La pandemia del coronavirus hace chocar a Costa Rica y Nicaragua

Cerca de 900 camiones hacen un bloqueo de vías el 21 de mayo de 2020 en Peñas Blancas, el principal paso fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua en medio de las dificultades para transportar carga por las medidas del Covid-19.
Cerca de 900 camiones hacen un bloqueo de vías el 21 de mayo de 2020 en Peñas Blancas, el principal paso fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua en medio de las dificultades para transportar carga por las medidas del Covid-19. © Juan Carlos Ulate / Reuters

En las fronteras de los dos países centroamericanos se ha limitado el ingreso de personas y, desde hace dos semanas, los límites se congelaron con la prohibición costarricense del transporte de carga. La medida afectó a toda Centroamérica, que ahora busca salidas desde la diplomacia, el comercio y la salud.

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No cerrar las fronteras, ni suspender las clases ni los eventos masivos, ni declarar una cuarentena durante la pandemia le ha costado al Gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua toda clase de críticas internas y de organismos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Human Rights Watch.

En Centroamérica, buena parte de los señalamientos han salido de su vecino, Costa Rica. A mediados de mayo, los diputados de este país enviaron una carta a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidiéndole que evaluara la situación en Nicaragua frente al Covid-19.

“No consideramos justo que haciendo nuestro país todos los esfuerzos que estén a su alcance para contener la pandemia, se nos exponga a riesgos de contagios por la actitud irresponsable de los gobernantes nicaragüenses”, precisó la misiva que compartió en redes sociales Paola Vega, diputada por el Partido Acción Ciudadana de Costa Rica.

A esto se unió ahora el ministro costarricense de Salud, Daniel Salas, quien el 27 de mayo resaltó que “el principal riesgo sanitario que enfrenta Costa Rica es el alto nivel de transmisión que hay en Nicaragua”.

Su argumento es que en el país vecino hay transmisión comunitaria, lo que significa que el virus circula internamente y no solo por la llegada de extranjeros. Salas precisó que cuando esto ocurre “se pierde la trazabilidad y la capacidad de tomar acciones directas” y así se facilita un incremento de los contagios.

Esto no ocurre en Costa Rica, donde el nivel de propagación del Covid-19 todavía se considera como un grupo de casos, lo cual es una categoría menor. Sin embargo, el resto de países centroamericanos desde Panamá hasta Guatemala sí tienen transmisión comunitaria, según los datos de la Organización Mundial de Salud (OMS). La única excepción es Belice, donde el organismo cataloga los casos como esporádicos.

Las dudas sobre la transparencia de las estadísticas en Nicaragua

Otro de los puntos que más incomodidad generan en la región es la falta de datos claros por parte del Gobierno nicaragüense. La OPS dijo el 19 de mayo que el país no estaba cumpliendo con su obligación de publicar las estadísticas de los contagiados, como lo hacen el resto de las naciones; y que las autoridades tampoco permitían que los funcionarios del organismo accedieran la información detallada. Para entonces, Nicaragua llevaba una semana sin notificar los contagios.

Al día siguiente, el Ejecutivo de Nicaragua anunció que los casos confirmados habían pasado de 25 a 254 y que publicaría los casos semanalmente. Aunque las infecciones se multiplicaron por 10 en tan solo siete días, seguían pareciendo menores frente a los 1.569 casos que reportaba el independiente Observatorio Ciudadano del Covid-19. En el más reciente reporte oficial, del 26 de mayo, los diagnósticos positivos aumentaron a 759; frente a los 2.323 casos del Observatorio. Además, el Gobierno apunta que 370 personas ya se curaron del virus y que 35 han fallecido.

Respecto a las dudas por las cifras y las demás críticas, las autoridades de Nicaragua respondieron con la publicación de un 'libro blanco', en el que explicaban que su modelo consiste en preservar la salud sin perder la economía y comparaban dicha estrategia con la aplicada en Suecia. 

Pero aún con las declaraciones, Costa Rica sigue con las barreras puestas. Y es que hasta ahora el virus se ha comportado diferente en los dos países. Si bien las autoridades costarricenses han reportado 1.000 contagiados, de ellos ya se recuperaron 646 y 10 han fallecido, según dijo el Ministerio de Salud este 28 de mayo.

Esto marca una diferencia frente a Nicaragua que le ha permitido a los costarricenses comenzar el desconfinamiento. El primer paso fue el 16 de mayo con la reapertura de lugares como cines, algunos parques nacionales, salones de belleza, gimnasios y talleres mecánicos.

Y ahora que las estadísticas muestran cierto optimismo, el ministro Salas aseguró en rueda de prensa que las autoridades están pensando en ampliar el desconfinamiento para incluir, a partir del próximo lunes, la apertura de todos los parques nacionales, museos y hoteles al 50 % de su capacidad.

Sin embargo, la preocupación sigue siendo los más de 300 kilómetros que comparte este país con Nicaragua pues entre las dos naciones históricamente ha habido un flujo constante de migración que ha cambiado la pandemia. Desde que llegó el Covid-19 a los dos países, los costarricenses han prohibido el ingreso de 13.111 personas extranjeras, de las cuales más del 90 % venían de Nicaragua, según los datos del Ministerio de Seguridad.

