¿Salud o privacidad?: un debate a la luz de las 'apps' para el rastreo del Covid-19

Imagen de la aplicación de seguimiento StopCovid desarrollada por el gobierno francés en un intento por contener la propagación de Covid-19 en París.
Imagen de la aplicación de seguimiento StopCovid desarrollada por el gobierno francés en un intento por contener la propagación de Covid-19 en París. © Joel Saget / AFP

La propagación del coronavirus trajo consigo no solo desafíos sanitarios y financieros, sino también controversias por el desarrollo de aplicaciones móviles con las que los gobiernos buscan rastrear a los ciudadanos para controlar los casos de contagio. Mientras las autoridades defienden el uso de estas herramientas tecnológicas como parte del mapeo para manejar la emergencia, expertos alertan sobre vacíos en políticas de tratamiento de datos y la delgada línea entre utilidad y vigilancia que estas plataformas pueden cruzar. 

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La pandemia del nuevo coronavirus transformó las rutinas. Cerró fronteras. Aisló familias. Puso en alerta al mundo. Y, como parte de esa alerta, llevó a muchos gobiernos a diseñar plataformas que les permitieran rastrear los pasos de sus ciudadanos a fin de controlar la propagación del virus. 

Pero, más allá de la aparentemente simple y cotidiana acción de descargar una aplicación móvil en un teléfono inteligente, con la disposición de estos programas salen a flote las implicaciones del suministro de datos en estos servidores, aunque sean recopilados por los organismos de administración pública. 

La tendencia de desarrollo de estas herramientas digitales, que comenzó en febrero en países como España, Italia y Francia, tres de los territorios europeos más afectados por la pandemia, rápidamente se extendió a Latinoamérica, actual epicentro del brote de coronavirus.

Sin distinción de banderas o idiomas, cada una de estas 'apps' reabrió entre los habitantes el debate de si la atención de la crisis sanitaria justifica la solicitud de información personal y si, en efecto, esto pondría a los usuarios entre la espada y la pared ante la amenaza de sanciones si no se registran en el esquema. 

La aplicación móvil CoronApp-Colombia, que el gobierno colombiano ha pedido a los residentes que descarguen para realizar encuestas de salud y potencialmente permitir un rastreo de contactos más eficiente.
La aplicación móvil CoronApp-Colombia, que el gobierno colombiano ha pedido a los residentes que descarguen para realizar encuestas de salud y potencialmente permitir un rastreo de contactos más eficiente. © Paresh Dave / Reuters

Con diferentes nombres, interfaces y recursos interactivos, los contenidos que los gabinetes ofrecen a quienes instalan en sus teléfonos estas plataformas gratuitas apuntan a un mismo objetivo: crear perfiles ciudadanos de acuerdo con su ubicación, ocupación, trayectos, contactos y posibles síntomas. Sin embargo, para expertos en derecho como el jurista y doctor en ciencias de la educación Gaspar Hernández, muchas de estas plataformas amenazan las libertades de los usuarios al ser impuestas por los gobiernos. 

"Se trata de un conflicto entre democracia y dictadura. Cada ciudadano debe contar con la libertad de elegir si entrega o no sus datos personales. Debe ser un proceso voluntario y no impositivo por parte de las autoridades. La pandemia no puede convertirse en un motivo de justificación para implementar sistemas de recopilación de información bajo la amenaza de la aplicación de sanciones", explicó Hernández al ser consultado por France 24. 

De acuerdo con lo estipulado en 2016 en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el derecho a la privacidad en la era digital, "aunque la vigilancia no es en sí misma una violación de los Derechos Humanos", cualquier "limitación del derecho a la privacidad debe respetar los principios generales de legalidad, necesidad y proporcionalidad". 

Y es que, en las últimas semanas, en Francia la aprobación de la 'app' StopCovid por parte de la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL), causó polémica aunque allí su utilización fue sugerida, más no impuesta, a diferencia de Argentina, en donde, en sus primeros días fue de carácter obligatorio. Para disipar dudas y contrastar el funcionamiento en algunos países latinoamericanos, identificamos y comparamos varias de las más controvertidas: 

  • Argentina y la obligatoriedad inicial de la 'app' CuidAR 

Una vez el Gobierno del presidente argentino Alberto Fernández puso a disposición de los ciudadanos la aplicación de autoevaluación de síntomas de coronavirus CuidAR, llovieron las críticas por la obligatoriedad de uso que, posteriormente, tuvo que ser aclarado por el gabinete al precisar que su registro solo sería requerido para quienes retornaban a sus labores como empleados. 

