Brasil llega a 500.000 casos de Covid-19 en medio de disturbios por la crisis sanitaria

Manifestantes a favor y en contra del presidente Jair Bolsonaro se enfrentan en la avenida Paulista, en Sao Paulo, Brasil, el 31 de mayo de 2020.
Manifestantes a favor y en contra del presidente Jair Bolsonaro se enfrentan en la avenida Paulista, en Sao Paulo, Brasil, el 31 de mayo de 2020. © Reuters/Rahel Patrasso

Brasil mantiene el lamentable segundo lugar en el mundo con mayor número de contagios, solo por detrás de Estados Unidos. Las calles de Sao Paulo y otras ciudades se convirtieron en un campo de batalla este 31 de mayo por protestas y enfrentamientos entre simpatizantes y detractores de las políticas del presidente Jair Bolsonaro frente a la pandemia.

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La crisis sanitaria en Brasil es una bomba de tiempo que ya genera un estallido social en sus calles. Este domingo, el Ministerio de Salud informó que el país llegó a un total de 514.849 casos de Covid-19. La cifra creció luego de que fueran reportadas 16.409 nuevas personas afectadas por la enfermedad.

En las últimas 24 horas se registraron 480 muertes más en todo el país, lo que eleva la cifra de decesos a 29.314, la cuarta más alta en la pandemia mundial después de Estados Unidos, Reino Unido e Italia.

Y muchos responsabilizan al mandatario del país, Jair Bolsonaro, por un presunto mal manejo de la pandemia, al dar prioridad a la vida productiva, que lo ha llevado a oponerse a las medidas de aislamiento instauradas por Gobiernos locales de ciudades y estados brasileños para contener la expansión de la pandemia. Esta situación, sumada a la crisis política, genera fuertes choques al interior de su país.

Batalla campal en las calles de Brasil

Este domingo, en las calles de Sao Paulo, la ciudad más poblada del país, los partidarios del mandatario chocaron con manifestantes autodenominados prodemocráticos.

Partidarios y detractores, del presidente brasileño Jair Bolsonaro, se enfrentaron en medio de unas violentas protestas que dejaron varios heridos en Sao Paulo, Brasil, el 31 de mayo de 2020.
Partidarios y detractores, del presidente brasileño Jair Bolsonaro, se enfrentaron en medio de unas violentas protestas que dejaron varios heridos en Sao Paulo, Brasil, el 31 de mayo de 2020. © EFE/Fernando Bizerra

Alrededor de 500 manifestantes, en su mayoría vestidos de negro y con máscaras faciales, marcharon con pancartas que rezaban "estamos a favor de la democracia" y "contra el fascismo" frente a un grupo más pequeño de activistas pro-Bolsonaro.

La marcha fue organizada por grupos de fanáticos de clubes de fútbol, principalmente del Corinthians, equipo que durante los últimos años del período de dictadura militar de Brasil entre 1964 y 1985 y liderado por el futbolista Sócrates, se mantuvo activo en la defensa de los derechos civiles. Pero también participaron seguidores de Palmeiras, Sao Paulo y Santos.

La policía antidisturbios no logró mantener separados a los grupos rivales y disparó gases lacrimógenos en un intento por disuadir los choques, en los que al menos tres personas resultaron detenidas, según indicaron los uniformados que intervinieron.

Bolsonaro pasa por alto las medidas de distanciamiento y participa en una aglomeración

Las manifestaciones a favor y en contra se extendieron a otras ciudades como Brasilia, la capital, donde el jefe de Estado recibió a una multitud de sus seguidores cerca al Palacio del Planalto, la casa presidencial.

El presidente Jair Bolsonaro sale al encuentro de una multitud de seguidores, en las inmediaciones del al Palácio do Planalto, en Brasilia, Brasil, el 31 de mayo de 2020.
El presidente Jair Bolsonaro sale al encuentro de una multitud de seguidores, en las inmediaciones del al Palácio do Planalto, en Brasilia, Brasil, el 31 de mayo de 2020. © Reuters/Ueslei Marcelino

La muchedumbre coreó "¡mito! ¡mito! ¡mito!", haciéndose eco de las palabras de Bolsonaro para desestimar la pandemia. Protegido por guardias de seguridad, el presidente se acercó a ellos sin tocarlos, aunque recogió a dos niños y los puso sobre sus hombros y montó brevemente un caballo de la policía, para el deleite de sus seguidores.

La crisis de salud de Brasil se fusiona con una crisis política, ya que el presidente ultraderechista se enfrenta abiertamente con las autoridades locales que insisten en llevar adelante las medidas de cierre.

Por otro lado, Bolsonaro recibió este domingo ayuda del presidente estadounidense Donald Trump, con quien muchas veces es comparado el líder brasileño. En concreto, Estados Unidos anunció el envío de 1.000 ventiladores y 2 millones de dosis de hidroxicloroquina, medicamento al que ambos mandatarios le atribuyen propiedades para combatir el coronavirus. Sin embargo, actualmente no hay evidencia concluyente que demuestre que esa droga puede ser usada para tratar o prevenir el nuevo virus, y algunos expertos temen que pueda empeorar los resultados del paciente.

Una crisis política a la par de la sanitaria

Las manifestaciones progubernamentales se han intensificado dado que Bolsonaro también afronta una investigación ordenada por el Tribunal Supremo de Justicia sobre un presunto abuso de poder, luego de que el exministro de Justicia, Sérgio Moro, denunciara un supuesto intento del mandatario para interferir en la Policía Federal, hecho que llevó a la renuncia del exjuez.

Manifestantes desafían a las fuerzas de seguridad, en la Avenida Paulista, en Sao Paulo, Brasil, el 31 de mayo de 2020.
Manifestantes desafían a las fuerzas de seguridad, en la Avenida Paulista, en Sao Paulo, Brasil, el 31 de mayo de 2020. © Reuters/Rahel Patrasso

Bolsonaro ha reforzado sus críticas a la Justicia brasileña, lo cual ha llevado a sus seguidores a extremar sus consignas. De hecho, la marcha saludada por el mandatario este domingo tenía como principales pedidos el cierre del Congreso y del Tribunal Supremo y una "intervención militar".

Frente a este escenario, se conoció un mensaje del juez del Supremo, Celso de Mello, responsable de la investigación contra Bolsonaro, en el que señala a los seguidores del mandatario por buscar una dictadura militar y compara el accionar del jefe de Estado con el de Hitler.

"Debemos resistir la destrucción del orden democrático para evitar lo que sucedió en la República de Weimar cuando Hitler, después de ser elegido por votación popular no dudó en anular la Constitución e imponer un sistema totalitario en 1933", expresó De Mello en un escrito a otros jueces, que fue difundido por Reuters. Una persona familiarizada con el asunto le confirmó a la agencia la autenticidad del mensaje, mientras que desde la oficina de De Mello aclararon que la expresión era "exclusivamente personal".

En Brasil, la polarización entre quienes apoyan y rechazan las políticas del presidente para dar prioridad a la economía aumenta a la par con las cifras de muertes y contagios.

Con AFP y Reuters

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