.200 muertes para 150.000 casos, según el informe oficial.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.