Los aciagos días de Chile por cuenta de la pandemia del Covid-19

Una mujer con una máscara facial observa la entrega de cajas con alimentos por parte de trabajadores municipales a familias económicamente afectadas durante la cuarentena obligatoria ordenada por el Gobierno chileno, debido a la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 22 de mayo de 2020.
Una mujer con una máscara facial observa la entrega de cajas con alimentos por parte de trabajadores municipales a familias económicamente afectadas durante la cuarentena obligatoria ordenada por el Gobierno chileno, debido a la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 22 de mayo de 2020. © Martin Bernetti / AFP

Los casos por coronavirus se disparan y van en escalada en Chile, cuya capacidad hospitalaria ya está al borde del colapso. Y a pesar de los efectos visibles de la pandemia, la cuarentena en Santiago y sus alrededores se cumple con dificultad.

Anuncios

El 30 de abril se registraban 17.008 casos de Covid-19 en Chile. La tasa de contagios era de 87,4 por cada 100.000 habitantes.  

El 1 de mayo se informaban de siete muertos al día para un total de 238 en todo el país, según datos del Ministerio de Salud (Minsal) chileno.

El 1 de junio, apenas un mes después, los casos diarios batían récords, con 59 fallecidos (un total de 1.113) y 5.471 nuevos contagios, que superaban los 100.000 (105.109).

El 28 de mayo, según el último informe epidemiológico hecho público por el Minsal, la tasa de contagios era de 465,8 por cada 100.000 habitantes. 

El 83% de los casos positivos y el 78%  de los fallecidos -esto es 83.665 de los 99.688 contagiados y 827 de los 1.054  muertos- se produjeron en Chile únicamente en el mes de mayo.

A este 2 de junio, Chile contabiliza 108.686 casos positivos por Covid-19 y 1.188 muertos.

¿Qué pasó, qué generó el inusitado repunte?

Muy atrás quedaron las controversiales palabras del presidente Sebastián Piñera de la “nueva normalidad” y el “plan de retorno seguro” que incluían un intento fallido de volver a abrir los centros comerciales y la vuelta de los funcionarios públicos a sus trabajos presenciales.

En Chile, que ha tenido una fuerte estrategia de realizar test de forma masiva, situándose como país líder de la región en esta materia, falló, según varios expertos, una mayor trazabilidad y aislamiento de los casos y no tener en cuenta las dificultades económicas de una gran parte de la población que vive hacinada y con escasos recursos. Como el propio ministro de Salud, Jaime Mañalich, reconoció en unas declaraciones que lo han tenido desde la semana pasada en el ojo del huracán y que salieron a matizar tanto la ministra vocera del Gobierno como el ministro del Interior.

Un policía observa a manifestantes que sostienen una bandera con la consigna "si no nos mata el virus, nos mata el hambre" durante una protesta en Santiago, Chile, el 20 de mayo de 2020.
Un policía observa a manifestantes que sostienen una bandera con la consigna "si no nos mata el virus, nos mata el hambre" durante una protesta en Santiago, Chile, el 20 de mayo de 2020. © Martín Bernetti / AFPi

Para muchos expertos, el virus fue controlable mientras circulaba en los barrios altos, adinerados y espaciados de Santiago. Pero una vez llegó a las zonas más humildes de la capital, donde la gente tiene que plantearse la difícil elección entre arriesgarse a morir de coronavirus o de hambre, la situación explotó.

Expertos piden al Gobierno un cambio de la estrategia ante una "catástrofe nacional"

El sábado 30 de mayo, un comité de expertos envió una carta al presidente, firmada por 2.147 científicos, médicos y académicos, solicitando que se replantee la estrategia gubernamental seguida hasta ahora, centrada exclusivamente en las cuestiones hospitalarias y en hacer disponibles un incesante número de ventiladores y camas que no avanzan a la velocidad trepidante de los contagios, aunque sea destacable el esfuerzo del Gobierno  chileno en este sentido.

