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Los caminos de esperanza que se abren a pesar del coronavirus

A pesar del confinamiento en algunas ciudades, se observan algunos avances en torno a la reanudación de actividades que abren una tímida esperanza de vuelta a la normalidad
A pesar del confinamiento en algunas ciudades, se observan algunos avances en torno a la reanudación de actividades que abren una tímida esperanza de vuelta a la normalidad © Arte

Gran parte del mundo se encuentra paralizada a consecuencia de la pandemia de Covid-19, que ha provocado la muerte de más de 300.000 personas. Y aunque el virus es implacable, varios intentos de algunas sociedades que empiezan a dar pasos para quebrar ese congelamiento marcan una luz de esperanza en medio de la crisis.  

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El recorrido empieza en ciudades como Portland o Los Ángeles, donde las principales vías de comunicación se muestran solas ante el confinamiento de las personas. En otros lugares como Londres o París, los sitios de encuentro y mayor concurrencia de visitantes lucen completamente vacíos.

En Marruecos hay pocos casos y la población comienza a retomar sus actividades poco a poco con un estricto uso de mascarillas. Son millones las que se fabrican semanalmente y son vendidas por decenas. Otros lugares como Polonia, por ejemplo, las mascarillas pueden ser adquiridas en máquinas expendedoras, al tiempo que en Grecia los medios de comunicación son utilizados como parte de una estrategia de ventas. 

Pero la situación no es la misma en algunos países de África, parte de Asia o América Latina. La falta de agua en Costa de Marfil atenta contra uno de los principios básicos para prevenir la pandemia como lo es el lavado de manos. En República Centroafricana, la venta de pangolín sigue siendo común, a pesar que este animal está relacionado con la aparición del brote. 

Myanmar, un país cercano a China y en el que se han registrado pocos casos de Covid-19, se ha desarrollado una aplicación para conocer los lugares donde se presenta la enfermedad. En Rusia, gracias a la tecnología, es posible obtener un permiso para salir y superar distancias mayores a 100 metros, pero en Reino Unido a través de una aplicación, se ofrece información sobre los expendios y las filas que hay en los mismos. 

La pandemia ha cambiado la forma en la que nos relacionamos, la mascarilla se convirtió en una pieza más de la vestimenta y los viajes en metro ahora se muestran diferentes, con distanciamiento social y, en casos particulares como Beijing, vigilados.

Pero en una parte del planeta, pequeñas señales empiezan a generar un tímido optimismo de que pronto todo volverá a tomar su curso, pero sin ser como antes... 

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