Juicio en París a Lamine Diack por corrupción y dopaje ruso

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París (AFP)

El expresidente del atletismo mundial, Lamine Diack, debe comparecer este lunes en un tribunal de París para ser juzgado, al igual que su hijo y otras cuatro personas, por presunta corrupción a la hora de encubrir casos de atletas rusos dopados.

En enero, este juicio sufrió un primer aplazamiento y será en esta ocasión, desde las 9h30 locales (7h30 GMT), cuando el senegalés Lamine Diack, de 87 años, comparecerá por corrupción activa y pasiva, abuso de confianza y blanqueo en banda organizada. Podría llegar a ser castigado con hasta diez años de prisión.

El caso precipitó en su día la caída en desgracia de este emblemático dirigente del deporte mundial, un exdeportista y luego político, que se convirtió en el primer presidente no europeo de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, actual World Athletics).

Su mandato fue largo, de 1999 a 2015, y su imagen quedó manchada por los escándalos. La fiscalía nacional financiera francesa le acusa de haber puesto en funcionamiento "una auténtica organización criminal".

Desde la detención de Lamine Diack en París en noviembre de 2015 se han ido conociendo nuevos detalles.

Rusia fue acusada de "dopaje institucional" y las investigaciones sobre Diack y la corrupción en el atletismo han arrojado además sospechas sobre la limpieza de los procesos de atribución de sede de los Juegos Olímpicos de Rio-2016 y Tokio-2020, así como de la del Mundial de Doha-2019.

"Lamine Diack es combativo. Quiere defenderse y lavar su honor, sabé cómo se ha conducido la instrucción", afirma Simon Ndiaye, uno de sus abogados.

- EPO -

En el juicio también se espera a uno de sus exasesores, el abogado Habib Cissé, y al exresponsable del servicio antidopaje de la IAAF, Gabriel Dollé. Ambos tienen nacionalidad francesa y serán juzgados por corrupción pasiva.

A Lamine Diack se le impidió poder abandonar Francia, pero la justicia gala no ha podido por ahora acercarse a uno de los sospechosos clave, su hijo Papa Massata Diack, exasesor de marketing de la IAAF y que se cobija en Senegal.

Desde allí ha solicitado el aplazamiento del proceso, alegando que las restricciones por la pandemia del nuevo coronavirus impidieron viajar a París a dos de sus abogados de Dakar.

Tampoco se espera este lunes a otros dos de los acusados, Valentin Balakhnitchev (expresidente de la Federación Rusa de Atletismo) y Alexei Melnikov (exentrenador nacional ruso de carreras de fondo).

Las raíces del caso se remontan a principios de los años 2010, con la llegada al arsenal antidopaje del nuevo pasaporte biológico, que permite detectar variaciones relevantes de los valores sanguíneos de los deportistas.

El cerco se estrechó alrededor de Rusia y en noviembre de 2011 se estableció una lista de 23 atletas sospechosos de dopaje por EPO.

- Moscú-Dakar -

Al mismo tiempo, Lamine Diack, su hijo y Habib Cissé multiplicaron sus viajes a Moscú.

Los expedientes se fueron dilatando en el tiempo y varios de estos atletas pudieron participar en los Juegos Olímpicos de Londres-2012. Algunos de ellos fueron incluso campeones en la capital británica, como ocurrió con Sergey Kirdyapkin (50 km marcha) y Yuliya Zaripova (3.000 m obstáculos), que luego fueron desposeídos de sus oros.

Lamine Diack reconoció que las sanciones fueron escalonándose para evitar un gran daño a la imagen de Rusia y no perjudicar las negociaciones sobre derechos de televisión o patrocinios de cara al Mundial de Moscú-2013.

Con contactos en el Kremlin, habría obtenido 1,5 millones de euros (1,7 millones de dólares) para apoyar al candidato que respaldaba en la campaña de las elecciones presidenciales senegalesas de 2012.

Los jueces franceses han lamentado la falta de cooperación de Senegal.

Los abogados de Lamine Diack han subrayado que los atletas rusos fueron finalmente sancionados (la mayor parte en 2014) y que el objetivo de su defendido era salvar a la IAAF de la bancarrota.

Lamine Diack será también juzgado por haber permitido a su hijo apropiarse de importantes cantidades en las negociaciones con los patrocinadores, bien imponiendo sus empresas como intermediarias o bien atribuyendo comisiones "exorbitantes".