La carta trata de evitar “una catástrofe nacional” por la propagación del virus, al que consideran que hay que tratar como un desastre nacional, es decir, como se actúa frente a un terremoto, promoviendo una forma de actuar “preventiva y no reactiva”.  

“Hemos superado a China en número de contagios y sobrepasado la media global de mortalidad mundial con 46,3 muertos por millón de habitantes, sin indicios de desaceleración del brote”, señala la misiva que también afirma que el sistema hospitalario de la Región Metropolitana, donde se concentra más del 80% de los casos de todo el país, ya está al 100%  y la nacional al 87%, según el reporte diario de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (SOCHIMI), “pese a la gran expansión del número efectivo de camas críticas en la región”. 

“Estamos viviendo las semanas más duras de esta pandemia del coronavirus”, señaló desde La Moneda el lunes 1 de junio el presidente Sebastián Piñera. El aumento de contagios “está generando una importante presión, está significando que un sistema de salud como el que tenemos en Chile está siendo muy exigido. Estamos trabajando sin descanso para fortalecer nuestro sistema de salud a través de más recursos, más personas, más ventiladores mecánicos, más camas, más residencias sanitarias, más testeos PCR y todo lo que el sistema necesita”, señaló el jefe de Estado.

Las UCIS se doblaron a más de 2.400 desde marzo a la fecha y el Gobierno ha prometido que se volverán a duplicar de aquí a finales de junio –hasta un total de 4.859, según anunció Mañalich- con la llegada prevista de ventiladores mecánicos en las próximas semanas al país. 

¿Se actuó tarde en Chile para atajar el brote? 

“El robustecimiento del sistema hospitalario es importante y positivo para el país, pero se necesita con urgencia un cambio de estrategia que busque cortar la cadena de contagio”, afirmaron los expertos firmantes de la carta y recomendaron incorporar la Atención Primaria como eje central de la estrategia, aumentando el testeo, notificación, trazado y aislamiento de contagios con seguimiento, acompañado del cierre oportuno de ciudades o regiones para “evitar que no se repita la situación actual de la Región Metropolitana, donde se actuó tarde”. 

"La carta se manifiesta en un cierto malestar y en una cierta angustia por parte de muchos de nosotros que hemos estado analizando el problema desde un principio respecto a la tardanza en medidas más drásticas”, señala a France 24 Gonzalo Bacigalupe, profesor de la Universidad de Massachusetts en Boston, magíster en salud pública, epidemiólogo  e investigador del centro CIGIDEN (Centro de  Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres) en Chile y uno  de los académicos firmantes de la carta.

El experimento de las cuarentenas dinámicas 

El Gobierno utilizó lo que denominaron “cuarentenas dinámicas, que fue básicamente un experimento en Chile porque no había evidencia” para hacer estas prácticas que necesitaban de datos que no estaban disponibles, afirma Bacigalupe. 

La comunidad científica ha reclamado desde el comienzo al Gobierno y al Minsal la poca disponibilidad de datos de calidad clasificados de forma que se pudiera hacer un seguimiento útil y con el que se pudiera aportar nuevas perspectivas. También se le ha acusado en reiteradas ocasiones de rodearse de un comité de reputados expertos, al que no escucha, y al que varios profesionales han renunciado.

En la imagen, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, el 26 de mayo de 2020.
En la imagen, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, el 26 de mayo de 2020. © Alberto Valdés / EFE

“Con esos datos se podrían haber desarrollado modelos” pero los usados se basaron en supuestos “a los que faltó integrar los aspectos demográficos y  las características de nuestro territorio y localidades  y considerar los altos niveles de hacinamiento y pobreza que existen en muchos sectores en Chile”, continúa Bacigalupe.  

Un estudio de la Universidad de Chile y el Colegio Médico señalaba la semana pasada que un 15% de los contagiados positivos y un 35% de los casos sospechosos tenían que salir a trabajar al menos una vez a la semana por su situación socioeconómica. 

