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Brasil, la nueva meca de la música evangélica

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Aunque esta nación latinoamericana goza de una profunda tradición católica, en los últimos años la Iglesia Evangélica ha ganando mayor protagonismo luego de haber respaldado la candidatura de Jair Bolsonaro para llegar a la Presidencia y de que un 31% de la población, es decir 65 millones de personas, se hayan declarado practicantes de esta religión que cobra cada vez más seguidores incluso en el plano musical, en el que el género góspel también ha crecido, ubicando a Brasil como el segundo mercado más grande del mundo, solamente superado por Estados Unidos. 

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“La música góspel tiene una relevancia increíble dentro de nuestra compañía y dentro del mercado de la música como un todo. Tanto, que todas las grandes grabadoras ya sea Warner, Universal o Som Livre, todas tienen departamentos de música góspel”, dijo Maurício Soares, creador del sello góspel de Sony Music Brasil. 

El impacto que ha tenido el género musical ha impulsado a las empresas a replicar el modelo en diversos países de América Latina. “Creemos que hay un potencial muy grande de crecimiento, especialmente en países como Colombia, Argentina y toda América central. En México las posibilidades son impresionantes e incluso en los Estados Unidos, donde el mercado latino es enorme”, expresa Soares. 

Pero un factor determinante de la música góspel en Brasil ha sido su poder de penetración. El género no solo se ha limitado a los evangélicos, sino que también es seguido por una parte de los católicos que ha sido seducida por la melodía, lo cual ha elevado el impacto del mensaje en las canciones.

Sin embargo, como ocurre en muchas facetas del mundo artístico, llegar a la cima no es sencillo, tal como lo muestra el caso de Jheslen Moraes, mejor conocida como ‘MC Baronnesa’, quien tras dejar un pasado ligada a la religión optó por hacerse solista y dedicar una parte de sus letras al feminismo. 

“Te exigen que seas un ejemplo. Tienes que ser perfecta. Tienes que hacer las cosas de una forma determinada. Y el ser humano es imperfecto, el ser humano está lleno de pecados (…) Yo no estoy haciendo música funk por causa del ritmo, yo escogí el funk por causa de la libertad que conlleva. En el funk puedo hablar de denuncias, de cosas que me parecen erradas e incluso de sexo, y nadie va a decirme: ‘Estás equivocada y no vas a cantar aquí’, explica la joven. 

La llegada de Jair Bolsonaro al Gobierno no solo representó la presencia de la centroderecha (como él lo define) en el poder, sino también de los evangélicos que ocupan un alto porcentaje dentro de su gabinete. 

En medio del brote de Covid-19, el presidente Bolsonaro declaró a las iglesias evangélicas y lugares de culto como “servicios esenciales”. Sin embargo, dada la magnitud de la pandemia, la Justicia emitió un decreto que evitó las aglomeraciones en los centros de culto. 

Silas Malafaia, pastor de la Iglesia Asamblea de Dios Vitoria en Cristo, se muestra como una excepción en medio de la crisis al tratar de mantener unida a la feligresía en torno al lugar de culto. Una situación que ha obligado a la emisión de decretos del poder judicial. 

En Brasil, la emergencia sanitaria es vista como una prueba de la estrecha relación que Bolsonaro mantiene con las iglesias evangélicas. Su fortaleza real será medida en el mes de octubre, cuando se lleven a cabo las elecciones de alcaldes en las principales ciudades del país. 

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