Captura de las muestras de la interfaz de CuidAR ofrecida por las tiendas de descarga de aplicaciones móviles.
Captura de las muestras de la interfaz de CuidAR ofrecida por las tiendas de descarga de aplicaciones móviles. © Cortesía

La plataforma, que está disponible de manera gratuita tanto en la tienda de descarga de Android como de Apple, funciona como un "permiso de circulación" para quienes continúan trabajando en medio de la cuarentena y hacen parte del listado de actividades exentas del aislamiento preventivo. 

Aquellos que la instalan tienen acceso al requerido Certificado Único Habilitante para Circulación (CUCH), el cual es válido para efectuar traslados en la provincia de Buenos Aires. Pero, además, se les solicita la aprobación del acceso a la geolocalización para poder llevar a cabo el rastreo de los recorridos y su vulnerabilidad ante eventuales contactos con infectados. 

  • La polémica por la 'app' Bolivia Segura

Esta aplicación, que fue presentada por el Gobierno boliviano como una plataforma informativa en la que los usuarios registran sus datos de manera "solidaria" y acceden a cifras oficiales sobre la evolución de la pandemia en sus territorios, brilló por su falta de acogida y fue criticada por presuntas irregularidades en la precisión de las cifras de contagios y muertes. 

Vista de una de las opciones ofrecidas por la app Bolivia Segura.
Vista de una de las opciones ofrecidas por la app Bolivia Segura. © Cortesía

Aunque, a diferencia de la 'app' de Argentina, la de Bolivia no exige los datos de ubicación geográfica del usuario, sí le pide al ciudadano comunicarse con una línea de atención para reportar si presenta síntomas de la enfermedad. 

Uno de los puntos a favor destacado por analistas tecnológicos fue la apuesta de la nación por hacer sentir a los bolivianos identificados con el diseño de los prototipos de habitantes, los cuales estuvieron inspirados en sus vestimentas, peinados y rasgos tradicionales. 

  • Coronavirus SUS, la app brasileña que desafió a Bolsonaro

​​​A pesar de la resistencia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a ordenar un periodo de cuarentena para frenar la propagación del brote en su país, el más golpeado por la pandemia en Latinoamérica, el Ministerio de Salud sacó a flote la aplicación Coronavirus SUS.

La aplicación brasileña Coronavirus SUS.
La aplicación brasileña Coronavirus SUS. © Cortesía

Con esta plataforma, que ofrece a los usuarios la posibilidad de crear su propio diagnóstico digital, las autoridades locales buscan rastrear a potenciales contagiados, por lo que gozó de gran popularidad al ser instalada por más de tres millones de ciudadanos en sus primeros días de servicio, entre el 28 de febrero y el 22 de marzo. 

Entre las potencialidades que brinda, se destaca la muestra de un mapa que indica, en tiempo real, cuáles son los puestos de salud más cercanos al usuario en los que podría recibir atención de urgencias. 

  • Covid-19 MX, la 'app' de autodiagnóstico del Gobierno de México

En materia de control de la pandemia, México y Brasil compartieron rasgos similares: mandatarios que subestimaron el impacto de la propagación del brote y aplicaciones móviles de gestión de la emergencia que, posteriormente, empezaron a ofrecer mapas dinámicos con la ubicación de los hospitales más próximos a los usuarios.

Covid-19 MX, la app de autodiagnóstico creada por el gobierno mexicano.
Covid-19 MX, la app de autodiagnóstico creada por el gobierno mexicano. © Cortesía

En su interfaz, Covid-19 MX insta a sus ciudadanos a completar un formulario con sus datos personales que le permite actuar como un radar de procesamiento de información por zonas determinadas. 

  • Ecuador y el cuestionado funcionamiento de Salud EC

Días antes de que el colapso del sistema funerario ecuatoriano y las denuncias por corrupción en la compra de equipos médicos, bolsas para cadáveres y ayudas humanitarias acaparara los titulares de los medios internacionales, el Gobierno de Lenín Moreno ya trabajaba en la 'app' Salud EC. 