“Los problemas comunicacionales del Gobierno han sido recurrentes desde el principio, ha habido una gran exitismo dado como se generó el contagio inicialmente a través de personas muy jóvenes, con una cierta cantidad de recursos, sanos y que pudieron acceder a una buena atención en salud. Eso obviamente ha ido cambiando”, explica Bacigalupe.  

"El contagio ahora está radicado fundamental y creciendo de modo muy pronunciado en los sectores medio bajos en las zonas periféricas o en las comunas dormitorio de Santiago, donde hay gran densidad de personas y donde se produce un hacinamiento muy grande. La cuarentena se transforma allí en una situación muy difícil donde además hay mucha precariedad económica debido a que Chile tiene una gran cantidad de personas que funcionan en los mercados informales”, afirma el experto. 

"Subsidios, licencia, aportes para que las personas no tengan que salir para conseguir el alimento del día"

“La estrategia del Gobierno ha sido un fracaso, se cometieron demasiados errores transmitiendo a la población una sensación de que lo estábamos haciendo bien, de que éramos una excepción en el continente y dentro del mundo” y nos dijeron “que estábamos mejor preparados que Italia”, recuerda Bacigalupe.

No hay que luchar contra este virus solo a nivel hospitalario sino “también a nivel comunitario fortaleciendo toda la red”, analizó por su lado a 'CNN Chile' Gisela Alarcón, decana de la Facultad Salud de la Universidad Santo Tomás.

“Las cuarentenas tienen que ser efectivas y para que sean efectivas tenemos que ir sobre dos grupos poblacionales grandes (...) sobre aquellas poblaciones que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad que no están en condiciones hoy día de tener una cuarentena efectiva y ahí tenemos que seguir apoyando de forma más concreta y más rápida: subsidios, licencia, aportes para que las personas no tengan que salir para conseguir el alimento del día a día”, aconsejó Alarcón. 

Se espera que a partir del 2 de junio haya otro repunte en las cifras por nuevo criterio de casos pendientes 

Además la experta, que también firmó la carta, afirmó que en el país se necesitan más líderes y voceros que puedan generar más convocatoria por parte de la población a la hora de seguir las cuarentenas.  

“Hoy día estamos viviendo un escenario que es muy complejo para el país”, en una etapa “post estallido social donde la legitimidad de las instituciones suponen un cuestionamiento más fuerte, de modo que requerimos más liderazgos, más colaboración para un objetivo superior a cualquier otro que hayamos tenido en los últimos años, viviendo la mayor crisis sanitaria de la que tenemos memoria”. 

A partir de este 2 de junio, las cifras crecerán debido a nuevos criterios en su contabilización, que incluirán no solo a los fallecidos con test de PCR si no también a aquellos con PCR pendiente que eran sospechosos de tener Covid-19. Los casos crecientes y la falta de adherencia en las cuarentenas por parte de la población no auguran buenos resultados.

Trabajadores de la salud trasladan a un paciente infectado de Covid-19 a un Hércules C-130, en una base de la Fuerza Aérea Chilena en Santiago, Chile, el 24 de mayo de 2020.
Trabajadores de la salud trasladan a un paciente infectado de Covid-19 a un Hércules C-130, en una base de la Fuerza Aérea Chilena en Santiago, Chile, el 24 de mayo de 2020. © AFP

"Las medidas que tomemos hoy las vamos a ver en 3-6 semanas en adelante. Las medidas que se tomaron hace varias semanas tienen impacto en el mes de junio. De hecho podemos predecir que los contagios, las muertes y las personas que se enferman, lo que suceda en el mes de junio, es bastante difícil de controlar a estas alturas", señala Bacigalupe. 

El ministro de Salud también reconoció este lunes que es difícil que las cifras disminuyan en junio. 

Mayo fue aciago en Chile… pero junio no se vislumbra mucho mejor.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24