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Entre la necesidad y el temor, América Latina avanza hacia una tímida salida del confinamiento

Las personas caminan por las calles en Guayaquil este miércoles 20 de mayo, luego de que iniciara una reapertura gradual de actividades en la ciudad.
Las personas caminan por las calles en Guayaquil este miércoles 20 de mayo, luego de que iniciara una reapertura gradual de actividades en la ciudad. © Vicente Gaibor del Pino / Reuters

La apremiante situación económica empuja a gobiernos nacionales y locales a iniciar o planificar la reactivación de las actividades, pese a que la región enfrenta un ritmo de contagios alto. Guayaquil, epicentro del brote en Ecuador, comenzó a desandar ese camino este miércoles 20 de mayo, mientras que Ciudad de México proyecta una desescalada más lenta que el resto del país.

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Cada día de confinamiento que pasa, los Gobiernos de América Latina se enfrentan a una creciente presión para resolver la disyuntiva entre la protección de la salud y la necesidad de reactivar la economía, en muchos casos golpeada incluso antes del comienzo de la pandemia de Covid-19.

Por eso, la tendencia entre los países latinoamericanos parece ser dar pasos tímidos para la reapertura de las actividades, pese a que el ritmo de contagios es alto y ya supera los 580.000 casos en la región desde el inicio de la pandemia. Entre varios Gobiernos prevalece la idea de que el rápido confinamiento permitió “aplanar la curva” y retrasar la llegada del pico de contagios, dando tiempo al fortalecimiento de los sistemas de salud.

En ese contexto, las administraciones optan por reactivaciones graduales y parciales, dando más libertad a zonas con menor ritmo de propagación del virus, y, en algunos casos, a modo de ensayo y error, con la posibilidad latente de retroceder sobre las medidas adoptadas. También dan pasos hacia la reactivación algunas de las ciudades más golpeadas por el Covid-19 en sus países, como es el caso de Guayaquil y Ciudad de México.

Guayaquil, epicentro de la pandemia en Ecuador, inició su reactivación

La ciudad portuaria de Guayaquil resultó una de las más golpeadas por el Covid-19 en Ecuador y una de las primeras de América Latina en registrar altas tasas de contagio y de fallecimientos. Pero este miércoles 20 de mayo inició su camino a la reactivación económica, tras pasar de “rojo” a “amarillo” en el semáforo epidemiológico dispuesto por el Gobierno ecuatoriano para evaluar la situación del brote por áreas en el país.

La capital de la provincia del Guayas –región que ha detectado 13.363 casos, más de la mitad del total del país, y 1.269 muertes, un 43,9% del acumulado nacional- recuperó algo de movimiento con la apertura de algunos comercios y la ampliación de los servicios de transporte público, entre otras medidas.

Guayaquil se suma a Samborondón, El Triunfo y Daule entre los cantones de la provincia del Guayas que pasaron de “rojo” a “amarillo”. Esto significa una flexibilización del toque de queda, que comienza a las 21, siete horas más tarde que en las zonas que siguen en “rojo”, y termina a las 5 de la madrugada del día posterior.

También pasa de uno a dos los días que se puede utilizar el automóvil, de acuerdo al último dígito de la placa, mientras que el transporte público urbano e interparroquial puede circular al 30 por ciento de su capacidad entre Guayaquil, Daule, Samborondón y Durán, éste último todavía en “rojo”.

Las entidades públicas y privadas reactivan sus actividades con restricciones y horarios definidos y se autoriza la consulta externa en todas las especialidades médicas.

A través de Twitter, el gobernador del Guayas, Pedro Pablo Duart, recordó que “Guayaquil fue la ciudad más golpeada en la provincia durante la pandemia”. “Tomemos conciencia ¡Cuidémonos y cuidemos a los nuestros para lograr una reactivación segura!", escribió.

Ciudad de México presentó su plan de reapertura, más lento que el del Gobierno nacional

El Gobierno de la Ciudad de México, capital del país, se diferenció del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador y presentó un plan de reapertura económica y social más gradual que en el resto del país. Mientras la bautizada “nueva normalidad” comenzará en la nación norteamericana el 1 de junio, las autoridades capitalinas proponen una reactivación más lenta, que iniciaría el 15 de junio, en el mejor escenario.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, presentó un plan basado en un semáforo de cuatro colores que definirá los grados de reapertura en la capital, la cual cuenta casi 1.500 fallecidos, más de 15.000 contagios y una ocupación del 75% de las camas en hospitales.