El transporte terrestre de carga está pausado

La tensa relación no solo ha impactado la entrada de personas a Costa Rica sino que además detonó uno de los mayores inconvenientes de Centroamérica en las últimas dos semanas. A mediados de mayo, las autoridades costarricenses detectaron 50 casos de Covid-19 en los conductores de carga y la mayoría de ellos estaban en la frontera con Nicaragua.

Esto hizo que Costa Rica cerrara casi por completo sus fronteras para los transportadores, a pesar de que desde el 12 de marzo los países centroamericanos acordaron un Plan de Contingencia Regional frente a la pandemia en el que pactaban mantener la fluidez del comercio y así garantizar el abastecimiento.

Sin embargo, Costa Rica consideró como un riesgo la situación de los transportistas y, el 15 de mayo, el gobierno emitió los decretos 42351 y 42350. Tres días después, ningún conductor extranjero pudo entrar a Costa Rica a menos que fueran directamente del país vecino Panamá al también fronterizo Nicaragua, o viceversa. En esos casos, comenzaron a ser escoltados por la policía costarricense.

Desde entonces y por más de diez días, si los camioneros querían llevar carga a Costa Rica, debían entregarla en la frontera a algún camión costarricense o darle el camión entero y desinfectado a un conductor de ese país.

Las medidas golpearon las relaciones comerciales por tierra de varias naciones centroamericanas porque, en respuesta, Nicaragua y Panamá cerraron sus fronteras con Costa Rica. Esto ha provocado que por lo menos 1.500 camiones se agolparan en el paso fronterizo de Peñas Blancas, que comunica a Costa Rica con Nicaragua; y en Paso Canoas, el límite costarricense con Panamá.

Peñas Blancas es uno de los pasos de frontera entre Costa Rica y Nicaragua donde los camiones de carga bloquean la vía como protesta por las limitaciones de circulación en medio de la pandemia del Covid-19. Fotografía del 21 de mayo de 2020.
Peñas Blancas es uno de los pasos de frontera entre Costa Rica y Nicaragua donde los camiones de carga bloquean la vía como protesta por las limitaciones de circulación en medio de la pandemia del Covid-19. Fotografía del 21 de mayo de 2020. © Juan Carlos Ulate / Reuters

Muchos de los transportadores están allí precisamente para presionar a los gobiernos. “Hemos decidido bloquear la frontera para que los Gobiernos busquen soluciones que resuelvan al sector transporte de Centroamérica”, dijo a medios oficiales de Nicaragua Marvin Altamirano, presidente de la Asociación de Transportistas Nicaragüenses. Él puntualizó que el bloque total rige a partir de este 28 de mayo en la carretera Panamericana que conecta a su país con Costa Rica.

Otras naciones que no limitan con los ‘ticos’ también cerraron sus fronteras para los transportadores costarricenses, como Honduras y Guatemala. Desde el comienzo, la situación fue tan tensa que escaló al Sistema de Integración Centroamericana (Sica). A través de ese mecanismo, los sectores comerciales y de salud de ocho países de la región se han reunido con carácter urgente desde el 18 de mayo para intentar acordar un protocolo de bioseguridad con el que se autorice el paso del transporte de carga.

Pero a pesar de que el cronograma del Sica estimaba que el protocolo fuera aprobado el 25 de mayo, las conversaciones continuaron hasta este jueves 28, cuando se pactó el lineamiento de bioseguridad.

Además de las guías, en el Sica le pidieron a Costa Rica que replanteara los decretos que limitaron el movimiento. “Los transportistas y varios Gobiernos de la región han pedido que se pueda reconsiderar la medida de Costa Rica para poder retomar y regularizar el intercambio comercial con las medidas sanitarias pertinentes, pero sin interrumpir el comercio, como había sido desde el inicio de la pandemia en un trabajo conjunto de la región”, expresó el Sica en un comunicado. 

El primer paso fue la prueba piloto que están haciendo Costa Rica y Panamá. Desde el 26 de mayo, ambos países reabrieron parcialmente su transporte de carga, pero con dos condiciones: que durante el trayecto se monitorice vía GPS dónde está el vehículo y que los camiones estén en el país extranjero 72 horas como máximo. Además, para descargar lo que transporten, solo podrán hacerlo en almacenes fiscales.

Honduras comenzó a aplicar el mismo modelo un día después, tal como se lee en el acuerdo que publicó en su cuenta de Twitter María Antonia Rivera, designada presidencial hondureña y encargada de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Luego, el Gobierno costarricense avanzó en la petición del Sica. Este jueves, Dyalá Jiménez, ministra de Comercio Exterior de ese país, indicó que su gobierno propuso en las reuniones del Sica flexibilizar las medidas que ejecuta. 

Según la funcionaria, Costa Rica permitirá que los transportadores extranjeros despachen carga en granel, en refrigeración o productos peligrosos directamente a sus clientes, y que todos puedan levantar carga en almacenes fiscales definidos por Costa Rica. La condición es que no se queden más de tres días en el territorio nacional, tal como hacen con las pruebas pilotos de Panamá y Honduras. 

Pero todo esto ocurrió justo un día después de que el ministro de Salud insistiera en que Nicaragua es el mayor riesgo sanitario para los costarricenses, lo que muestra que a pesar de los pactos para restablecer el transporte de carga, los miedos en la región permanecen. 

Con EFE

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