La autopsia de George Floyd reveló que estaba infectado con Covid-19

Decenas de manifestantes marchan a través del Puente de Brooklyn el 4 de junio de 2020 en rechazo a la muerte bajo custodia policial de George Floyd en Minneapolis.
Decenas de manifestantes marchan a través del Puente de Brooklyn el 4 de junio de 2020 en rechazo a la muerte bajo custodia policial de George Floyd en Minneapolis. © Jeenah Moon / Reuters

Los detalles del examen forense realizado por las autoridades estadounidenses al cuerpo del afroamericano tras su muerte a manos de un policía en Minneapolis, indicaron que el resultado para contagio por coronavirus fue positivo. Entre tanto, las protestas en rechazo a la violencia racista continúan mientras los organismos sanitarios alertan sobre el riesgo de propagación del brote en el marco de las movilizaciones.

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Un nuevo hallazgo en el caso de la muerte de George Floyd.

Mientras las calles de varias ciudades estadounidenses siguen ardiendo en rechazo a su deceso a manos de un policía, los resultados arrojados por la prueba de Covid-19 practicada al cuerpo del afroamericano confirmaron que estaba contagiado. 

Aunque la causa dictaminada por los equipos forenses sobre su fallecimiento es homicidio, por cuenta de la presión de la rodilla de un oficial sobre su cuello, acción que generó una parálisis cardiopulmonar, en este nuevo informe de 20 páginas redactado por la oficina del médico forense del condado de Hennepin se especifica que la muestra con hisopo nasal que le practicaron al cadáver de Floyd demostró que tenía la enfermedad. 

De acuerdo con el contraste de datos realizado por el equipo encargado del caso, el hombre de 46 años había dado positivo para el nuevo coronavirus cerca de ocho semanas antes de su deceso, el día 3 de abril. 

En su reporte, el forense Andrew Baker precisó que, si bien Floyd dio positivo para el nuevo coronavirus, esto no cambia lo determinado sobre su muerte, pero sí refleja un posible caso asintomático persistente de la infección en su cuerpo. 

Lo señalado a 'The New York Times' por Michael Baden, uno de los forenses que participó en la segunda autopsia ordenada por la familia de Floyd, indica que en ningún momento los funcionarios estatales alertaron al personal de la funeraria sobre su contagio con Covid-19. 

Nueve días de manifestaciones desatan temor por propagación del brote

Y es que, si bien las protestas se han extendido a nivel global y se han convertido en una suerte de voz colectiva contra el abuso policial y la violencia con tintes raciales, dichas movilizaciones también han generado una preocupación sanitaria: la propagación del coronavirus. 

En medio de la pandemia que las autoridades estadounidenses aún no logran controlar, solo en el último día, el 3 de junio, fueron confirmados 3.144 nuevos casos y 1.177 muertes. 

Según los organismos de emergencias, el irrespeto a las recomendaciones de distanciamiento social, sumado a la falta de uso de mascarillas, contribuye a la continuidad de las líneas de contagio que, conforme al registro de la Universidad Johns Hopkins, ya deja en la nación más de 1,8 infectados y 106.274 víctimas mortales. 

Un grupo de manifestantes en una protesta el 3 de junio de 2020 en Los Ángeles, Estados Unidos, en rechazo a la muerte en custodia policial de George Floyd en Minneapolis.
Un grupo de manifestantes en una protesta el 3 de junio de 2020 en Los Ángeles, Estados Unidos, en rechazo a la muerte en custodia policial de George Floyd en Minneapolis. © Patrick T. Fallon / Reuters

Sobre el caso, Joshua Petrie, epidemiólogo e investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, explicó que "las grandes concentraciones tienen un riesgo inherente en términos de la posibilidad de transmisión del virus, particularmente cuando hay muchos gritos que pueden generar gotículas respiratorias aerosolizadas". 

Frente al temor de que las movilizaciones aumenten las tasas de contagio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insistió en la necesidad de evitar las reuniones masivas en tiempos de pandemia, lo que coincidió con el llamado a la prudencia lanzado por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas. 

Pese a las advertencias médicas, en Nueva York decenas de manifestantes desafiaron el toque de queda y volvieron a expresar su descontento contra el flagelo del abuso policial que, según un estudio divulgado en agosto de 2019 por la Universidad de Rutgers, es más preocupante de lo que parece, dado que uno de cada 1.000 hombres negros muere a manos de autoridades, lo que equivale a "un promedio 2,5 veces superior al de ciudadanos blancos". 

Con Reuters y EFE

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