"Necesitamos ayuda": familias peruanas comen en ollas comunes por la pandemia

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Lima (AFP)

"Necesitamos que nos apoyen", dice Jenny Rodríguez mientras cocina arroz con frijoles en una olla común organizada por vecinos en una barriada del desértico sur de Lima para alimentar a familias pobres durante la pandemia.

Con casi 80 días de confinamiento domiciliario por el coronavirus, miles de peruanos que antes sobrevivían de modestos trabajos informales quedaron sin ingresos. Por ello muchas familias deben acudir a las ollas comunes.

En la barriada Pamplona Alta, del distrito de San Juan de Miraflores, varias mujeres con mascarillas preparan en la calle cientos de raciones cada día para gente de todas las edades.

"Nos preocupa la pandemia porque a veces hay vecinos que se enferman. Necesitamos que nos apoyen. Hay personas que no trabajan y solo comen este menú", dice a la AFP Rodríguez, de 42 años.

Otra olla común hay en la barriada Nadine Heredia, bautizada así por la esposa del expresidente Ollanta Humala (2011-2016), también en San Juan de Miraflores.

Funciona en un comedor popular situado casi en la cima de un cerro, donde cuatro mujeres preparan platos de seco de pollo y frijoles gracias a donaciones. En el lugar no hay agua potable, otro problema que sufren unos cuatro millones de los 10 millones de limeños.

Tampoco hay gas, por lo que cocinan con leña. Los muros del comedor son placas de lata y techo de planchas de madera prensada.

"No dejamos de cocinar porque si no ellos de dónde comen. Estamos en una cuarentena total donde tenemos que apoyar a la gente, venga quien venga, seguimos", dice a la AFP Ofelia Moreno.

"No nos alcanza la plata para cocinar. Tocamos las puertas de las iglesias y casas para sobrevivir. Es difícil, pero (hay que hacerlo porque) los niños no pueden sobrevivir", agrega.

- "Los convierte en pobres" -

Con más de 160.000 casos de coronavirus, Perú es el segundo país de América Latina más golpeado por la covid-19, detrás de Brasil. En decesos, con más de 4.500, es tercero detrás del gigante sudamericano y México.

Con una alta informalidad económica (en torno al 70%, según cifras oficiales), cuatro de cada 10 peruanos quedaron sin ingresos con el confinamiento domiciliario, en vigor desde el 16 de marzo, según un estudio de Ipsos.

El gobierno anunció que daría dinero a las familias vulnerables, pero la propia informalidad dificulta la entrega.

“La crisis económica por el coronavirus está golpeando durísimo a los pobres y a la clase media vulnerable. Ha convertido en semanas en pobres a taxistas y gente con trabajo independiente", dice a la AFP el economista Jorge González Izquierdo.

Nadie sabe cuántas ollas comunes están funcionando en Lima, pero solo en San Juan de Miraflores periodistas de la AFP encontraron cuatro. Hay 43 distritos en la capital peruana, ciudad donde se concentra el 70% de los casos de covid-19 del país.

"Ahora con la pandemia nadie trabaja, todos nos encontramos en un caso muy extremo en la situación económica. Todos estamos muy mal", dice a la AFP Giovanna Sandobal desde un comedor de la barriada Nadine Heredia.

"El virus ataca a las personas que no están bien alimentadas. Necesitamos ayuda", añade mientras pica papas.

- Bandera blanca -

Un cartel dice "Necesitamos ayuda" en la barriada 'Los Álamos' de Villa María del Triunfo, otro populoso distrito del sur de Lima, donde cinco mujeres preparan en una enorme olla 150 raciones de almuerzo para familias de desempleados.

Situadas en las faldas polvorientas de un cerro, frente a una fabrica de cemento, muchas de estas precarias casas de madera tienen una bandera blanca para alertar a las autoridades de que sus moradores necesitan urgentemente ayuda.

"Organizamos esta olla común porque hay gente sin trabajo y personas mayores. Tratamos de buscar apoyo o pedimos colaboración en los mercados para cocinar", dice a la AFP Maribel Marín, quien vive con sus dos hijos y su marido desempleado.

De 32 años, ella antes trabajaba como vendedora en un mercado que, como muchos otros de Lima, fue clausurado por ser un foco de contagios del coronavirus.

"Necesitamos el apoyo de personas de buen corazón", indica Marín, mientras cocina 18 kilos de arroz en una barriada donde viven 65 familias en modestas casas de madera con techos de estera y que carecen de agua potable.