“La ciudad estará en semáforo rojo por lo menos hasta el 15 de junio”, explicó la alcaldesa, quien indicó que ese estado se mantendrá mientras estén ocupadas más del 65% de las plazas de centros médicos para pacientes con Covid-19. Bajo ese régimen, se mantendrán inactivas todas las actividades económicas no esenciales, paralizadas desde finales de marzo. La construcción, la minería, la industria automotriz y la fabricación de cerveza serán las excepciones y podrán reabrir desde el 1 de junio.

La disminución de la ocupación hospitalaria marcará los pasos a colores naranja, amarillo y, finalmente, verde, el cual se alcanzará cuando la ciudad haya logrado que la ocupación en los centros médicos sea inferior al 50% durante un mes.

Las proyecciones del Gobierno de la capital mexicana estiman que en julio podrían reabrir restaurantes, hoteles, cines y teatros con capacidad limitada; en agosto se sumarían las escuelas y oficinas; y en septiembre, bares y gimnasios, aunque siempre conforme a la evolución de las hospitalizaciones.

Avances, retrocesos y medidas inamovibles marcan el pulso de Gobiernos latinoamericanos

En este difícil camino hacia la reactivación, Colombia trazó una hoja de ruta para la reactivación. El presidente Iván Duque anunció el martes 19 de mayo la extensión del aislamiento hasta el 31 de mayo –que desde el 11 de mayo se suavizó en diferentes niveles, según los contagios- y del estado de emergencia sanitaria hasta el 31 de agosto.

De acuerdo a los planes del Ejecutivo colombiano, el 1 de junio iniciaría una etapa de “aislamiento inteligente”, que supondría una reactivación total para los sectores de la construcción y la manufactura y el reinicio de actividades en otros comercios, como peluquerías.

Pero sí se mantiene firme la restricción a los viajes: los vuelos nacionales no circularán, al menos, hasta el 30 de junio, mientras que los trayectos internacionales y las fronteras se mantendrán cerradas hasta el 31 de agosto, según señaló la ministra de Transporte, Ángela María Orozco, en declaraciones a Blu Radio.

En esa línea también está Argentina, que permitirá la reactivación del transporte aéreo en septiembre. El Gobierno de Alberto Fernández, que impuso uno de los confinamientos más estrictos de la región, comenzó una desescalada en las provincias con menores índices de contagio, dejando exentas a la zona metropolitana de la provincia de Buenos Aires y a la ciudad de Buenos Aires. Pero esa estrategia enfrentó su primer traspié días atrás y llevó a algunas localidades de Buenos Aires, Córdoba, Río Negro y Chubut a retomar la cuarentena total, luego de registrar un repunte de casos.

El camino inverso parece recorrer Chile. El Gobierno de Sebastián Piñera apostó, en un primer momento, por evitar un confinamiento total y sometió a cuarentena a comunas identificadas como focos de contagio. Pero el fuerte incremento de casos en Santiago llevó al Ejecutivo chileno a disponer el aislamiento de la capital y sus zonas aledañas. Este miércoles 20 de mayo, la medida fue extendida hasta el 29 de mayo e incluye también a los municipios de Iquique, Alto Hospicio, Antofagasta y Mejillones.

Y quien no se mueve de una cuarentena “absoluta” es el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que extendió por decreto ese estado hasta el 6 de junio. Una medida controvertida que adoptó sin consultar al Congreso y cuya legalidad es analizada por la Corte Suprema del país.

Otros países de Centroamérica sí iniciaron el camino de la reactivación, como Costa Rica, Panamá y, en menor medida, Honduras. Lo mismo ocurre entre algunos pequeños territorios del Caribe, como Jamaica, que permitió la apertura de bares bajo requisitos sanitarios, y Bermudas, que habilitará la reactivación de barberías y salones de belleza con limitaciones.

Con EFE

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