Yemen: Médicos Sin Fronteras alerta de “catástrofe” por Covid-19 al sur del país

Un hombre de seguridad con una máscara protectora está parado en una calle durante un toque de queda de 24 horas en medio de preocupaciones por la propagación del Covid-19, en Saná, Yemen, 6 de mayo de 2020.
Un hombre de seguridad con una máscara protectora está parado en una calle durante un toque de queda de 24 horas en medio de preocupaciones por la propagación del Covid-19, en Saná, Yemen, 6 de mayo de 2020. © Khaled Abdullah \ Reuters

El principal centro para tratamiento del virus registró 68 muertes en dos semanas, un problema más que se suma ahora a una zona muy afectada por la guerra civil que asola al país desde hace años. 

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El principal centro de salud al sur de Yemen, Adén, recibió 173 pacientes entre el 30 de abril y el 17 de mayo, de ellos 68 han muerto.

La organización Médicos Sin Fronteras denunció en un comunicado que “muchos pacientes que llegan al centro ya tienen infecciones respiratorias lo que hace aún más difícil salvar sus vidas, muchas personas están enfermas en la casa”.

Yemen, además de la pandemia, sufre la devastación de la guerra que ha acabado casi con toda su infraestructura de salud. El gobierno local ha registrado 180 infecciones y 30 muertes en áreas controladas por los Hutíes, rebeldes que se alzaron en armas en el marco de la primavera árabe contra un gobierno que consideraba corrupto y que cuentan con el respaldo de Irán.

En Saná, la capital de Yemen, un área controlada por lo sectores afines al gobierno saudí, solo ha reportado cuatro casos. 

Médicos Sin Fronteras advierte además que muchas personas mueren en sus hogares, sin ni siquiera llegar al centro de salud. Según las estadísticas de los gobiernos locales, hay 80 entierros por día desde la semana pasada, 10 más que la cifra normal.

“Lo que estamos viendo en nuestro centro de tratamiento es solo la punta del iceberg en términos del número de personas infectadas o víctimas fatales”, dijo MSF y adicionó: “La gente viene muy tarde a que les salvemos la vida”.

Para Médicos Sin fronteras el mayor problema es la baja capacidad de pruebas diagnostico, no hay certeza sobre el número de casos y las muertes aumentan, así como los pacientes que tienen síntomas de Covid-19.

Un hombre de seguridad con una máscara protectora está parado en una calle durante un toque de queda de 24 horas en medio de preocupaciones sobre la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Sanaa, Yemen, 6 de mayo de 2020.
Un hombre de seguridad con una máscara protectora está parado en una calle durante un toque de queda de 24 horas en medio de preocupaciones sobre la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Sanaa, Yemen, 6 de mayo de 2020. © Khaled Abdullah \ Reuters

 

Las víctimas son más jóvenes que las de occidente

Los pronósticos son pesimistas. Según los modelos de la Organización Mundial de la Salud la mitad de la población de Yemen podría resultar infectada y, por lo menos, 40.000 morirían.

“El alto nivel de mortalidad que vemos en nuestros pacientes es equivalente a los que vemos en las Unidades de Cuidados Intensivos de Europa, pero la gente que muere en Yemen es mucho más joven: son hombres entre 40 y 60 años”, dijo Médicos sin Fronteras.

El riesgo además se suma a las víctimas fatales por la interminable guerra que ha matado a más de 100.000 personas, según el Proyecto de Datos y Conflicto Armado, una organización especializada. La guerra también ha creado un panorama apocalíptico afectado por una grave crisis humanitaria, millones sufren de enfermedades, desabastecimiento médico y hambre.

AFP y Reuters

 

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