La opción de reserva de citas médicas ofrecida por la aplicación Salud EC, desarrollada por el gobierno de Ecuador.
La opción de reserva de citas médicas ofrecida por la aplicación Salud EC, desarrollada por el gobierno de Ecuador. © Cortesía

Aunque la interfaz de esta aplicación de gestión médica ofrece, como valor agregado, la posibilidad de que el usuario pueda agendar citas desde la plataforma, su funcionamiento se vio empañado por los cuestionamientos al presunto ocultamiento de cifras de muertes y contagios y apenas superó las 100.000 descargas en los primeros días en una nación con casi 18 millones de habitantes. 

En sus reseñas destacadas en Google Play se destacan referencias sobre los errores de programación que registra la plataforma en el proceso de geolocalización, el cual, según usuarios que presentaron allí sus quejas, tiene fallas al momento de recibir direcciones. 

  • CoronApp y Bogotá Cuidadora, las apps que despertaron el recelo de los colombianos

En el caso colombiano, el Gobierno del mandatario Iván Duque le apostó, en principio, a la creación de CoronApp como una medida para evitar la congestión de las líneas telefónicas habilitadas para ofrecer información sobre el coronavirus. 

La interfaz de CoronApp, la aplicación diseñada por el Gobierno de Colombia en medio de la pandemia por la propagación del Covid-19.
La interfaz de CoronApp, la aplicación diseñada por el Gobierno de Colombia en medio de la pandemia por la propagación del Covid-19. © Cortesía

Al igual que las aplicaciones de Ecuador, Brasil y Argentina, la de Colombia también conserva la esencia del autodiagnóstico como eje de funcionamiento tras la entrega de datos mediante un formulario. Sin embargo, su uso no fue impuesto por las autoridades y fue poco recurrente entre la mayoría de la población. De los cerca de 50 millones de habitantes, solo poro más de cinco millones la instalaron en su dispositivo, según los datos de descarga ofrecidos por Google Play. 

Ante el aumento en el número de los casos, la Alcaldía de Bogotá, la capital colombiana, lanzó una aplicación web además de la desarrollada por el gobierno de Duque. 

Esta segunda plataforma fue lanzada bajo el nombre de Bogotá Cuidadora y desató polémica entre los internautas por el abuso en el que incurriría la Administración de la ciudad al presentarla como una aplicación de uso obligatorio mediante un lineamiento oficial que, poco después, fue derogado por la alcaldesa Claudia López, al verse forzada a habilitarla como un herramienta de uso voluntario que ya no funcionará como un certificado de circulación, como en el caso de Buenos Aires. 

  • La política uruguaya de seguimiento con la 'app' Coronavirus UY

En Uruguay, país frecuentemente destacado como un ejemplo de éxito en el manejo de la crisis sanitaria en Latinoamérica por el bajo registro de propagación del brote: 826 contagios y 23 muertes hasta el 3 de junio, el lanzamiento de la 'app' Coronavirus UY no ha generado tanto recelo entre los habitantes como el despertado en otras naciones. 

Las alternativas ofrecidas a los usuarios por la app uruguaya Coronavirus UY.
Las alternativas ofrecidas a los usuarios por la app uruguaya Coronavirus UY. © Cortesía

Pese a que apenas supera la barrera de las 350.000 descargas entre los poco más de tres millones de habitantes que tiene el país, su interfaz de rastreo destaca, desde el principio, que los datos personales recabados por los formularios que deben ser diligenciados por los usuarios son tratados en conformidad con lo estipulado en el Decreto 93/020 del 13 de marzo de 2020, que precisa que dicha información únicamente podrá ser utilizada para mapear las zonas rojas. 

De acuerdo con lo señalado por expertos, tal vez la claridad en la explicación de la política de privacidad por parte del Gobierno del presidente Luis Lacalle Pou evitó que estallaran polémicas en este aspecto, dado que especifica que la información de los ciudadanos pasa a una base de datos controlada por la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales, que funciona bajo la supervisión del Ministerio de Salud Pública a fin de garantizar la confidencialidad de los registros. 

Lo reseñado por varios medios locales uruguayos da cuenta de que una de las principales funcionalidades de esta 'app' es el envío de alertas a los usuarios en caso de encontrarse a menos de cinco metros de distancia de una persona contagiada con la enfermedad. 

