¿En qué consiste el impuesto a la riqueza que se quiere implementar en Argentina?

Un hombre 'sin techo' se encuentra recostado en un banco público frente al Congreso de Argentina, el 29 de marzo de 2020.
Un hombre 'sin techo' se encuentra recostado en un banco público frente al Congreso de Argentina, el 29 de marzo de 2020. © Natacha Pisarenko / AP

Diputados oficialistas presentarán en el Congreso argentino un proyecto de ley para instalar un tributo extraordinario a las grandes riquezas, que permita generar recursos para enfrentar los gastos ocasionados por la pandemia de Covid-19.

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El proyecto, que tiene el respaldo público del presidente Alberto Fernández, busca paliar al menos en parte la caída de la recaudación de impuestos causada por la disminución de la actividad económica en el marco de la cuarentena obligatoria que rige en el país desde el 20 de marzo, la principal medida para intentar frenar el avance del coronavirus en Argentina.

En la primera mitad de mayo, los ingresos tributarios cayeron un 33% en términos reales respecto al mismo mes de 2019, de acuerdo con el monitoreo de la recaudación de impuestos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Esto se da en un contexto en el que el gobierno ha lanzado medidas de apoyo que van desde la distribución de dinero a sectores vulnerables y un aumento en la entrega de alimentos para comedores comunitarios, a créditos blandos para empresas y pago de parte de los salarios de trabajadores, sin contar los gastos extraordinarios en salud.

El nuevo impuesto buscar recaudar unos 300.000 millones de pesos (equivalentes a unos 4.376 millones de dólares al cambio oficial actual), lo que equivaldría aproximadamente a un mes de recaudación impositiva (sin incluir los ingresos por la seguridad social y recursos aduaneros). "Nosotros ni siquiera lo queremos llamar impuesto", le dijo a France 24 Carlos Heller, diputado nacional del oficialista Frente de Todos, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados de la Nación y uno de los autores del proyecto. El legislador aclaró que el borrador del proyecto tiene por título: "Aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia".

Explicó que se trata de "un gravamen por única vez, orientado a las grandes fortunas de la Argentina, a las personas y no a las empresas, y destinado a mitigar los efectos de la pandemia". Es decir, tendrá destino específico, como la compra de material sanitario y otros gastos vinculados con la emergencia causada por la pandemia. No se aplicará a empresas, sino solo a personas humanas que tengan una declaración de bienes personales superior a 200 millones de pesos (cerca de 3 millones de dólares) al 31 de diciembre. Heller estima que alcanzará a unas 12.000 personas.

Los problemas y dificultades que puede presentar

El proyecto escrito no ha sido difundido y sus autores no lo van a difundir hasta que se presente en la Comisión de Presupuesto de Diputados, primer paso antes de su discusión en el pleno de la cámara. No se conocen los detalles, que –según el popular dicho– es donde está el diablo, lo inesperado. "No hay ningún diablo", respondió Heller. Lo que se sabe es lo que han dado a conocer los diputados que lo van a presentar, como él. Otro de los datos que han confirmado es que el impuesto que se cobrará por única vez será de entre el 2% y 3,5% del patrimonio de los sujetos alcanzados, dependiendo del total de la riqueza declarada.

Pablo Varela, abogado y contador tributarista, considera que esos porcentajes son aceptables. "Lo comparas con cualquier gravamen y las tasas son razonables", le afirmó a France 24. También le parece adecuado la cantidad de personas a las que alcanza y el sector al que pertenecen. "Se da el principio de la solidaridad en materia tributaria: el que más tiene sustenta al que menos tiene", subrayó.

Pero no está exento de posibles problemas. Para Varela, como no parece contemplar las deudas, podría tratar de forma diferente a quien las tiene y quien no. "Imaginate que a vos o a mí nos alcanzara el impuesto. Imaginate que vos tenés deudas y yo no, pero como el impuesto toma de base el activo, por ahí tu patrimonio es muy inferior al mío; cuando yo le aplique esta alícuota extraordinaria se puede transformar en confiscatorio, porque estás midiendo una capacidad contributiva inexacta", explicó.

