La pobreza infantil aumentaría en un 22% en Latinoamérica a causa de la crisis por Covid-19

Niños juegan en un parque, en Montevideo, Uruguay, el 23 de mayo de 2020.
Niños juegan en un parque, en Montevideo, Uruguay, el 23 de mayo de 2020. © Reuters/Mariana Greif

Hasta el 46% de los menores de la región podrían quedar en condición de pobreza a consecuencia del impacto de la pandemia, lo que representa un aumento del 22% en este índice para finales de 2020. 

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Aunque, para la ciencia, los niños son la población menos amenazada sanitariamente por la propagación del brote de Covid-19, la pandemia golpea cada vez más a este grupo, pero de otras maneras.

A raíz de la crisis desatada por la emergencia, el número de menores que viven en la pobreza familiar en América Latina y el Caribe podría aumentar en un 22% para finales de 2020, según una nueva proyección publicada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, y la ONG Save the Children.

De acuerdo con esta estimación, el 46%, es decir cerca de la mitad de la población infantil de la región, quedará viviendo en hogares pobres. “Este asombroso aumento devolvería a América Latina y el Caribe a niveles similares a los de hace casi 10 años y revertiría significativamente los avances en la lucha contra la pobreza infantil registrados en la mayor parte de la región durante el siglo XXI", señala el informe.

Se trata de “un nivel no visto en décadas”, especifica en un comunicado, Henrietta Fore, la directora ejecutiva de Unicef, para quien este escenario se torna realmente preocupante. 

Niñas en una casa de acogida, que aloja a menores que por alguna razón no pueden vivir con sus familias, en Ciudad de México, México, el 11 de mayo de 2020.
Niñas en una casa de acogida, que aloja a menores que por alguna razón no pueden vivir con sus familias, en Ciudad de México, México, el 11 de mayo de 2020. © EFE/ Sáshenka Gutiérrez

Según lo proyectado, alrededor de 16 millones de niños más vivirán en el umbral de la pobreza solo en esta región. De ellos, 11 millones corresponden a América del Sur, por lo que podría ser la zona más afectada con un aumento de casi el 30%. 

En este nivel de afectación sigue el Caribe, con un incremento de la pobreza infantil del 19%, es decir, cerca de un millón de niños más y, en América Central y México, el número se elevaría al 13%, lo que indica que casi cuatro millones de niños adicionales caerán en la pobreza de sus hogares.

La estimación se basa, primordialmente, en la severa contracción económica que se proyecta para América Latina y el Caribe que, según la Cepal, será de -5.3%, así como por las desigualdades regionales de larga data.

Las consecuencias pueden ser irreversibles

Pero, más allá de las cifras, se trata de una crisis en los derechos de los pequeños. En una región como América Latina, en la que miles de menores han vivido años de desigualdad por la escasez de recursos económicos de sus familias, las actuales restricciones impuestas en un intento por frenar la enfermedad desencadenan mayor desempleo para sus hogares. Este nuevo escenario exacerbará y ampliará, aún más, las brechas existentes entre los niños de familias pobres y ricas, y por ende, acarreará otros perjuicios.

A corto plazo, estos niños se enfrentan a la posibilidad de encontrar mayores barreras de acceso a servicios de salud, educación y nutrición. "Hoy por hoy, los niños de la región tienen un mayor riesgo de enfermar, de rezagar su educación, de padecer inseguridad alimentaria”, aseguró a France 24, Mónica Rubio, asesora en política social de Unicef para América Latina y el Caribe.

Para Save the Children, los más pequeños son muy vulnerables a periodos de hambre o malnutrición que, aunque sean cortos, pueden dejarles secuelas para toda la vida.

En el mediano plazo, los niños corren el riesgo de contraer matrimonio infantil, ser obligados a trabajar, sufrir violencia o problemas de salud mental y, a largo plazo, el desarrollo de todo su potencial "está en peligro", según lo indicado por el citado informe.

Una niña juega en una casa de acogida para menores, en Ciudad de México, México, el 11 de mayo de 2020.
Una niña juega en una casa de acogida para menores, en Ciudad de México, México, el 11 de mayo de 2020. © EFE/ Sáshenka Gutiérrez

"Cada vez está más claro que las consecuencias de esta privación económica en los niños pueden ser duraderas o incluso irreversibles", alertó Rubio.

La pobreza infantil a nivel global

El número de niños que vivirá en hogares pobres por cuenta de la pandemia aumentará hasta 86 millones este año en todo el mundo.

Los países de Europa y Asia central serán los más golpeados, con un incremento de hasta el 44% de la pobreza en sus hogares. Los menores latinoamericanos pertenecen a la segunda región más afectada.

“Antes de la pandemia, dos tercios de los niños en todo el mundo no tenían acceso a ninguna forma de protección social. Sus hogares no tenían acceso a prestaciones por hijos, prestaciones por desempleo, pensiones, atención médica esencial”, señala el informe.

Sobre qué tipo de acciones se pueden tomar para contrarrestar la situación, la asesora en política social de Unicef afirma que es fundamental que los gobiernos latinoamericanos reconozcan la protección social de las familias.

"Por ejemplo, programas como los de transferencias alimentarias o fondos a los programas de alimentación escolar o el seguro de desempleo permiten proteger los ingresos de las familias y, por tanto, su capacidad de velar por los niños (…) Si no se protege pronto y de manera suficiente a las familias amenazamos el bienestar de los niños y, en algunos casos, de una manera irreparable”, recalcó. 

En América Latina y el Caribe, sólo el 18% de los hogares con niños están cubiertos por los beneficios de transferencia de efectivo. Además, la pandemia podría llevar a 11.6 millones de trabajadores al desempleo, lo que podría representar para aquellos que son trabajadores formales que pierden la seguridad social y el seguro de salud para ellos y sus familias, advierte.

 

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