  • La confusión entre la 'app' francesa StopCovid y la plataforma catalana que lleva el mismo nombre

Desde el 25 de mayo, el funcionamiento de la aplicación francesa StopCovid desató polémica luego de que fuera aprobada por La Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) bajo la supervisión del Gobierno del presidente Emmanuel Macron. Sin embargo, una semana después, las controversias por el uso de los datos personales parecen pasar a un segundo plano ante la confusión generada por el éxito en descargas de la 'app' homónima catalana. 

Una captura de pantalla que muestra la aplicación de seguimiento StopCovid en esta imagen ilustrada tomada en Nantes, Francia, el 2 de junio de 2020.
Una captura de pantalla que muestra la aplicación de seguimiento StopCovid en esta imagen ilustrada tomada en Nantes, Francia, el 2 de junio de 2020. © Stephane Mahe / Reuters

Lo informado por medios españoles con base en reportes de ciudadanos franceses revela que la plataforma catalana figura como la más descargada en Francia en los últimos días, a consecuencia de las similitudes en su nombre, lo que se suma a la lista de tropiezos que ha enfrentado la aplicación por cuenta del escepticismo de los más cuidadosos con los términos de privacidad. 

Vista de la interfaz de la app catalana Stop Covid19 Cat.
Vista de la interfaz de la app catalana Stop Covid19 Cat. © Cortesía

Aunque la utilización de la 'app' francesa es de carácter voluntario, grupos defensores de las libertades públicas han reiterado su temor a que esta pueda abonar el terreno para que el país entre en una tendencia de vigilancia permanente de ciudadanos a través de sus teléfonos inteligentes. 

En este caso, la 'app' de la Administración de Macron se basa en el uso de la tecnología Bluetooth para permitir el enlace entre los móviles, el establecimiento de su comunicación a corta distancia y, así, poder alertar a los usuarios. 

La obligatoriedad de uso sin garantías de eficacia, el talón de Aquiles de las 'apps' gubernamentales

Si bien el diseño de este tipo de plataformas ha sido replicado en decenas de naciones por organizaciones privadas, la discusión que ha levantado ampolla entre la ciudadanía y los gobiernos, en buen número de los casos latinoamericanos expuestos anteriormente, ha sido por el carácter obligatorio con el que algunas administraciones buscaron imponer el registro en las plataformas sin ofrecer ninguna garantía de eficacia en el control de la emergencia. 

Sobre este panorama, el experto Hernández asegura que dicha obligatoriedad atenta contra las libertades no solo públicas, sino personales. "Las personas valen, filosóficamente, más que los Estados, los cuales deben proteger, más no obligar", concluye el jurista colombiano para el que, en el caso de su nación, la controversia por parte de los usuarios en el suministro de datos está estrechamente vinculada a la desconfianza en las instituciones gubernamentales y en su gestión de la emergencia, que ha sido marcada por la corrupción desde el otorgamiento de contratos para compra de ayudas humanitarias, hasta la adquisición de equipos e insumos médicos.

Tal ha sido el eco del debate que hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) se pronunció en torno a ello el 28 de mayo a través de la emisión del documento titulado 'Consideraciones éticas para guiar el uso de tecnologías digitales de seguimiento de proximidad de contactos Covid-19'

En el citado documento, la OMS destaca que considera que dicha tecnología no es capaz de registrar la totalidad de las situaciones en las que un ciudadano puede contagiarse y que, por tanto, no reemplaza el rastreo convencional. 

"La efectividad de tales tecnologías para ayudar al rastreo de contactos depende, en gran medida, del diseño de la tecnología subyacente y el enfoque de implementación, pero también de otros factores, como el nivel de confianza que una población puede otorgar a la solución elegida", indica la OMS en medio de su llamado a la prevalencia de la ética por encima de las tensiones entre usuarios y gobernantes. 

En la misma línea de confianza planteada por la OMS, especialistas en psicología como Estefany Velásquez instan a los ciudadanos a que, antes de instalar estas aplicaciones, evalúen si los rastreos y las alertas contribuirán más a su seguridad y no a aumentar los niveles de ansiedad y paranoia frente al brote. 

Claras las reglas del juego, las especificaciones de caducidad de los registros y la alternativa de poder darse de baja de las plataformas figuran como mecanismos con los que los ciudadanos pueden vigilar antes de ser vigilados y tener, así, la última palabra. 

 

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