También puede ser disputado el tributo por la fecha en que se mide el patrimonio a tasar. Según el proyecto, entrarán en el impuesto quienes al 31 de diciembre de 2019 tuvieran más de 200 millones de pesos. ¿Pero cuánto de ese patrimonio tendrán cuando efectivamente paguen el tributo? Por ejemplo, si el cálculo se hace al 31 de marzo, para esa fecha, "los portafolios en general bajaron un 30%, con lo cual una persona que podía llegar a tener el mínimo al 31 de diciembre de 2019, al 31 de marzo de 2020 ya no lo tenía", indicó a France 24 en Español Leandro Passarella, abogado tributarista, profesor de la maestría en Derecho Tributario de la Universidad Torcuato Di Tella.

Según Heller, para evitar cobrar el impuesto sobre un patrimonio que ya no es el mismo que en diciembre, "es muy probable que nosotros tomemos una declaración jurada a la fecha de promulgación de la ley", para estimar cuánto deberá pagar cada contribuyente alcanzado. 

En cualquier caso, para Passarella, el impuesto tiene un problema fundamental porque grava stock, lo que posee una persona. "Un impuesto sobre stock es peor que un impuesto sobre flujos, desde el punto de vista estructural", advirtió.

"Me parece personalmente que los impuestos que gravan stock son más perjudiciales para la economía en general, porque grava riqueza en general, lo que puede obligar al contribuyente a tener que liquidar, tener que vender, esa riqueza para poder afrontar el pago del impuesto", remarcó a este medio.

Y, más allá de esto, algunos creen que podría argumentarse que hay una doble tributación, porque ya existe en Argentina un impuesto sobre el patrimonio: bienes personales. Pero Heller no lo ve así, "porque se trata de un aporte por única vez, extraordinario y para un fin determinado" y "lo único que tiene en común con el impuesto a los bienes personales es la base sobre la que se lo toma".

De todos modos el diputado sabe que el impuesto puede llegar a recibir desafíos legales: "Yo no digo que no haya quien haga una presentación (judicial), porque presentaciones se pueden hacer sobre cualquier cosa, y tampoco dudo que por ahí haya algún juez federal de algún lugar que haga lugar, pero dudo que la Justicia termine diciendo que esto es doble tributación".

Se espera que en junio el proyecto esté en tratamiento parlamentario

Un grupo de senadores opositores difundió un proyecto de ley alternativo, que ya desde el título se diferencia del oficialista: "Contribución extraordinaria para la inversión y el desarrollo productivo de la Argentina". La base imponible es igual: patrimonios de 200 millones de pesos o más. Pero tasa el 2,5% en todos los casos y permite, en vez de pagar, destinar ese dinero a construcción, mejora o adquisición de bienes inmuebles, la compra de vehículos nuevos, o de títulos de deuda, entre otros.

En eso está especialmente reñido con el proyecto oficialista, que tiene su eje en el destino específico vinculado a la pandemia. Hay que ver qué ocurre en las discusiones que puedan darse en el Congreso. El proyecto respaldado por el gobierno entraría a través de Diputados, donde el oficialismo tiene 119 bancas, pero necesita 129 votos (mayoría agravada) para poder crear un nuevo tributo.

Heller asegura que conseguirán superar esos diez votos, con fuerzas que no son estrictamente oficialismo ni oposición, como algunos partidos provinciales. "Yo creo que vamos a tener un número que va a superar holgadamente los 129", confió. Si es aprobado en Diputados, en el Senado no encontraría mayores problemas, porque el oficialismo cuenta allí con mayoría propia.

El principal inconveniente que tienen sus autores para presentar el proyecto es que hoy en día el Congreso está sesionando de manera remota, y como los sistemas para la firma digital y la votación vía internet, entre otras cosas, no están totalmente aceitados, los legisladores han evitado tratar temas en los que no hay un gran consenso. Apenas eso esté listo, comenzará el recorrido de la ley en el Congreso y se espera que sea tratado en junio.

Pero incluso si se aprueba y se alcanza a recaudar lo que prevén sus autores sería solo un parche, y el Estado tendría que encontrar otras vías para obtener recursos extra, o recortar gastos (posiblemente al salir de la emergencia podría reducir los vinculados a apoyos extraordinarios a personas y empresas). Respecto a los recursos, el presidente Alberto Fernández comenzó a hablar en estos días de una reforma tributaria, que podría resultar en mayores ingresos para el fisco.

Pero el principal espaldarazo para el país sería cerrar con buen resultado la renegociación de la deuda pública por 66.000 millones de dólares que se lleva adelante con acreedores extranjeros privados, lo que permitiría postergar el pago de esas obligaciones, el acceso a fuentes de crédito hoy cerradas, y un efecto positivo sobre la percepción general de la economía argentina.

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